sábado, 30 de junio de 2012

Imprescindibles de Zoé Valdés

Los intelectuales y el compromiso.
¿Quién les dijo eso, quién les ha metido en la cabeza que si eres cubano y eres artista no deberías manifestarte políticamente porque eso dañaría tu obra o mermaría el impacto de tu escritura?
Zoé Valdés ©
www.libertaddigital.com

sábado, 23 de junio de 2012

Una gardenia para Gardel


Por Ondina León ©

Realmente no importa dónde fue que nació: él sigue creciendo. Cada vez canta mejor, como se ha dicho. Pero para mí es mucho más que una presencia musical. No sé cuándo lo escuché por primera vez en mi vida o cuándo descubrí su eterna sonrisa en esas fotografías, en blanco y negro, que me sorprendían en algunas casas o en los sitios más inesperados de una Habana que lo amaba o que, tal vez, lo sigue amando: Carlos Gardel me acompaña en mi paso por el mundo desde siempre.
Y no hay algún instante, luminoso o sombrío, de mi existencia en que no me abrace alguna estrofa de sus canciones y me alegre o me reconforte. Su voz, que es misterio sostenido, me resulta una amalgama de matices del alma, de esos que para algunos pueden sonar cursi, pero que están y son como parte de una manera del ser: el tango es tan bolero como la ranchera: una se abre las venas con sus historias y de sufridora empedernida se nace, otra vez, a la lucha cotidiana, sonriente.
Este 24 de junio se conmemora un aniversario más de su muerte que, como a todos los elegidos de los dioses, le llegó, creía yo, inesperada y prematuramente. ¿Por qué? No tengo respuesta. Dios sabe lo que hace y cuándo lo hace, aunque nos duela aceptar sus decisiones y una pida más tiempo físico, real o palpable, para que el artista nos engrandezca. En aquel fatídico instante de 1935, Gardel estaba en el esplendor de su gloria y, creo yo, se merecía, seguir regalando su voz, ese don divino que aún hoy nos seduce.
Siempre pensé que, por este súbito golpe del destino, la suya tendría que ser un alma en pena, que vaga por los rincones del mundo, lamentándose de su breve paso. Pero hace muy poco, una recién adquirida amiga, quien es clarividente —sí, todos los caminos conducen a Dios— me dijo que no, que Gardel es un espíritu de luz que está absolutamente feliz, en el plano en el que Dios lo ha puesto, y que ella lo sabe muy bien porque tiene una, digamos, comunión espiritual con él y que su relación con “El Zorzal Eterno” data de cuando era niña y se “reencontró” con él, en un cine de su remoto pueblo natal, en Cuba.
Mi amiga está convencida, porque lo siente, lo cree y ha tenido pruebas irrefutables —ha estado diecisiete veces en Buenos Aires, por los lares del artista—, de que la reencarnación existe y de que las almas trasmigran, en un eterno retorno al gran plasma universal, que nos ha engendrado a todos. Así, me convenció de que siguiera amando a Gardel, pero sin cuestionar su destino, porque, evidentemente, él sigue vivo y haciendo vivir a los demás con sus dones. Y ahí están, como tatuadas en la faz del planeta, “Cuesta abajo”, “El día que me quieras”, “Volver”, “Mi Buenos Aires, querido” y ese tema que tiene tanta pegada, por ser tan realista y actual, “Cambalache”, uno de mis preferidos.
¿Recordará el mundo como se merece a Carlos Gardel? No, no lo creo. La realidad cada vez se vuelve más desmemoriada, más grotescamente frívola, más insípidamente lasciva, más vergonzosamente simiesca, vulgar y violenta. A las nuevas generaciones no le interesa el más mínimo pasado ni la historia reciente ni los siglos de cultura humana y de civilización que, gota a gota, nos han hecho más humanos y menos bestias. La revolución tecnológica engendra más enajenación que comunicación y hace que se le rinda más un culto absurdo a la llamada cultura de masas —como al deporte y a sus millonarios atletas, a los que llaman, no sé por qué, “héroes” — que a las sutilezas del espíritu. Gardel es, en este contexto de pobreza de alma y de vértigo por el apuro innecesario, un anacronismo insultante para la mayoría, que ni sabe ni le interesa saber quién es. Los que lo amamos somos cada vez menos y más viejos, pero igual de fieles y de valerosos. Así que, en este 24 de junio, me arranco una gardenia para Gardel: una gardenia inmaculadamente blanca, potentemente olorosa, huracanada como un tango y se la ofrendo con devoción...






viernes, 22 de junio de 2012

Imprescindibles de Zoé Valdés

La Divina Pastora:
A Jorge y a Margarita Camacho
Comentario de Frida Masdeu:
"Lectura de la buena y pensar que de no existir la red y la generosidad de nuestra anfitriona, no hubiera disfrutado este texto de lujo.Gracias a Zoé, a sus amigos, a lo que la inspira.Feliz Pascua Florida, Feliz Passover les deseo a los buenos, de todo corazón."

sábado, 16 de junio de 2012

Imprescindibles de Zoé Valdés

“Tengo la vida dividida entre Cuba e Inglaterra”.Miriam Gómez


El imprescindible Blog de la escritora cubana Zoé Valdés, nos entrega a diario en sus artículos, noticias literarias, de pintura, cine, política, culturales y un largo etcétera de su amplio conocimiento de la Cultura Universal. En este ocasión les presentamos la Primera y Segunda parte de las entrevistas que le realizara a la Señora Miriam Gómez; actriz, esposa y musa del escritor cubano, novelista, guionista, crítico de cine, y ensayista Guillermo Cabrera Infante. Muchas gracias a Zoé y a Miriam por compartir tan valiosas memorias.
¡Saludos y disfrútenlas!

domingo, 3 de junio de 2012

El choteo de la indagación


Por Ondina León ©

Uno de los grandes logros del castrismo, de esos de proporciones faraónicas, es que ha convertido a los cubanos en paranoides, paranoicos y parapléjicos, por aquello de la lucidez paralítica, que nos hace parir parafernalias infernales, año tras año, donde quiera que estemos parapetados.
La pesadilla cubana no tiene fin y sus protagonistas no se acaban de agotar del cansancio colectivo que padecen durante el quincuagésimo cuarto año del accidente. Para mí, las noticias de los últimos días no son nada alentadoras o estimulantes, a pesar de que me empeño en seguir siendo una escéptica optimista. Indago e indago en un desesperado afán de buscar los porqués, pero es un vano afán, que me deja sin hallar las sinrazones de tanta sinrazón. Las noticias chotean mi indagación. La Historia se burla de mis pálidas interrogantes de mortal.
¿Por qué los cubanos somos tan dramáticamente individualistas? ¿Por qué somos tan teatralmente arrogantes? Si somos tan sabios, pícaros, simpáticos y bárbaros, ¿por qué no hemos sido capaces de acabar con la barbarie del castrismo, que nos acaba día a día? ¿Seremos realmente la tribu más suicida del planeta?
Las noticias no son halagadoras. La hijísima de Castro II se pasea por los Estados Unidos con total impunidad, defendiendo lo indefendible, pero parece convencer a muchos, tal vez a demasiados incautos. Lo único que falta es que se aparezca en Miami y llene un estadio en el que, a tontas y a locas, hable de la inteligencia y cordura del castrismo para castrar conciencias y sea aplaudida y venerada, venéreamente. ¿Por qué?
Las noticias no son tranquilizantes. Una conocida y multipremiada bloguera cubana, a la que yo llamaría cariñosamente “La Viajera Inmóvil”, vuelve a montar un espectáculo que no me inspira confianza: emplaza al Ministro del Interior de la isla posesa a que le dé sensatas explicaciones de por qué no la dejan viajar al extranjero. ¿Acaso ella no las conoce bien? Acoso sin cesar a mi conciencia para creer en ella, pero siento que hay algo podrido en el reino de Yoanilandia, ese estrechito universo de estampas costumbristas, de pinceladas folclóricas sin una sustantífica médula. Digo más: no la acuso de ser una agente de la seguridad del estado ni le reprocho sus empleadas domésticas ni su automóvil privado, recién comprado, ni le cuestiono sus finanzas tan prósperas en la Cuba arrasada. Pero, ¿por qué será que la siento cada día más diva divina y menos disidente decente?
Las noticias no son buenas a secas. Dicen los expertos en meteorología que este año el fenómeno de “El Niño” estará de lo más retozón y ya han comenzado a caer lluvias torrenciales sobre la mísera ínsula. Se reportan muertos, evacuados, cortes de electricidad y pérdidas de cosechas. La ciudad de Trinidad lleva ya 13 días sin agua potable por una rotura en el acueducto. Con tanta lluvia los trinitarios están secos, pero húmedos por las lágrimas de tanta carencia.
Las noticias no son esperanzadoras. Se riega como pólvora encendida por el globo terráqueo la mala nueva de que las “autoridades” castristas, justo ahora, decidieron volver a imponer el pago de derecho de aduana sobre los alimentos que llevan los cubanos en su regreso a la isla famélica, a partir del 18 de junio. ¿Por qué, Señor? ¿Por qué no podemos compartir el pan con nuestros familiares, rehenes de la miseria mafioso-castrista, sin tener que pagar un precio oneroso?
Las noticias no son aliento para la fe. Se da a conocer hoy que la disidencia interna en la isla posesa, ese microscópico grupo humano de altos quilates morales y simbólicos, que no logra crecer a pasos de gigante, ha tenido que rechazar públicamente el apoyo que los obispos le han dado al cardenal Jaime Ortega Alamino, esa vergüenza nacional, que oficia para el castrismo. ¿Por qué la alta jerarquía católica no sigue los caminos de Cristo? Si lo hicieran —tal vez, es un decir, sueño en voz alta—, el cristianismo minaría al castrismo y ayudaría a que fuéramos libres “pronto”.
Las noticias son noticias al uso. Hugo Chávez agoniza: ¿qué será de Cuba si muere? La compañía Repsol se retira de la prospección porque los pozos están secos: ¿qué pasará ahora? Irán puede ser atacado por Israel, finalmente, para impedirle que se haga con sus armas nucleares: ¿qué será de su aliado cubano? Y si gana las elecciones Mitt Romney, en noviembre: ¿cómo repercutirá su triunfo en Castrolandia? Indago e indago y “lo demás es silencio, viento triste que pasa…”