viernes, 4 de octubre de 2013

Ausencia vital.






Por Ondina León © 

A Ramón Unzueta in memoriam
¿El tiempo es un bálsamo? Sí, ¿quién lo duda? Alivia el dolor, pero deja la cicatriz viva de la ausencia. Y a tu lejanía no nos acostumbramos, por más que nos aferramos a ti. Ha pasado un año, un siglo, y sigues ardiendo como el primer día: tu llama es dorada, naranja alegre y azul cansado, aunque tú preferías esa combinación de rojo y negro, tan elegante como seductora, con la que marcaste tu espacio de isla, la de los tesoros insondables, en otra isla hospitalaria, no la que te vio nacer. Y dialogamos contigo y tú nos guías y nos iluminas con tu ser esplendente, creador, paridor de imágenes inolvidables, sin verbos ambiguos. Tu hermana, tu mejor amante, me lo ha dicho, claro y alto: preferiría tu presencia física a tener toda tu obra, esa que nos ha resultado y es infinita, en su cantidad y en sus detalles, en su mar de sugerencias y significados, en su belleza férvida, aun cuando juegas a las distorsiones. Ella te prefiere a ti y la entiendo: esto es amor del bueno. No hay obra que te rebase, aunque estás pleno en la otredad de tus personajes. También tu otra hermana, esa que escribe y escribe dejando jirones de alma desde París, la ha pasado muy mal sin ti, su confidente, su amigo, su Rami(to) o su Rami(llete) de ternura y limpieza. Ella ha cambiado mucho desde que te fuiste, pero es mejor ahora, más libre, más fuerte, más tuya. ¿Y qué decirte de los amigos y amigas que dejaste? Todos te amamos como el primer día en que nos tocaste con la punta de tu magia y nos transformaste en tus admiradores. Todavía te lloro, pero me obligo a vivir por ti, por otros que se fueron (¿injustamente?) antes de tiempo. Cada vez somos menos y más viejos, como diría una vieja amiga, pero fieles al principio de ser dichosos, pese a todo, como tú habrías querido. Me he tropezado con un libro de arte que me regalaste hace años con una dedicatoria: “Para Ondina León, amante de la belleza como yo”.  Y eso habremos sido en nuestro paso apurado por este mundo, amigo. Por ese otro en el que estás, no dejes de alumbrarme el camino, cada vez más corto, pero más sembrado de ladridos y relámpagos. Te queremos para siempre, Rami.  

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Emocionante.


Teresa Cruz

Gino Ginoris dijo...

Hermoso

Anónimo dijo...

Bello texto. Muy merecido para un artista único. Gracias por este homenaje.

Enrique Aguirre

Anónimo dijo...

Una pena. Tantos artistas que mueren en el exilio sin volver a pisar su tierra y otros que regresan porque estan en contubernio, como esa noticia que acaba de salir en el Diario de Cuba. Lily Rentería está en la isla para hacer una obra de teatro. ¿Quien iba a pensarlo?

Roger dijo...

Muy hermosas palabras, Ondina!!! nunca tuve el honor de conocerle en persona, pero las pocas veces que nos comunicamos por medio de Facebook siempre fue muy amable y atento conmigo, su partida tan repentina me evoca tristeza asimismo dolor por sus seres queridos y amigos que tanto le quieren. Un verdadero maestro en su arte, un ser humano muy especial en fin una perdida irreparable. Es hermoso como mantienen vivo el recuerdo y su legado. un cordial saludo.

Roger

JosEvelio dijo...

Elijo las palabras: inolvidable criatura, para definir mi cariño por Ramón Unzueta. ¡Cuídense mucho amigas!

Anónimo dijo...

Emotivo y bello homenaje al amigo artista que se nos fue. Siempre nos faltarán las palabras para recordar y seguir queriendo a Ramón Unzueta y para seguir valorando su gran obra, que es más que pintura: es arte. Un abrazo para Enaida Unzueta.

Roberto Uría

Esperanza E. Serrano dijo...

Hay heridas que nunca cierran,
hay dolores que nunca se acaban.
La pérdida de un ser querido, arraigado como parte indisoluble de nuestras vidas, es uno de esos golpes fuertes que nos marcan para toda la vida.
Unzueta dejó huellas profundas entre sus más allegados y una gran obra que lo hace inmortal, su paso por la vida no fue en vano.
Querida Ondina, resignación creo que no es la palabra adecuada para decirte a ti, a Eneida, a JosEvelio, a Zoe y a todos los que como tú sufren por la ausencia presente de Unzueta.
Te digo por experiencia que el tiempo en estos casos no cuenta, pasaran los años y el dolor seguirá tan vivo como el primer día, pero se acostumbrarán a vivir con él a fuerza de no haber otra opción.
Un abrazo
Espe

Anónimo dijo...

Otra vez me sumo a la admiracion y el respeto por el artista. Gracias Ondina por mantenerlo vivo y amado.

Margarita León

Esperanza E. Serrano dijo...

Cada vez que miro el blogroll en mi blog, o entr0 aquí y me encuentro con la foto de Anzueta me digo "¡Qué hermoso era!"
Dios a veces hace amarvillas.
Bello espiritual y físicamente. Un gran ser humano, un artista encomiable, uno de esos seres que pasan por este mundo dejando huellas profundas... Caramba. Dios, ¿por qué te lo llevaste tan joven? ¿Acaso era demasiado todo lo que le acompañaba? ¿Demasiados dones para un ser mortal? No lo sé, pero creo que si tuviera 30 años menos y lo hubiera conocido en persona me hubiera enamorado locamente de él.
No se ofendan amigos, pero realmente esa foto inspira más de un comentario. Un ser así, tan bello tiene que ser inmortal.
Espe

Anónimo dijo...

Rami nunca te olvidaremos. Gracias a Ondina por su recordatorio.

Domingo Porto.

TURANDOT dijo...

Gracias, Ondina, Gracias. He andado muy liada.

TURANDOT dijo...

Gracias, Ondina, Gracias. He andado muy liada.