sábado, 30 de marzo de 2013

El derecho de sufrir.


Por Ondina León ©


Ella le escribía cartas de amor y firmaba con un seudónimo. Él le respondía a la desconocida en una columna del periódico en el que trabajaba. Ella le enviaba flores a la madre de él. Él la incitaba a dar el rostro. Ella le envió un bombón de chocolate mordido para que él terminara de sellar el pacto de amor. Él se enamoraba cada día más de un suspiro anónimo. Ella dejó de escribir un buen día. Y él enloqueció de despecho por la traición de la amante desconocida. De esta historia le brotó a él una canción inolvidable: “Te odio y, sin embargo, te quiero. / Te odio y no puedo olvidarte…”. Luego se conocerían, vivirían un tórrido romance, moriría el amor y seguirían sus existencias paralelas, solitarias: la vida, algunas veces, imita a las novelas. Y esto lo supo muy bien, desde niño, Félix Benjamín Caignet Salomón, el llamado “Rey de las lágrimas”, el creador de la radionovela “El derecho de nacer”, que en el primer día de este abril cumplirá 65 años de haber sido estrenada.

Un cafetal del Oriente de Cuba fue el escenario donde nació, el 31 de marzo de 1892, este hombre polifacético que a lo largo de su vida interpretó los más variados papeles: escritor de cuentos para niños; periodista; poeta; administrador de un teatro; guionista de cine; compositor musical —sus canciones siguen dándole la vuelta al mundo en las voces de Rita Montaner, Barbarito Diez y el trío Matamoros—; redactor de publicidad para cigarros o jabones; pero, sobre todo, realizó el papel de mago del melodrama: antes que la televisión se convirtiera en una adicción colectiva con nefastas secuelas, sus radionovelas hicieron vibrar el alma de millones, que vivían otras vidas, tan intensas o miserables como las suyas propias, pero siempre calladamente arrasadoras, efímeramente telúricas.

Se posponían las sesiones del congreso de la república. Los ómnibus apenas circulaban por las calles de aquella Habana de 1948. Prácticamente todos dejaban de trabajar: había que escuchar por la radio todo lo que acontecía en el mundo de Alberto Limonta, el protagonista de “El derecho de nacer”, que se mantuvo en el aire un año entero, con 314 capítulos, que han pasado a ser patrimonio de la cultura latinoamericana y se han multiplicado en versiones diferentes, en español y portugués, en cine, radio y televisión, a lo largo de la geografía de Iberoamérica, durante décadas. Si esto no es un fenómeno de masas, entonces habría que buscarle otra etiqueta que nos oriente y nos tranquilice.

Sin embargo, a pesar del éxito arrollador de esta radionovela, su autor, Félix B. Caignet, creador igualmente de otras obras muy populares, fue duramente atacado por los intelectuales, escritores y críticos asalariados de la época y acusado de ser “ridículo”, “cursi”, “muy malo”, “lacrimógeno” y hasta de “abusador de la metáfora”. Para algunos, él no pasa de ser el Corín Tellado de la cultura cubana, un cáncer.

¿Son ciertas estas afirmaciones? Depende de la perspectiva con que se mire y de la voluntad que se tenga para juzgar. En una entrevista que Orlando Castellano le hizo a Caignet, en La Habana, en 1972, ya octogenario y sólo tres años antes de morir, declaraba: “Nunca pretendí escribir ni La Divina Comedia ni El Quijote”. Vale la aclaración del propio creador, quien agregaba que él sólo apeló a la emoción popular para poder, a través de sus piezas radiales, sembrar la moral, la bondad y la convivencia entre sus semejantes.

En esta misma entrevista, Caignet explica que sí, que se proponía hacer llorar para que se produjera como una especie de catarsis colectiva y que todas las tragedias y quebrantos cotidianos reales tuvieran una forma de manifestarse, a través de las historias de sus personajes, víctimas del racismo, de las estructuras clasistas, de los prejuicios morales, de la represión sexual o de los avatares de la vida: el melodrama se establecía como terapia de grupo y expresión de una cultura de masas que perfilaba una identidad nacional, unos rasgos de psicología colectiva únicos, pero que también se comparten con otras culturas diferentes, como se puede apreciar en nuestros días con las telenovelas más disímiles, que se producen al por mayor en América Latina y en los Estados Unidos.

¿Hacen bien o mal estos melodramas televisivos? Depende. Como en todas las manifestaciones de cultura popular o de masas, hay buenos productos, los menos, y también pésimos productos, la mayoría. Usted escoge. Usted decide, en ciertas circunstancias de la vida, si tiene que recurrir a los psicofármacos, a la marihuana o a una telenovela, o todo junto a la vez: a veces, la realidad se nos vuelve pesadamente insoportable y tenemos que apuntalarnos, como un Atlas ebrio, con lo primero o más barato que aparezca. Entonces, hay que gritar en silencio “Seamos ridículos, cursi, deliciosamente lacrimosos y sobrevivamos”.

¿Es Félix B. Caignet una “gloria de Cuba”? Sin duda alguna, sí. Su obra tiene un valor fundacional indiscutible y las secuelas de su estilo y de su capacidad para jugar con los sentimientos del público se sienten aún en las obras de ficción para la televisión y la radio. Y si esto no es un récord, entonces es un buen promedio, “average”, como dice el refrán popular.

Decía Caignet, quien confesaba que no sabía odiar, que su oración diaria, nada religiosa, era una simple frase interrogativa: “¿A quién puedo hacer feliz hoy?”. Realmente, la pregunta vale por todos los rezos del mundo. Tal vez, este hombre sólo quería decir que, aun llorando, podríamos a través de las lágrimas ver la belleza de la vida. Y esto sí que es un milagro divino…





11 comentarios:

Anónimo dijo...

Sin par el artículo. Me deja en medio de una cierta melancolía.


Teresa Cruz

Simon-Jose dijo...

Muy merecido por Félix B. Caignet este homenaje, y todos los que se le hagan, que le dedica nuestra querida y brillante Ondina León.
Caignet estará por siempre reconocido como una de las grandes Glorias de Cuba.
No solo por su éxito en los diversos temas donde radica el renombre alcanzado, sino también porque fue él quien desarrolló un método muy efectivo para mantener atado al oyente a sus novelas. Y esto fue aplicado posteriormente otras radionovelas y, el gran éxito, a la primera telenovela que vería la luz en esta pelota llamada Tierra donde todos vivimos ¿o malvivimos?.
Cuando en 1956 Goar Mestre decide, ante el éxito de las radionovelas, "inventar" una telenovela para los domingos por la noche que eran un tiempo muerto en la televisión de la epoca, le fueron aplicadas las mismas reglas que a las radionovelas y fue un éxito de tal magnitud que a los pocos meses ya había varias telenovelas en el aire. Y ése exito le corresponde, por derecho propio, a Caignet que estableció las bases y la esencia del triunfo.
Teniendo esto en cuenta, Caignet queda, ademas, como un precursor en el desarrollo de estos espacios en la radio y la televisión.
Aparte, se que muchos conocen de aquella primera telenovela, pero citaré algunos datos por si algún lector no los conoce.
Primera Telenovela del Mundo:
"Historia de Tres Hermanas"
Domingos por la noche Cirquito CMQ Canal 6 Año 1956
Protagonistas Femeninas: Violeta Jiménez, Josefina Martínez y Maritza Rosales
Protagonistas Masculinos: Enrique Santiesteban, Jorge Félix y Rolando Barral
Gracias Ondina por traernos a Caignet al presente. El se lo merecerá por siempre.
Gracias JosEvelio, por traernos a Ondina. Ella nos tendrá leyendo sus articulos por siempre.
Un abrazo a todos
Simón José Martí Bolívar.

Zoé Valdés dijo...

El fenómeno arrasó en toda América Latina y en España. Se hizo una película inspirada en El derecho de nacer con Libertad Lamarque. http://www.amazon.com/El-Derecho-Nacer-Gloria-Marin/dp/B000EQ5VB8

Frida M dijo...

Precioso regalo en Easter Day 2013.
Gracias estimada Ondina, por la agradable sorpresa.
Un fuerte abrazo a ud y a JosEvelio.

Anónimo dijo...

Tremendo título. De niño, oía los cuentos de como se paralizaba el país cuando se transmitía la radionovela.


Tony Hallado

Anónimo dijo...

Excelente artículo. Madame Ondina escribe cada día mejor, con un arte que nos enamora desde las primeras líneas. Me ha sorprendido con este homenaje a Felix Caignet por su natalicio y por el 65 aniversario de su gran radionovela. Ondina mantiene viva la memoria cultural de Cuba con estos posts que merecen un libro. Gracias a Simon Jose por datos historicos de primera mano. Maestro Josevelio, usted tiene un blog de primera por Ondina, por los comentaristas y por sus obras.

Enrique Aguirre

Anónimo dijo...

Ondina es una maestra poniendole títulos a sus maravillosos articulos que siempre nos sorprenden. Este de ahora es genial. Caignet si es gloria de Cuba y se merece un monumento. ¿qué seria del mundo sin las telenovelas que él tambien ayudo a crear? Hasta los hombres las ven. Las hay buenas y malas (las mexicanas son las peores), pero de que salvan vidas, las salvan. Gracias Josevelio por seguir publicando a nuestra Ondina. Saludos.

Margarita León

Anónimo dijo...

Ese hombre lo que hacia era envenenar al pueblo para que se olvidara de la miseria y el hambre que estaba pasando con la dictadura de Batista. Ahora Ondina le rinde homenaje por que parece que ella tambien ve telenovelas para drogarse de basura y no ver el horrror de capitalismo.

Anónimo dijo...

Bello homenaje a una gran figura. La comentarista que dice que en 1948 "había hambre y miseria con la dictadura de Batista", le recuerdo que él dio el golpe de estado en marzo de 1952 y que Cuba nunca ha estado mejor en lo económico que durante su gobierno. Hambre y miseria, más represión, cárcel, tortura, muerte y exilio durante la dictadura de los hermanos Castro en estos 53 años, ¿o no se ha dado cuenta? Felix B. Caignet es una gloria de Cuba de verdad, no como esas "glorias" que andan por ahí y que no han hecho nada de nada por la nación, excepto hablar incoherencias de lo humano y lo divino y cobrar premios por obras fantasmas. Gracias, Ondina, por venerar la cultura. Gracias, Maestro Josevelio por su apoyo. Ustedes también son glorias de Cuba y sin tanto alarde.

Cristobal

Simon-Jose dijo...

Anonimo 31 de marzo de 2013 09:33

Bien, vamos a discutir tus palabras. Esta vez no voy a responder como otras veces a Elpidio Valdés, que parece ser familia tuya.

Demos por cierto lo que expones, que Caignet lo que hizo fue entretener a los oyentes de radionovelas para que no sintieran tanto la miseria en que vivían. Esto es discutible porque la miseria no era generalizada y habia perspectivas constantes de crecimiento y mejoramiento de las condiciones de vida de la ciudadania que son conocidas por todos.
Pero volviendo a Caignet y ese propósito expresado por ti.
Expuse en mi comentario anterior que Felix B. Caignet fue un precursor desarrollando un método para tener "atrapado" al oyente en su trama.
Y se es "precursor" de algo cuando se desarrolla un modo de hacer que los demas, en el futuro, imitan por haber dado un muy buen resultado.
Pero en Cuba en aquellos años del Derecho de Nacer no existía todavía la televisión y los aparatos de radio eran un muy bajo porciento en relación a indices demograficos. Por lo cual eran muy pocos, mayormete en las ciudades, los que disponían de aparatos de radio y podían alejarse de la miseria oyendo las novelas de Caignet.
En los campos los aparatos de radio eran una rareza, solo para los "pudientes". Y los que poseían radios en las ciudades y pueblos por lo general no tenían esa miseria que necesitaba de una radionovela para entretenerse. Eran cosas muy costosas en aquellos tiempos.
Pero si nos trasladamos al presente, vemos que los Castro han sido los que verdaderamente han llevado a los cubanos a esa condición que expones porque ya a fines de los setenta en todas las casas cubanas había más de un aparato de radio y en más del 80% había televisor y....AHI FUE CUANDO LOS CASTRO COMENZARON A IMPORTAR NOVELAS BIEN HECHAS Y TENER A TODA LA CIUDADANIA PENDIENTE DE LAS TELENOVELAS TODO EL TIEMPO.
Y a diferencia de los tiempos del Derecho de Nacer, ahora la miseria es generalizada y no se vislumbran perspectivas de mejoramiento en ese aspecto para la generalidad de la ciudadanía. Solo para unos poquísimos elegidos....de quien tu sabes.
No vuelvas por aquí a criticar a Ondina. Un pedazo de papel higiénico usado vale más que tu opinión.

Simón José.

Anónimo dijo...

Si Ondina ve telenovelas, muy bien. Si no las ve, está bien. Ella puede elegir, como todos, qué hace en su tiempo libre. Y como dice, hay buenas y malas. Yo prefiero las brasileñas y odio las mexicanas y las venezolanas. Como dice Simon Jose, la dictadura castrista usa las telenovelas para drogar a las masas y que se olviden del hambre y la represion. Pero esto no quiere decir que el fundador de un género, Felix B. Caignet, sea el culpable del mal. Muy bueno el articulo de Madame Ondina, bien escrito y muy informativo. Un homenaje merecido. Gracias, Josevelio.

Fabrizio del Dongo