miércoles, 13 de marzo de 2013

Santo y milagro


Por Ondina León ©


Las grandes tragedias históricas —y la cubana lo es con su castrismo de 54 años— siempre terminan plateándonos grandes interrogantes, entre ellas, la de quién o quiénes tienen la culpa de la catástrofe humana. Tal vez, habría que comenzar por intentar ser más precisos y elegir entre los términos “culpa” o “responsabilidad”, para ser más justos. Un dictador sólo puede ejercer su poder absoluto sobre millones de personas y un país entero si cuenta con un sistema, que se manifiesta a través de miles y miles de cómplices con rango de funcionarios, esbirros o dirigentes políticos, oportunistas, chivatos, envidiosos y viles pusilánimes. Además, este caudillo todopoderoso necesita la sumisión de sus súbditos: verdugo y víctima interactúan de una manera sostenida para que la aberración del totalitarismo funcione, ya sea con la siempre presente represión y/o con el estímulo al ego colectivo, ese orgullo de tribu que, como en el caso de la Alemania nazi, lleva a los pueblos a cometer las más atroces barbaridades, contra otros pueblos o contra sí mismo, en nombre de una supremacía kafkiana y siempre endeble.

Así, ¿es la culpa colectiva o individual? Hay de todo un poco. Pero creo que la culpa siempre es individual y la responsabilidad, de todos. Cuba también será juzgada como nación por la Historia y, cuando alcance su libertad, habrá que establecer justas leyes de limpieza cívica y moral y juzgar, casuísticamente, a los criminales, esbirros y capos mafiosos que hayan hecho el mayor daño.

Y no se trataría de venganza pueblerina, de linchamientos de aldea, sino de buscar una justicia civilizada y dejar una lección moral para la posteridad. Los judíos y sus cazadores de criminales nazis lo han demostrado durante muchas décadas con un sentido muy agudo de justicia. En América Latina también algunos gobiernos dizque democráticos han comenzado a llevar a la justicia a los culpables de crímenes durante las dictaduras militares anti-castristas y anti-comunistas que hubo en las décadas de los años 60 y 70, aunque, todo hay que decirlo, no están haciendo lo mismo con los criminales de los grupos subversivos (Tupamaros, Montoneros, FARC, etc.) que cometieron atroces actos terroristas, como secuestros, sabotajes, asesinatos y atentados: la justicia al sur del Río Bravo siempre es parcial y errática, para vergüenza de sus habitantes.

Deambulando por estos derroteros, y sin sentirme derrotada, tropiezo con la noticia, aséptica y cautelosa, de que un funesto personaje llamado Pancho Kakaruca ha fallecido plácidamente, de un infarto cardíaco, en su residencia de una ciudad de los Estados Unidos (¿dónde si no?). No lo puedo negar: lo primero que pensé fue que este se le escapó a la justicia y que ya no podría ser juzgado por sus crímenes, numerosos y desvergonzados. Los periódicos, como era de esperarse en esta era de decadencia absoluta en que los valores carecen de valor, nada decían de su trayectoria como uno de los peores castristas del mundo en el corazón del exilio cubano.

Kakaruca, como era tristemente conocido el “compañero”, fue el vocero de los Castro en los Estados Unidos y se hacía escuchar a través de sus programas de radio, que no tenían nada que ver con lo que se está diciendo de “periodismo alternativo”. De alternativo nada: era un castrista encaramado encima de un cajón de bacalao vacío dando sus vulgares arengas, insultando al exilio, apoyando todas (absolutamente todas) las fechorías de la mafia castrista en Cuba y fuera del archipiélago nefasto. En su “periodismo” no existió nunca ni la más mínima prudencia o imparcialidad para juzgar los hechos. Durante décadas y décadas el camarada Kakaruca infectó al exilio cubano con las directrices de los ideólogos castristas, que desde La Habana lo manipulaban, como a un títere patético, y con un tono de matón sangriento, típico de los capos más deleznables, arremetía contra cualquiera que criticara o se opusiera a los Castro. Sin embargo, generalmente practicaba la cautela de hablar del “milagro”, pero no del “santo”, tal vez para evitar rollos legales, demandas por difamación o para confundir aun más a este exilio vacuo.

Dentro de la llamada guerra de los micrófonos de Miami, el militante Kakaruca ostenta el lugar cimero de abyección y arrogancia por su servicio incondicional al castrismo. Su voz nunca se alzó para denunciar ningún crimen de la dictadura, ya sea el hundimiento del remolcador “13 de marzo”, el derribo de las avionetas de “Hermanos al Rescate”, el encarcelamiento de un disidente o los actos de repudio. Nada. Algunos de sus simpatizantes y devotos (viles sobran en todas partes) decían que Kakaruca era “valiente” porque se manifestaba en el seno del exilio desafiando a la ultraderecha “troglodita” e intransigente. Pero, si era tan valiente, ¿por qué andaba con guardaespaldas pagados que lo protegían de la “intolerancia” de sus compatriotas? No, no era valiente: era detestable y cobarde, lo peor de lo peor, amparado por la democracia estadounidense y el largo brazo negro del castrismo.

¡Ah!, eso sí: parece que no era bobo. Porque logró amasar una enorme fortuna (dicen que era millonario) haciendo negocios con el castrismo a través de su agencia de viajes y trámites “Aguasturbias”. Nada, una absoluta manifestación del hombre nuevo, es decir, del empresario nuevo (mafia ejecutiva) que ha venido creando el castrismo y que ya mina estos lares del norte. El castrismo ha sabido usar y abusar de los mecanismos de la democracia y la libre empresa para su beneficio, que es en primer lugar perpetuarse en el poder y que el enemigo lo mantenga. Los chulos del Caribe, esos parásitos que lo único que generan es miseria para el pueblo y enormes riquezas para su casta, contaron con Kakaruca para exprimir al exilio y traficar con las necesidades y dolores de los exiliados.

Este personaje, vil vasallo de la peor dictadura de América Latina, se merecía ser sentado en el banquillo de los acusados por crímenes contra la humanidad. Porque es culpable y porque pertenece a la ralea de personajes viles que pululan por Miami, como Inmundo Sangría, Zálaro Farañas, la balsera y mercenaria Mecate Duartimaña, Marx-Lenin-Castro, la marielita Mecate Díez, Elfreno Dirán y un largo etcétera que da ganas de vomitar. Pero la democracia es dolorosamente así y hay que admitir que, o cabemos todos o no cabe ni Dios: este marasmo en el que hay mentalidades aberradas, delincuentes y caudillos, pero no ideologías, ni a la derecha ni a la izquierda, también es un boceto de lo que podría ser Cuba en un era después de los Castro. De nosotros depende que pueda llegar a ser o no una democracia habitable. Por el momento, un culpable de la historia fue “salvado” por un bendito infarto, aunque espero que Dios lo haya depositado en el mismo centro de una de las pailas del Infierno. Amén.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

No podía estar más de acuerdo contigo, admirada y querida Ondina. Cambiando un poco de tema, si me permites, quisiera preguntarte qué opinión te merece este nuevo Papa? He leído que es homófobo y hay alguna foto por ahí retratado junto a Videla, qué hay de cierto en ello? Qué opinas al respecto? En espera de tus siempre lúcidos comentarios, te saluda, El Tritón de Cádiz

Frida M dijo...

Ondina, cuánto orgullo compartir con ud pais y exilio: Chávez, Kakaruca, pensé que hay pedido de mierda en el infierno...Gracias.

Anónimo dijo...

Hay de todo un poco. Pero creo que la culpa siempre es individual y la responsabilidad, de todos-dice, escribe Ondina León. ¡Qué cierto, qué justo!

Y qué bien retrata Ondina a la fauna que pulula en Miami y otros lugares.


Teresa Cruz

Zoé Valdés dijo...

Muy buen comentario, Frida. Nada, Ondina, un enano mental, peligroso, egoísta y cínico. Culpable, desde luego, se escapó, aunque no mucho...

Anónimo dijo...

Ondina, Ondina, Ondina... Su profundidad me estremece. Una vez más tiene razón. Ese sujeto es de lo peor que haya habido, de una arrogancia enorme y de un castrismo muy lucrativo, por algo terminó millonario. Gracias a Dios, ya no lo tenemos de enemigo. Que arda para siempre ese Kakaruca inmoral. Gracias.

Enrique Aguirre

Simon-Jose dijo...

Mi muy estimada Ondina,
Otro de tus magníficos artículos.
¡¡¡Que Dios te bendiga!!!
Como dice Frida, se nota que hay un pedido desde el infierno.
En nuestra amada y esclavizada Cuba, país de economía planificada, diríamos que Lucifer está cumpliendo su Plan Técnico-Económico. Pero aquí, en Los Estados Juntos, donde hay economía de mercado Lucifer ha hecho un pedido para pagar con Tarjeta Visa-Platino y después se declarará en bancarrota y....que vayan a cobrar....al infierno.
De todos modos, para el precio real de lo que ha comprado, es mejor que no pague.
Un detalle interesante, muy interesante, son las informaciones de que Chávez imploró que no lo dejaran morir, que no quería morir.
Quien tanto daño hizo, quien tan poco valor le dió a la vida de sus conciudadanos, quien se burló de venezolanos en el momento en que morían por su culpa, imploró por la vida..... y ya desde antes lo vimos llorar. ¡So pendejo!.
También Guevara, otro sicópata asesino, al momento de ser capturado dijo: "NO me maten. Yo soy Che Guevara. Yo valgo mas vivo que muerto".
Que diferencia con aquellos jóvenes cubanos que el mismo Guevara ordenaba fusilar en La Cabaña y morían gritando ¡¡¡VIVA CRISTO REY!!!.
La historia le pasa la cuenta a todo aquel que va dejando deudas por el camino.
Sobre el personajillo que anduvo por estos lares, bien calificado por Zoé como "enano mental", aunque por un lado me alegro de su partida porque ya no hará más daño a esta legión de cubanos amantes de su patria, por el otro lado lamento que se haya ido antes de tiempo y no llegue a ver derrotada la tiranía y se viera obligado a vivir cabizbajo y ni siquiera salir al mercado para no enfrentar las caras satisfechas de sus conciudadanos.
Este especimen, de cuyo nombre no quero acordarme y de cuya muerte me alegro, cae dentro de ese sector que Emilio Zola, en uno de sus artículos cuando el Caso Dreyfus, califica de "hombrecillos que vienen al mundo con el único fin de llenar un agujero".
Le deseo, a Lucifer, un magnífico Barbiquiú con ellos y que sus almas no encuentren descanso jamás.
No se lo merecen.

Un abrazo patriótico y cubanísimo,
Simón José Martí Bolívar.

Anónimo dijo...

Reinerio

Muy interesante


http://www.simonerey65.com/

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con mi admirada Madame Ondina León y con nuestros comentaristas de lujo, El Tritón de Cádiz (sí, que Ondina escriba sobre el nuevo papa), nuestra gran escritora Zoé Valdés, Frida, siempre exacta, Teresa Cruz, breve, pero intensa y contundente, Aguirre, certero y patriotico, y el gran Simón José, extenso e intenso. El personaje dañino se escapó de ser juzgado en una Cuba libre, pero Dios se lo envió al Diablo por UPS. Hizo mucho daño al exilio y cobró muy bien sus servicios al castrismo. Ahora quedan sus descendientes y sus cómplices que pueden seguir haciendo daño y de estos tenemos que ocuparnos nosotros, los amantes de la libertad, los anti-castristas, que no podemos quedarnos callados. Hay que denunciarlos ante el tribunal de la Historia. gracias, Ondina, por su sabiduría y su valor, sustentados por su gran cultura y su pluma maravillosa. Las mujeres cubanas seguimos en la lucha, como Berta Soler. Gracias Josevelio por su total apoyo.

Margarita León

Anónimo dijo...

No sé como Ondina puede alegrarse de la muerte de una persona, aunque esta piense diferente a ella. Además se pone a pedir sangre y a hablar de revanchas cuando lo que hay que hacer es hablar de reconciliacion y perdon. Ondina es de esa clase de gentusa que seguro va a la iglesia y despues siembra odio entre los cubanos. No lo ha dicho pero seguro se alegro de la muerte de Chavez que tanto hizo por los cubanos, por lo menos no hubo apagones gracias a su petroleo. Asi es el ser humano de ingrato. Este articulo me parece horrible y los comentarios muy feos, sobre todo el de Zoe y el de Frida. Que bajeza.

Elpidio Valdes

Anónimo dijo...

Por tener, los pueblos tienen derecho al magnicidio, aunque ahora no sea políticamente correcto. Los dominicanos ajusticiaron al tirano Trujillo muy merecidamente, ¿no? Así que si Dios nos quita del camino hacia la libertad a una vulgar pulga, uno se alegra. Por demás, justicia no es sinónimo de venganza ni de linchamiento callejero. El ejemplo de los judíos cazando nazis es paradigmático, repito. Así que, camarada Elpidio Valdés, creo que necesita leer de nuevo mi artículo y consultar con la almohada, si es que tiene alguna decente donde meditar.

Ondina León

Anónimo dijo...

Por supuesto nadie se alegra de la muerte de un ser humano Camarada Elpidio. Pero propongo un gran aplauso para Dios que al fin y al cabo que nos libra de todo mal, Amen.

Capullito de Aleli.

Anónimo dijo...

Elpidio:

Una cosa es alegrarse de la muerte de alguien y otra es no lamentarla. En el caso de Chávez, lo que hizo por Cuba fue ayudar a la represión contra
los que disienten.

Hace más de medio siglo que hay una guerra civil en Cuba de diferente intensidad en diferentes momentos y ningún espacio para el que se opone; no se puede esperar muchas flores de quienes están privados de sus derechos y están sometidos. Por favor, es una dictadura de una Junta Militar medio disfrazada (para los ojos cómplices)¿qué esperan Ud. que sientan los que no tienen voz?

Teresa Cruz

Anónimo dijo...

Ondina siempre atina.


Tony Hallado

Simon-Jose dijo...

Capulito de Alelí,
Esta vez no coincidimos del todo.
SI. Si hay quien se alegre de la muerte de algun ser ¿humano?.
Aunque no sea "politicamente correcto".
Yo me alegro de la muerte de Chávez.
Y me alegro porque no puedo olvidar sus gestos cuando se refería a quienes estaban muriendo por su culpa. Su satisfacción y desprecio se notaba incluso a través de la pantalla de televisión.
Y no solo en él he visto esa cara de satisfacción. Más de una vez la vi en nuestra amada Cuba cuando morían los que no piensan como "ellos".
Hugo Chávez, al igual que Raúl Castro, se queda en la categoría de hombres malos muy malos.
Y Fidel Castro casi se sale de la categoría humana para situarse donde realmente pertenece: es un monstruo maligno.
Es una vergüenza para el género humano la existencia de estos especímenes, cuya muerte siempre debe ser celebrada como un día festivo para la humanidad.

"El amor, madre, a La Patria, no es el amor ridículo a la tierra ni a la yerba que pisan nuestras plantas. Es el odio invencible a quien la oprime. Es el rencor eterno a quien la ataca". José Martí.

Un abrazo patriótico y cubanísimo,
Simón José Martí Bolívar.

Anónimo dijo...

"Nadie se alegra de la muerte de un ser humano", dice Capullito y tiene razón. En el caso de los Castro, Chávez y otros monstruos, no se trata de seres, sino de aberraciones de las que los pueblos deben librarse o dar gracias a Dios cuando los borra de la Tierra. Apoyo a Simón José y me he quedado pensando en lo que afirma la siempre inteligente Teresa cuando habla de "guerra civil". Es muy cierto. El enfrentamiento entre cubanos, generado por la dictadura, es guerra civil y ya ha cobrado miles de muertos, incluidos los que cayeron en las guerras de Angola, Etiopía, etc. Ondina tiene el maravilloso don de hacer pensar a la gente y generar saludables polémicas. Gracias Josevelio por este espacio de debate tan único en la blogósfera cubana. Saludos.

Enrique Aguirre

Simon-Jose dijo...

Aquí les traigo un artículo de Luis Cino sobre los escritores de la UNEAC y la prisión para Angel Santiesteban.
Siempre leo a Luis Cino porque, desde mi punto de vista, es un hombre valiente que no tiene miedo, viviendo en Cuba, a publicar sus atinados análisis.

http://baracuteycubano.blogspot.com/2013/03/luis-cino-alvarez-desde-cuba-por-que.html

Un abrazo cubanísimo a todos,
Simón José.