martes, 31 de enero de 2012

Detrás de Ron Mueck

Ron Mueck y sus magistrales esculturas son el propósito de este post. Creadas con resina, poliéster y fibra de vidrio; sus obras y elaboración de las mismas, están a grandes rasgos en los videos escogidos. Espero lo disfruten...





lunes, 30 de enero de 2012

Abandonad toda esperanza


Por Ondina León ©

Ya nos lo había advertido el Generalísimo Castro II hace unos días: “No se hagan muchas ilusiones”. Ni tampoco tengan fe, hubiera agregado yo. Pero ahora, luego de la Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba, es mejor que pensemos en el lema que Dante tatuó para la posteridad a las puertas de su Infierno: “Abandonad toda esperanza”. Entonces, ¿qué quiere decir, como han publicado algunos medios de prensa, que hay una “apertura moderada” en Cuba?
¡Por el amor de Dios! Luego del sarao de esos 800 militantes castristas de carné, para trazar los nuevos destinos de la isla posesa, que creen que les pertenece, ya comprobamos, por enésima vez, que ni hay apertura ni hay moderación, por muy optimistas que nos impongamos ser en el caso de este enfermo terminal, cianótico y boqueante.
¿Acaso decretaron el pluripartidismo? ¿Impondrán la separación e independencia de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial? ¿Reformarán la constitución de la república para crear un estado de derecho real? ¿Habrá libertad de prensa y de expresión? ¿Se podrá viajar libremente? ¿Le rendirán culto a la Declaración Universal de los Derechos Humanos? ¿Se respetará la propiedad privada? ¿Forjarán condiciones para que florezcan las pequeñas y medianas empresas y no la economía del chinchal? Nada de nada: la mafia castro-comunista sólo está reacomodando cargas para perpetuarse en el poder, más allá de la vida biológica de los hermanos Castro. No podemos dejar de estar conscientes de que en Cuba hay un sistema de mafias, con un capo general que trata de regular las luchas intestinas entre las familias o castas, y que es un sistema sólidamente establecido, con estructura de estado, y con todos sus apéndices represivos muy bien aceitados y activos, látigo en mano, como los rusos. Ni modelo chino ni vietnamita ni fusión de capitalismo de estado con socialismo real: esto es el modelito único del castrismo castrante y castrense.
Lo demás que se diga ahora sobre “los cambios” en el archipiélago de “Nadamascar” es fantasía verbal de académicos acomplejados y de cubanólogos de izquierda trasnochada; ficciones de periodistas tendenciosos o elucubraciones maquiavélicas de empresarios y capitalistas, de aquí, de allá y de acullá, que están, como perros lascivos, marcando territorio con sus orines voraces y su hambre de ganancias a ultranza.
La gerontocracia del nepotismo, que ha generado ya una fuerte plutocracia castrista, habla ahora de límites al tiempo en el ejercicio de un cargo político o público, luego de ellos mismos estar en el poder por más de medio siglo, en una maniobra acrobática que pretende establecer las líneas de sucesión para que los “talibanes” castristas no se desguacen antes de tiempo, en el afán de tener un trono lustroso en la nueva corte.
Ahora, los militantes y su máximo líder se rasgan las vestiduras ―aunque no llegan a darse candela a lo bonzo― vociferando contra la corrupción, la que le escamotea parte de sus pingues beneficios. Pero, ¿cómo pueden los corruptos luchar contra la corrupción, que ellos mismos engendran con el estatus quo imperante? La esencia del castrismo es inmoral y excluyente por sus erráticas “leyes”, que crean un marginalismo rampante y un delito económico sostenido para el ciudadano común, que lucha por sobrevivir en un medio hostil, que le impone la filosofía del “Sálvese quien pueda”.
También, a cualquiera le da una alferecía al escuchar a su majestad Castro II decretando, con su grave voz grave, el ajiaco más tóxico que pueda dársele a las masas, que es esa fusión que se empeñan en inocularnos de “patria, revolución y socialismo” en un todo. La patria no es el estado castrista ni el partido. Revolución es un término hueco, a estas alturas de la historia, y debe ser sustituido por “Involución”, que es lo que padece Cuba. Y el socialismo, en el buen sentido de esta corriente sociopolítica, sencillamente, no ha existido nunca.
Así que, compatriotas lúcidos, abandonad toda esperanza de una nueva nación, a corto plazo, hasta que no surja un Gandhi, que logre despertar a las masas de su largo letargo para que pulvericen sus cadenas mohosas.

domingo, 29 de enero de 2012

Tengo glosas para “Tengo”

Por Ondina León ©


A todos los cubanos y extranjeros que alguna vez creyeron que Nicolás Guillén tuvo razones de peso para cantar así…


“Cuando me veo y toco / yo, Juan sin Nada no más ayer”, / no más Llave del Golfo, no más Perla de las Antillas, no más querer ser el querer, / “y hoy Juan con Todo, /
y hoy con todo”, con máscaras, mordazas y silencios,
“vuelvo los ojos, miro, / me veo y toco /
y me pregunto cómo ha podido ser” y que dure ya tanto, tanto como una pesadilla sin horizontes de 53 años.
“Tengo, vamos a ver, / tengo el gusto de andar por mi país, / dueño de cuanto hay en él”: ruinas, ansiedades, ausencias y vacíos: hambres y sedes sin fin… / “mirando bien de cerca lo que antes / no tuve ni podía tener”, ni merecía llegar a tener, desposeído.
“Zafra puedo decir”, / clamando por el azúcar, sin melaza y sin miel; / “monte puedo decir”, de basuras y mosquitos; / “ciudad puedo decir”, de cadáveres y exilios, / “ejército decir”, de desempleados y proscritos, /
“ya míos para siempre y tuyos, nuestros”, inmerecidos, /
“y un ancho resplandor de rayo, estrella, flor”, como de olvidos de Dios.
“Tengo, vamos a ver”, si me dejan ver lo que hay que ver, / “tengo el gusto de ir / yo, campesino, obrero, gente simple”, ciudadano de séptima, marginal, hombre reducido a número, / “tengo el gusto de ir, / ¡es un ejemplo! / a un banco y hablar con el administrador”, un traidor a mis bolsillos, un cuadro descolorido del partido, que es decir un mafioso aguerrido, un don nadie en cruz, / “no en inglés, / no en señor, / sino decirle compañero como se dice en español”, esa lengua que alguna vez existió en sus jardines invisibles y hoy es esperpento, galimatías, horror...
“Tengo, vamos a ver, / que siendo un negro / nadie me puede detener / a la puerta de un dancing o de un bar”, por ser negro no, pero sí por ser cubano, hombre, mujer, dolor; sí me pueden detener por no tener dólares, vil metal, ni un pasaporte español, argentino o senegalés. / “O bien en la carpeta de un hotel / gritarme que no hay pieza”, esa pieza del rompecabezas o del ajedrez mortal de la realidad, esa pieza donde la jinetera engendra el pan de ese día, no el del más allá, / “una mínima pieza y no una pieza colosal”, de esas coloniales que se derrumban a diario sin la menor lealtad, vencidas por el tiempo y la iniquidad, / “una pequeña pieza donde yo pueda descansar” de tanta amargura y tanta soledad.
“Tengo, vamos a ver, / que no hay guardia rural”, sino inseguros agentes de la seguridad, lobos en piel de proletarios, falsos machetes para un monte sin desbrozar, / “que me agarre y me encierre en un cuartel, / ni me arranque y me arroje de mi tierra al medio del camino real”: toda la isla es un cuartel sin tierra donde sembrar esperanzas o posibilidades, sin delinquir o matar.
“Tengo que como tengo la tierra tengo el mar”, ese aliado de la dictadura con barrotes de espuma de sal, con tiburones guardianes, con soledad estrecha y propia, sin piedad / “no country, / no jailáif, / no tennis y no yatch, /
sino de playa en playa y ola en ola”, de sed en sed, de muerte en vida de muerte, de orfandad, “gigante azul abierto democrático: / en fin, el mar” de las tinieblas…
“Tengo, vamos a ver, / que ya aprendí a leer”, pero no me dejan leer lo que Dios quiere que yo lea, lo que necesito para ver sin mirar, “a contar”, las horas tan largas de esta corta vida tan corta en libertad y tan vasta en ansiedad, / “tengo que ya aprendí a escribir / y a pensar / y a reír”, a pesar de las miserias, y por eso estoy en este calabozo, alargado como un caimán, sin derecho a soñar, paralizado y lúcido, a punto de estallar.
“Tengo que ya tengo / donde trabajar / y ganar / lo que me tengo que comer”: en las intemperies de las calles, en el cambalache más salvaje, en el basurero de la historia y de la desmemoria insular.
“Tengo, vamos a ver, / tengo lo que tenía que tener” por no tener el coraje de defender lo que me merezco como ser...

viernes, 27 de enero de 2012

"Te he visto pasar"

¡Feliz cumpleaños al amigo José René Borges!



Por Grupo Corpo de Brasil
Coreografía Rodrigo Pederneiras
"Te he visto pasar" del maestro Ernesto Lecuona
Interpretada por "La Alondra de Cuba"
Zoraida Marrero (1911-2004)

miércoles, 25 de enero de 2012

Silencios de un diario


Por Ondina León ©

Como dijo o hubiera podido decir el otro José, Lezama Lima, “Martí es un misterio que nos acompañará siempre”. Verdad como un templo. Porque la vida y la obra de este hombre tienen múltiples vericuetos, recodos, meandros y oscuridades, que son un desafío para cualquiera que aspire a conocerlo a profundidad. Y tal es el caso de sus diarios, sí, en plural, porque a pesar de que el “Diario de campaña” es el más conocido, Martí escribió otros dos diarios, hasta donde se sabe: uno íntimo de adolescencia, en el que se trataba de perfilar como ser humano y en el que hasta intentaba explicar las razones de su intento de suicidio. Este diario, literalmente, se lo llevó a la tumba Micaela, la esposa de Rafael María de Mendive, su querido maestro, al ser enterrada con él en un extraño ritual. El otro es uno que escribió durante un viaje a Guatemala, la tierra de “la niña” con la que sostuvo un tórrido romance que, como una gran ópera, terminó en tragedia y muerte. Excepto especialistas martianos, pocos conocen de estos dos diarios del hombre más extraordinario que ha dado Cuba.
Su “Diario de campaña”, por otra parte, es uno de los grandes monumentos históricos y literarios de la nación. Como obra de letras, sorprende por su absoluta modernidad y el ritmo vertiginoso de su prosa poética, escrita de prisa y a la intemperie, en la que el enorme talento de Martí no sólo pinta y describe personajes de su inmediatez, desde un general hasta un humilde campesino, sino también traza un cuadro único del paisaje cubano oriental y su naturaleza más salvaje y deslumbrante. Aunque se ha puesto su traje de guerrero, Martí no renuncia a su pluma de poeta.
Escrito entre el 9 de abril y el 17 de mayo de 1895, este diario es, sobre todo, el registro telúrico de los últimos días de un político atormentado por el parto de una guerra necesaria para alcanzar la independencia de la metrópolis y fundar una república ―“Escribo poco y mal, porque estoy pensando con zozobra y amargura”. Es el testamento de un alma en pena que se está jugando el todo por el todo en una lucha consigo mismo, con sus compañeros de armas y con el futuro “en la soledad en que voy”. Martí sabía muy bien que todo lo que dijera en sus páginas tendría una repercusión histórica y política y, como buen conspirador que era ―abogado y político, al fin y al cabo―, dijo y dejó de decir lo que su luz natural de estratega le permitió, de acuerdo con sus precisos intereses políticos y humanos.
Sin embargo, al margen de sus silencios elegidos, este diario fue mutilado y faltan en él varias páginas clave. El dedo acusador de la historia señala a Máximo Gómez Báez como el gran inquisidor que arrancó estas páginas y nos privó de la versión de Martí sobre los dolorosos hechos del encuentro en "La Mejorana”, el 5 de mayo, entre Antonio Maceo, Gómez y el autor de "Versos sencillos".
¿Qué decían estas páginas? Mucho se ha especulado, pero, a ciencia cierta, nadie sabe su contenido. Según algunos, probablemente contenía un desglose de fondos financieros y sus destinatarios, entre los que estaba Gómez, que en público afirmaba no querer ni necesitar dinero para su esposa y familia, pero que entre bambalinas exigía que ellos recibieran ayuda, que habría sido canalizada a través de Estrada Palma, desde Nueva York a República Dominicana. Otros especulan que Martí habría narrado con detalles la violencia desbordada de un Maceo soberbio, que incluso le habría propinado, en el paroxismo de su ira de caudillo, una sonora bofetada a Martí. Todo esto y mucho más se podrían barajar como motivos que llevaron a Gómez a mutilar, alevosamente, para la posteridad las páginas de este diario.
El hecho es que esta obra es el registro de una verdadera tragedia que marcó el curso de la historia de Cuba. Tragedia porque los tres grandes líderes de la emancipación era tres hombres con sus respectivas razones para parapetarse en sus principios, convicciones y estrategias de cómo llevar a cabo la guerra: eran tres hombres que no se querían, pero que tenían un fin en común. ¿Se admiraban? Tal vez. Gómez y Maceo, por una parte, con un espíritu militar y caudillista, y Martí, en su soledad abismal, con un espíritu civilista. “Todo hombre es la semilla de un déspota”, había sentenciado Martí, quien sabía perfectamente que aquella reunión era el encuentro de tres déspotas, aunque él era el ilustrado, cosmopolita y visionario, y los otros dos, los reyes de la testosterona aguerrida, machete en mano y a la carga.
En “La Mejorana” Gómez estaba obsesionado con la idea de lograr, como Mayor General del Ejército Libertador, la obediencia y el respeto de Maceo, que estaba capeando por su cuenta, luego de que lo sometieran a Flor Crombet, y también de darle un carácter marcial a la contienda, lo que lo lleva a nombrar Mayor General a Martí, es decir, lo hace otro militar más ―a Gómez le repugnaba que le dijeran “Presidente” a Martí. Maceo, con su visión militarista y su arrojo pragmático ―¡todo el poder a los generales! ―, quería imponer su estrategia de primero alcanzar la independencia de España para luego crear un país, que no existía. Y Martí estaba poseído por el afán de hacer una guerra justa y con los principios civilistas de la república y, desde entonces, necesitaba inventar un país que tenía que existir, pero que sólo estaba en su alma. Los tres tenían razones que chocaban abiertamente entre sí, de ahí la tragedia.
Años antes, Martí había tenido que decirle a Gómez, que además era extranjero: “Un pueblo no se funda, general, como se manda un campamento militar”. Desde entonces, comenzaron a crecer las raíces de muchos males que ha padecido y padece aún Cuba, incluido el castrismo, la más aberrante expresión socio-histórica de aquel caudillismo y de aquellos fulanismos extremos y teatrales ―“Maceo, en un caballo dorado, en traje de holanda gris: ya tiene plata la silla, airosa y con estrellas”, escribió Martí en su diario de prisa, sin más comentarios.
La última página del diario está escrita el 17 de mayo. El 19 de mayo de 1895 caía en dos Ríos, desde su caballo “Baconao”, José Martí. “Por la causa de Cuba me dejaría clavar en la cruz”, había dicho, y lo crucificaron balas españolas. Pero, ¿quiénes apretaron el gatillo?
“La muerte de Martí no tuvo beneficio para la patria ni gloria para él”, dijo Máximo Gómez. ¿Es justa esta afirmación? Su país inventado, hoy una realidad trágica, algún día podría dar una respuesta definitiva… Mientras tanto, sirva este texto para rendirle homenaje, por otro 28 de enero, a quien nos inspira perturbadoramente desde sus palabras y desde sus silencios.

viernes, 20 de enero de 2012

Asalto, desacato y resistencia

Por Ondina León ©

La muerte es algo que diariamente pasa. Pero hay muertes y muertes. ¿Ha sido justa o necesaria la de Wilman Villar? No, porque ha sido un asesinato más de la tiranía castrista: ha sido una muerte necesariamente innecesaria. Este joven disidente se suma a la ya larga lista de crímenes de un régimen genocida, que lleva 53 años masacrando, de mil maneras, a todo un pueblo. Porque no sólo hay que contar como víctimas a los torturados y fusilados, sino también a todos aquellos que han muerto en el Estrecho de la Florida huyendo del horror en balsas primitivas; en los hospitales psiquiátricos, sin estar dementes, sólo por haber tenido la cordura de querer ser libres; en los derrumbes de edificios bombardeados por la desidia castrista; en operaciones militares absurdas, dentro y fuera de la isla posesa; en las cárceles y mazmorras, por inanición y enfermedades provocadas por los maquiavélicos príncipes de la mafia castrocomunista. Son tantos que es imposible fijar una cifra, pero algún día, cuando cese la pesadilla perpetua, habrá rostros y nombres que, desde el silencio de sus tumbas, levanten el dedo acusador contra los culpables de estos crímenes, que también son miles y deben ser juzgados por una ley de limpieza ética.
¿Y cuáles fueron los “delitos” cometidos por Wilman Villar? En una tiranía feroz como la castrista, la más mínima exigencia de los más básicos derechos humanos es un pecado mortal que se paga con acoso, agresión física, cárcel, destierro o hasta la muerte. Por esto, este joven fue acusado de “asalto”, porque asaltó la calle pidiendo libertad; de “desacato”, porque desacató las leyes represivas de la dictadura y no reverenció sus crueles normas de sometimiento; y de “resistencia”, porque echó un pulso con el nefasto brazo peludo de la casta castrista y ganó, al manifestar plenamente su derecho a ser un hombre libre en un país libre, al precio de su vida. Acciones que deberían estar ocurriendo en primera persona en el alma de todo cubano digno: “yo asalto”, “yo desacato”, “yo resisto”... Y la primera persona del plural crecería, como una gran ola, en un “nosotros asaltamos”, “nosotros desacatamos” y “nosotros resistimos” hasta que no haya más tiranía. Pero digo “deberían estar ocurriendo”…
¿Cuántas voces se alzarán contra este nuevo crimen? ¿Cuántos políticos de la América Latina lo condenarán? ¿Cuántos actores de Hollywood firmarán una carta pidiendo el fin de la represión, del embargo de la mafia castrista contra el pueblo? ¿Protestará el cardenal Jaime Ortega porque una oveja de su rebaño ha sido asesinada? ¿Pondrán sus guitarras en duelo y sus voces en la penumbra Silvio Rodríguez y Pablo Milanés? ¿Cuántas banderas habrá a media asta? Estamos solos, sólo con Dios, en esta batalla ya demasiado añeja.
Quisiera poder pedir paz y descanso para el alma de Wilman Villar, pero sé que es pedir un imposible. Ni él tendrá paz ni nosotros debemos tenerla, mientras que ese accidente sociohistórico que es Cuba no sea una auténtica república “con todos y para el bien de todos”. Que cada noche cuando nos acostemos en nuestras tibias camas sintamos que algo nos falta y que sea esa paz en libertad, que nos merecemos.

miércoles, 18 de enero de 2012

Empapados, pero felices...

Por Ondina León ©


El Papa Benedicto XVI visitará Cuba a fines de marzo y esta “buena nueva” tiene a muchos “em-papa-dos” y haciendo pucheros de felicidad por diferentes orificios de sus anatomías. Ahora, oficialmente, el Vaticano ha confirmado que el Sumo Pontífice le hará una visita a lo que ha llegado a llamarse, así, asépticamente, “el ex gobernante” Fidel Castro.
¿Por qué? ¿Por cortesía profesional entre tiranos? ¿Qué van a hacer juntos, darse bendiciones o la extremaunción? ¿Van a intercambiar dádivas o diezmos? ¿Qué le pediría el alemán al cubano germánico? ¿Intercambiarán recetas de cocina (¡de langosta, por favor!) o soluciones para evitar que Irán desate un conflicto nuclear? Entre sátrapas andará la cosa. Porque será una reunión de dictadores. Un encuentro de omnipotentes. Un aquelarre de homofóbicos. Un sarao de falocentristas. Una ordalía de soberbios. Un motivito íntimo y lascivo de eternos diablos manipuladores y manoseadores de almas, vidas y haciendas...
¿Acaso el Papa tiene pensado reunirse también con las Damas de Blanco? Que nos lo confirmen, por favor, para atenuar la desesperanza. ¿Se reuniría además con Oscar Elías Bicet, el valiente disidente marginado por la disidencia? Sería un gesto a su favor cuando tenga que darle la cara a Dios y ser juzgado como hombre más que como papa. ¿Abogaría su Santidad por el cese de la represión en la isla posesa? ¿O se limitaría a pedirle a Castro I que le pida a Castro II que permita que la iglesia católica inaugure alguna escuelita (también católica), a donde puedan asistir los niños bien de la casta castrista? Bueno, a lo mejor, esto es lo que lleva tanto tiempo pidiéndole al castrismo el cardenal Jaimito Ortiga, arrastrando sus sotanas blancas por los oscuros soportales de La Habana en llanto, y no lo ha conseguido, desde que en 1998 el otro, Juan Pablo II, visitara esos mismos predios y hasta diera su “concierto” en el mismo escenario histérico de la Plaza de la Robolución, donde el tirano mayor encalleció y encaneció sus cuerdas vocales.
¿Qué se puede esperar de este “encuentro histórico”? No quiero ser pesimista, pero de esperar estamos secos y este “empapamiento” no creo que nos haga florecer como pueblo. Y más que esperar pasivamente a la altura ―más bien a la profundidad insondable― de 53 años de dictadura castrista los cubanos de la isla, aprovechando el zafarrancho montado por la visita papal, deberían, digo yo, movilizarse y convertir las misas en mesas de negociación, sin pensar en remesas. Nuestros disidentes pacíficos debería actuar en paz y convocar a una huelga general: deberían convertir cada casa de Cuba en un templo, donde se enciendan velas y se rece por una patria libre, pacíficamente. O, al menos, los que asistan a los espectáculos de la iglesia en las plazas abiertas, esas misas sin musas, deberían, abiertamente, pacíficamente ―¿con el espíritu de Martí y la decisión de los mambises? ―, pedir libertad a gritos.
¿Sucederá? No lo creo, porque católicos y castristas están pidiendo a gritos una “reconciliación” entre cubanos, lo que equivale a decir que están clamando por que no pase nada, que todo está bien, que vale la pena prolongar la agonía del castrismo y que el raulismo ligero, ligerísimo, salvará a la nación de su marasmo y “Aquí, paz, y en el Cielo, gloria”.
¿Resultados palpables, mondos y lirondos, que no papables, de la visita de su Señoría Benedicto XVI a la finquita de los Castro? Nada, un “em-papa-miento” con aguas albañales que habrá sacado a los cubanos de la modorra y el trapicheo habituales y que, por un rato, sólo un ratico, les habrá hecho sentir que son el ombligo del mundo, la razón de ser del Cosmos, la bendición y la sal de la Tierra… Nada más. Por lo demás, ¡que Dios nos libre de todo mal y de los papas!

domingo, 15 de enero de 2012

sábado, 14 de enero de 2012

Zenet y Miguel Poveda-Soñar contigo



Especialmente dedicado a las amigas Margarita León, Esperanza E Serrano, Mara Villa, Frida Masdeu, Ibis García Alonso, Teresa Cruz, Turandot, George Sand, Capullito de Alelí, Ondina León y a Zoé Valdés que posteó a Zenet en su Blog. y supe de él.Ojalá les guste...

"Porque en el continente nocturno del sueño se encuentran tanto la luz como las tinieblas de la humanidad, su miel y su veneno, su grandeza y su miseria. Todo lo que se muestra confuso y amenazante, o lo que pueda llegar a serlo al cabo de los siglos, manifiesta su señal mediante los sueños de los hombres. No existe pasión o pensamiento maléfico, adversidad o catástrofe, rebelión o crimen, que no proyecte su sombra en los sueños antes de materializarse en el mundo".
Ismail Kadaré, fragmento de "El palacio de los sueños"

jueves, 12 de enero de 2012

La paradoja del ícono


Por Ondina León ©

Uno de los fenómenos socioculturales más desafiantes, para la razón y la cordura, de los últimos tiempos es el divorcio que se produce entre la imagen y su carga ideológico-filosófica, condicionada por los antecedentes históricos que la crearon. Es prácticamente inexplicable que lo que se pudiera llamar el poder visual o la condicionante estética de la imagen prevalezca sobre el valor simbólico o socio-afectivo que contiene. Así, una bella imagen de un Cristo, rubio de ojos azules y barba crecida, como un galán de cine, en un pulóver que lleva un joven, no puede separarse del contenido o carga simbólica que le ha dado el cristianismo con su mensaje universal de amor al prójimo, paz, tolerancia y otras lindezas a las que los seres humanos les rendimos culto, más verbal que fáctico. No se puede asumir que este Cristo está totalmente vacío de significados y que sólo es un objeto “estéticamente correcto” o simplemente bello.
Como tampoco se puede usar impunemente una imagen de Lenin, con una hoz y un martillo rojos, sin traer a la mente las imágenes de los crímenes del comunismo mundial y los millones de muertos por hambre, tortura y fusilamientos del estalinismo, tan cantado y venerado por escritores y artistas, entre ellos Pablo Neruda. Ni tampoco se le puede rendir culto a una imagen de Hitler o a la esvástica sin recibir un bofetón en pleno rostro por el espanto del Holocausto. Igualmente, los encapuchados y la quema de cruces pueden ofender mortalmente a un afroamericano, al evocar los linchamientos raciales en otra época oscura de los Estados Unidos. No hay imagen sin carga histórico-cultural o un significado concreto, más allá de la pura estética. No hay imagen inocente.
Es por esta razón que a los cubanos libres nos patean los cojones del alma cuando nos restregan en pleno rostro la imagen de Ernesto “Che” Guevara, uno de los grandes artífices del desastre en la isla posesa y uno de los grandes sembradores de odio que en el mundo han sido, amén de asesino consumado, racista, homofóbico y fracasado total.
¿Cómo un símbolo del fracaso absoluto se ha convertido en un ícono de justicia y de la lucha por los pobres? La respuesta la tiene esa Europa que ha engendrado filosofías y mitos no siempre a favor de la Humanidad ―sí, grandes aberraciones como el fascismo y el estalinismo, entre otras―, y esa Europa folclorizante que canoniza a personajes del Tercer Mundo, en su afán por crear un Parnaso de libertadores y justicieros, que ellos no engendran. La respuesta la tienen los italianos de izquierda e ilustres editoriales ―¿tendré que citarla?― que irresponsablemente lanzaron al mundo la imagen del Che como antídoto contra las injusticias y la pobreza, como un ícono absoluto de consagración a la causa revolucionaria por un mundo mejor.
Paradojas de paradojas, porque ese argentino fracasó como profesional, como político, como padre de familia, como guerrillero y como ser humano. ¿Dónde está su obra? ¿Cuál es su mejor legado? ¿La Cuba de hoy, epítome de dictadura genocida? ¿Qué aportó a la filosofía o a la política? ¿Sus panfletos que llaman a la violencia más absurda? ¿Sus pobres libelos llenos de odios y complejos? ¿Dónde está el verdadero valor de este hombre?
Por supuesto que Ernesto Guevara también es un gran maestro, pero de esos que le enseñan a la Humanidad todo ―¡Todo!― lo que no se debe hacer ni con el pensamiento. Y ahí tenemos su imagen manipulada y manoseada por el sistema que él mismo quiso destruir en sus mejores delirios sudorosos. Su mejor castigo ha sido devenir sólo un objeto comercial que inunda pulóveres, camisetas, tazas, bolsas y medallas de actores de Hollywood, que lo veneran, pero sin saber nada de nada, en un derroche total de ignorancia y frivolidad.
Y ahora tenemos a la cotizadísima firma alemana Mercedes-Benz, símbolo de lujo y estatus capitalista de la más rancia aristocracia financiera, usando la imagen del Che para una campaña que supuestamente quiere promover la solidaridad humana y llama a compartir el carro, por supuesto, su auto perfecto, que lo es sin duda. Y nada de estrellita en la boina del “libertador”: el logo de la Mercedes-Benz es la nueva estrella a seguir.
Ya sabemos que el capital no tiene moral, sino intereses y aliados estratégicos y un hambre voraz de ganancias. Pero esta campaña de “Car Together” de la firma alemana debería sentir todo el peso de la indignación de los cubanos libres, estos que nos tuvimos que criar en la mazmorra gigantesca de los Castros, repitiendo como robots “Pioneros por el comunismo: seremos como el Che”, pero que nos hemos convertido en ciudadanos del mundo, en cualquier latitud, con dignidad y libertad. Incluso, los cubanos libres que sobreviven en la isla a la deriva deberían también manifestar su repulsa ante semejante barbaridad publicitaria, que no puede contar, a estas alturas de la historia, ni con el beneficio de la ignorancia o la dejadez. ¿Seremos como el Che? ¿Cómo, asmáticos y asesinos? No, gracias, prefiero ser como soy: “sin patria, pero sin amo”…

miércoles, 11 de enero de 2012

La muerte del cisne

En el programa "Se ela dança, eu danço" se presentó el joven de 20 años, Jhon Lenonn da Silva e interpretó La Muerte del Cisne, con música original de Charles Camillaint-Saënses.
Dedicado especialmente a la Sra. Ondina León.Espero lo disfruten


lunes, 9 de enero de 2012

"1Q84" fragmento


Por: Haruki Murakami
Para ser amiga de una mariposa, tienes que convertirte en un elemento más de la naturaleza. Eliminar cualquier indicio de humanidad, permanecer quieta y convencerte de que eres los árboles, la hierba y las flores. Lleva tiempo, pero una vez que se fía de ti, os hacéis buenas amigas.

sábado, 7 de enero de 2012

La vuelta del hijo pródigo

Por Ondina León ©

Luego de casi dos meses de silencio, que el mundo entero ha agradecido infinitamente, el tirano Fidel Castro ha regresado, cual Ave Fénix desplumada, con una de sus “reflexiones” como fe de vida, luego de que en las redes sociales se anunciara, una vez más, la buena nueva de su muerte, es decir, el ajusticiamiento que el calendario biológico debería haber cumplido hace rato y que todos seguimos esperando con ansias.
¿Escribió realmente esta “reflexión” él o alguien, algún acólito solícito, lo hizo en su nombre? ¿Realmente importa este detalle? Da lo mismo en cuanto a sus efectos en la realidad de Cuba. Porque Castro I es, cada vez más, un fantasma tenebroso que ensombrece el imaginario colectivo con su valencia más simbólica que real, aunque líbrenos Dios de ese castrismo sin Castro que se viene cocinando desde las bambalinas de la casta en el poder y sus esbirros devenidos empresarios lustrosos.
¿Y de qué temas escribió ilustremente el Comandantísimo esta vez? ¿De las grandes tragedias de Cuba? No, qué va: de nuevo el Gran Mesías está preocupado por los problemas del globo terráqueo, porque en su plantación caribeña no hay ningún problema ni lo habrá. Los motivos de sus desvelos faraónicos son una posible guerra nuclear, que desataría Israel, no Irán, el cambio climático y un sistema de explotación industrial de gas (!). Y él, el Gran Hacedor, tiene, además de las preguntas, todas las respuestas, las soluciones y el Paraíso...
Muy acertadamente, su “reflexión” se titula “La marcha hacia el abismo”, porque Castro I es especialista y experto en lanzar hacia los abismos no sólo a su propio pueblo, sino a todos aquellos que han intentado seguir sus pasos, como el patético caso de la Venezuela de Hugo Chávez, una potencia petrolera arrastrada al caos, la inflación, la pobreza y la falta de libertades, todo gracias a las gestiones de un discípulo aventajado del imperialismo castrista.
El engendro de los Castro, I y II, por supuesto que no aparece reflejado en el susodicho texto que publica el órgano del partido, el único, el irrepetible. Así, no se menciona que la disidente Ivonne Malleza yace sepultada en vida en una celda de castigo de la tristemente célebre prisión de mujeres “Manto Negro” ―qué título para el testimonio de una mujer que “haya pasado” por allí…―; que Isabel Álvarez e Ignacio Martínez están igualmente presos por expresar libremente (¡Oh, pecado mortal!) su rechazo a un sistema rancio, que sólo le ha traído miseria a Cuba; que si Castro II “liberó” a casi tres mil presos comunes no fue por piedad o misericordia ni porque la presencia de la Virgen de la Caridad del Cobre lo haya conmovido, sino porque parece ser que el estado ya no puede sostener tantas cárceles ―como pasó ya con los sidatorios― y que es mejor reservar el espacio y las torturas para los disidentes más contumaces; que si hay un noviazgo lascivo y aberrante entre la mafia de los Castro y la mafia católica, encabezada por Jaimito Ortiga, no es porque haya más tolerancia en el país, sino porque dos poderes omnímodos, falocéntricos y obsoletos se están repartiendo el control de las masas, sus vidas y haciendas (es un decir); que el pueblo ya no puede soportar más la inflación galopante; que el exilio está exhausto de desangrarse con las remesas, las medicinas, la ropa y los zapatos que amorosamente envía a la isla en rehén; que 53 años cumplido de tiranía es una eternidad en términos de vida humana… Todo esto y mucho más se extraña en las convulsiones verbales del dictador, que ha regresado una vez más para demostrarnos que, en su Numancia tropical, en su coto vedado y en barbecho, nada nuevo hay bajo el sol...