martes, 19 de febrero de 2013

La dictadura de la aritmética.


Por Ondina León ©


Poetas, filósofos, artistas y escritores han tratado de definir de un plumazo la vida y nos han legado algunas metáforas inolvidables, como esta de “la vida es un sueño” o “un boceto inacabado”. Se les agradece la intención. Pero, a veces, siento que estas definiciones están incompletas o que se podrían barajar otras tantas, igualmente válidas. Desde otra perspectiva más prosaica, tal vez la vida sea sólo números y estos, en sus consabidas operaciones básicas, se suman, se restan, se multiplican o dividen, y establecen su férrea dictadura.

¿No han escuchado (o quizás oído) hasta la sucia saciedad aquello de que “los números mandan”? Incluso en las realidades supuestamente menos hostiles, como en las democracias desarrolladas, cuando llega la temporada de elecciones políticas, se desata una fiebre de números, estadísticas, cifras y por cientos a la caza de los votos, que luego se suman mecánicamente y determinan quién o quiénes son los ganadores, que se convertirán en “humildes servidores” del pueblo, que pagará sus astronómicos salarios y beneficios. Se dicta sentencia de “limpieza” y se sienta en el trono al que la mayoría “eligió”, aunque esa mayoría esté equivocada y se haya dejado comprar por la maquinaria de publicidad y los expertos en imagen, que diseñan y lanzan al ruedo al candidato mesiánico, que “resolverá”, en un plazo de cuatro o cinco años, todos los males de la nación. Claro, “Una cosa es predicar y otra, repartir trigo”, como dice el viejo refrán español que repetía mi abuela cuestionando a los políticos, y luego vienen los desencantos y el rechazo al ganador, que siempre contará con la coartada de que “no lo dejan gobernar”, como Dios manda, o de que la realidad es muy compleja y tiene sus propias leyes, que no se pueden violar sin pagar un precio muy alto (otro número).

Sí, creo que al final de la jornada sólo somos un número desde que nacemos hasta que nos morimos. Pura estadística. Número del carné de identidad. Número del pasaporte. Número fiscal. Número. Cifra anónima para demógrafos asalariados de gobiernos sin alma. Se nos etiqueta por edades, número implacable que nos recuerda constantemente nuestra condición de mortales. Se nos acuña una categoría social por el dinero que ganamos o que obligatoriamente tenemos que tener en los bancos, esos depredadores implacables, y se nos destierra a vivir en barrios de clase baja, media o alta, según estas cifras, algunas muy mal habidas, pero igual determinantes, castrantes, y hasta erráticas.

A la vez, se nos crea la ilusión de que nosotros, míseros números, determinamos el destino de otros cuando somos sumados y contabilizados para determinar supuestos éxitos, que nada tienen que ver con el valor y el precio: en la taquilla de un cine; en los ratings de televisión, templos de culto a la violencia; en las encuestas de popularidad de un político o de un rapero, da lo mismo; en los estudios “científicos”, que determinan que el chocolate es veneno, y luego rectifican y afirman que es una panacea saludable y que hasta compite con el placer sexual; en el consumo masivo de un detergente de última generación… ¡Números! ¿Recuerdan el “chiste” que define a la ciencia de la estadística? “Es el arte de lograr que si mi vecino se comió un pollo entero y yo, ninguno, en promedio nos hemos comido medio pollo entre los dos y no hay hambre en la nación”. ¿Pura ficción científica?

Hay accidentes, más históricos que geográficos, como una isla posesa llamada Cuba, en que la dictadura de la aritmética alcanza categoría de pesadilla perpetua. Para empezar, ese país tiene el récord de 54 años de una tiranía mafiosa, que es reverenciada y mimada por docenas de “democracias” de todo el mundo y hasta admirada por Hollywood y sus estrellas. La casta gobernante ha encarcelado, torturado y asesinado a sus “ovejas descarriadas”, pero esas estadísticas no cuentan y sus grises funcionarios se sientan en ilustres comisiones de derechos humanos de instituciones dizque respetables. Con sus bondades, el régimen castrista ha logrado que más del quince por ciento de la población total haya abandonado el país y viva desperdigado por los cuatro puntos cardinales. Pero parece ser que esta tragedia es considerada un éxito de mercadeo histórico, por parte de mentes maquiavélicas, porque esos “enemigos” sostienen financiera y económicamente a la cúpula de la gerontocracia, que se apropió de todo en la nación, sin que casi nadie chistara, otro por ciento gris.

Las cifras, positivas o negativas, por supuesto, son un derroche de acrobacias porque la maquinaria del gobierno castrista ha monopolizado los medios de información, además de las instituciones que pudieran pintar un cuadro objetivo con los números reales. ¿Qué por ciento de la población quiere huir de ese campo de concentración caribeño? ¡Otro número escurridizo! Pero me atrevo a decir que alto, muy alto. ¿Cuántos son auténticos disidentes que sí están interesados en cambiar la realidad? ¡Cifra misteriosa! Pero pocos, muy pocos. ¿Cuándo terminará la tenebrosa noche que se ha enquistado en este paraíso tropical? El que se atreva a asumir el papel de pitonisa, que sea detenido por demente, porque esa esquizofrenia colectiva cubana sí que no cree en números ni estadísticas ni en años de añejamiento rancio: es la propia dictadura de la aritmética hecha realidad infinita, según siento.

Quisiera ser optimista en algún sentido, pero para ello me tendría que violentar y violar demasiado a mí misma y, a mis años, no vale la pena el esfuerzo: ¿quién le haría caso a una anciana que, de pronto, comienza a decir que no, que los números no mandan, que lo que importa es el alma de las cosas y los pueblos? Llego a la conclusión, una vez más, de que nunca me han gustado los números, porque son más traicioneros que las palabras; porque crean mundos menos habitables que los verbos y porque, bien vistos, son los dictadores de la vida, aun en ciertas circunstancias en los que nos sentimos menos esclavos. Números: desalmados números…



15 comentarios:

TURANDOT dijo...

Por eso me "fije" siempre de ti en las matematicas. Nunca he tenido cabeza pa'eso.

Anónimo dijo...

Hola Ondina, en cuestión de números, cabe decir que estamos en una etapa donde los políticos hacen gobierno con una tarjeta de crédito sobre girada, lo cual es vergonzoso, y con relación a Cuba, el Comejen rojo devoró todo lo que pudo, y si sigue en pie es porque hay mas que devorar. Yo personalmente no creo en los políticos, so no tengo mucho que decir, solo que cuidado con los chinos, un dia vendrán a buscar el botín que han comprado durante estos años, y veremos la bandera china ondeando en la casa blanca, muy buen tema, un cordial saludo para Ondina, Josevelio y todos ustedes!!

Roger

Zoé Valdés dijo...

Una verdad como un templo. Habría que invertir el orden de los factores pero alterando el resultado. En Cuba sólo se tiene un número carcelario. Gracias.

Anónimo dijo...

Ondina, como siempre, sorprendiendo y dando amorosos golpes para que despertemos. Y como siempre tiene razón en esto de la dictadura de los números. La cita del refrán español que dice Ondina que su abuela esgrimía contra los políticos es genial. Ellos hacen promesas de campaña que luego no cumplen y son artistas de la justificación de los males. En cuanto a Cuba, sin comentarios porque es demasiado doloroso el tema. Gracias Josevelio por hacernos llegar estos textos.

Enrique Aguirre

Anónimo dijo...

Ademas de gusana Ondina es aburrida. No se como se las arregla para meter a Cuba en cuanto potage arma ella. Ahora ademas de criticar a su pais parece que critica a este y su capitalismo. Bueno que se vaya a otra parte, que emigre a un sitio donde pueda estar callada sin aburrir a la gente ni salpicarlas de sus depresiones. Parece que sigue hablando cascarita de piña porque siempre salen Zoe, Turando, Roger y demas comparsa a aplaudirla y se le sube a la cabeza el minuto de gloria. Ni se para que entro a este blog de aburridos.

Elpidio Valdes

Anónimo dijo...

A veces quisiera no darle la razón a Madame Ondina cuando hace una afirmación categorica, pero ¿quién puede dejar de darle la razón cuando dice que los disidentes reales son muy pocos? Sin mencionar nombres, lo dijo todo. Creo que muchos de los mal llamados disidentes no pasan de ser payasos oportunistas que mercadean la libertad de Cuba. Ejemplos hay muchos, entre ellos el de cierta bloguera que anda de tour turistico y esta hablando sandeces a las dos manos. Si esta es "una luchadora por la libertad", prefiero quedarme esclava. Gracias.

Mara Villa del Valle

Anónimo dijo...

No hacen falta cifras para saber que Cuba es un desastre y que los oportunistas y bandidos son mayoría, que los malvados han impuesto su dictadura. Gracias, Ondina, por tener el valor de decirlo.

Cristobal

Anónimo dijo...

Cabalística, Ondina. Ha tejido con los números un manto de posibilidades.
Felicidades.


Teresa Cruz

TURANDOT dijo...

Elpidio, por favor, me debes la "T".

Anónimo dijo...

Ondina, otra de números. Si los hijos de puta en Cuba usaran boinas rojas, la isla sería un campo de amapolas... incontables. Tú sí que eres buena en aritmetica porque sin dar números, resuelves la ecuacion perfecta.

Fabrizio del Dongo

Anónimo dijo...

Turandot, te pongo tu T para que no te ofendas y puedas seguir chupandole las medias a Ondina y a Zoe. Un duo de espanto y aburridas con el mismo temita de Cuba.

Elpidio Valdes

Anónimo dijo...

Porque Elpidio no me incluye el el grupo de los chupa-medias de Ondina, me siento discriminado. Maravillosa como siempre querida Ondina, super clara y poniendo el dedo en la llaga.Justamente esta noche hablando con Josevelio y Turandot reclamaba cuando vas a hacer una presentacion, me prometieron que pronto y alli estare, Gracias Eve por el privilegio de darnos la oportunidad
de saberte Ondina...Manolo

TURANDOT dijo...

Ya veo que tu no eres ni siquiera el cubano guajirito bitongo del comunismo porque ningun guajirito cubano trataria asi a una dama pero como Madame que se precie te aclaro que yo no chupo, yo mamo. Aqui el unico que chupas eres tu. Mas bien, tragas.

Anónimo dijo...

Muy bien Turandot. La bateaste. Que falta de respeto de ese mequetrefe, porque no se le puede decir ni siquiera hombre a los anormales que que van por la vida sin nada sensato que decir y ofenden a los demas. Que vaya a chuparse sus cojines y no siga sentandose en ellos. Gracias a Ondina y Josevelio.

Capullito de Aleli.

Anónimo dijo...

Mis respetos para Ondina, Turandot, a la gran escritora Zoe Valdes, Capullito, Roger, Enrique, Teresa, Mara, Manolo y el Maestro Josevelio. Y mi desprecio para esa o ese "Elpidio Valdes" que insulta sin dar la cara. Aquí al menos los que tenemos verguenza somos mayoría. ¡¡Viva Cuba Libre!!

Margarita León