viernes, 28 de diciembre de 2012

El desterrado feliz.


Por Ondina León ©


En Cuba, el destierro ha sido y es una de las categorías históricas que más nos ha impactado desde la época de la colonia hasta hoy, bajo la rancia dictadura castrista, que en apenas horas cumplirá sus primeros 54 años. El destierro, pero también el transtierro y el entierro, porque otros, sencillamente, han sido pasados por las armas por pretender ser libres o ayudar a los demás a serlo. En nuestra breve pero intensa historia han caído diezmados por el absolutismo español, cubano y castrista, no sólo políticos y guerreros, sino también artistas y poetas. Para muestra, Juan Clemente Zenea y Gabriel de la Concepción Valdés, “Plácido”, dos grandes poetas que fueron ejecutados sin misericordia, en el siglo XIX. Más recientemente, la lista de los barridos y condenados al ostracismo por el despotismo cubano es infinita, incluidos los enterrados vivos en la isla posesa, como José Lezama Lima y Virgilio Piñera. De todos, el precursor es, sin duda, José María Heredia —Santiago de Cuba, 31 de diciembre de 1803-Toluca, México, 7 de mayo de 1839—, el autor del famoso “Himno del Desterrado”.

Como José Martí y otras grandes figuras de nuestro vasto inventario de calamidades históricas, Heredia vivió más tiempo fuera de Cuba que dentro de la isla de las vorágines. Su caso es a la vez patético y conmovedor, porque incluso tuvo que adjurar de sus ideas independentistas y escribirle una carta humillante al déspota de turno (¿quién se acuerda de él?), para que lo dejara visitar, ya por última vez, en 1836 y por sólo cuatro meses, la tierra que lo vio nacer y de la que no pudo librarse nunca, por más esfuerzos que hizo. En su poema “A Emilia” confesó: “Heme libre por fin: heme distante / de tiranos y siervos. Mas, Emilia, / ¡qué mudanza cruel!...”. Aunque Heredia ejerció el periodismo activamente, escribió teatro, ensayos y hasta una novela que se le atribuye, “Jicoténcal” (atribuida también a Félix Varela), su mayor impacto en nuestra cultura es como poeta, como el primer gran vate romántico del siglo XIX, del que hasta Martí se reconoce deudor y heredero.

Los temas de sus composiciones son los esperados para la corriente literaria en las que se insertan: el amor, el desamor, la melancolía, la belleza femenina, la naturaleza y sus fenómenos más expresivos, como las tormentas o las cataratas, los misterios de la vida, los vericuetos del ego y las ansias de libertad. Sin embargo, la obsesión de Heredia, Cuba, está presente o se filtra con sutileza en cada uno de sus poemas. En “Placeres de la melancolía” dice abiertamente: “¡Patria!... ¡Nombre cual triste delicioso / al peregrino mísero, que vaga / lejos del suelo que nacer le viera!”. Y agrega, ya desgarrado: “Desde entonces mis ojos anhelantes / miran a Cuba, y a su nombre sólo / de lágrimas se arrasan. Por la noche, / entre el bronco rugir del viento airado, / suena el himno infeliz del desterrado”.

Ni en la justamente reverenciada oda “Niágara” puede Heredia librarse del maleficio, que ejerce sobre él la isla caribeña. Fascinado ante la natural creación divina, en pleno paroxismo, se le escapa una queja: “Mas, ¿qué en ti busca mi anhelante vista / con inquieto afanar? ¿Por qué no miro / alrededor de tu caverna inmensa / las palmas, ¡ay!, las palmas deliciosas, / que en las llanuras de mi ardiente patria / nacen del sol a la sonrisa, y crecen / y al soplo de la brisa del Océano / bajo un cielo purísimo se mecen?”. Y ya en los finales, cuando anuncia su propia gloria futura por esta composición, Heredia se desnuda y se define: “… Desterrado, / sin patria, sin amores, / sólo miro ante mí llanto y dolores”.

Entre su poemas más conocidos están “En el teocalli de Cholula”, “Misantropía”, “En una tempestad” y “En mi cumpleaños”. Sin embargo, es en el “Himno del desterrado” que Heredia manifiesta, felizmente, toda la angustia de una vida segada por la tuberculosis, enfermedad “romántica” por excelencia, a los 35 años de edad: “Mas, ¿qué importa que truene el tirano? / Pobre, sí, pero libre me encuentro; / sola el alma del alma es el centro; / ¿qué es el oro sin gloria ni paz?”. Y, tal vez, en los que pueden ser considerados como los versos más concluyentes de una pesadilla llamada Cuba, Heredia grita: “¡Dulce Cuba! en tu seno se miran / en el grado más alto y profundo, / las bellezas del físico mundo, / los horrores del mundo moral”.

Luego de escribir este himno, hace ya 187 años, se podría concluir que, de vivir hoy, Heredia estaría igualmente desterrado de su isla; o estaría encarcelado por el régimen castrista; o se habría suicidado, como han hecho otros escritores y artistas, triturados por la miseria y la vulgaridad. En todo caso, su vida y su obra nos queda como un legado irrefutable de que de Cuba no se sale, sino se entra, como suelo decir. De que por mucho que nos alejemos de ese archipiélago embrujado no podemos escapar de él, al no ser haciéndolo renacer en cada insomnio, en cada gesto de amor para con uno mismo y para con los demás: distinto al real, al ordinario que aborta a sus mejores hijos. De que, si bien conquistamos día a día nuevos horizontes de libertad, siempre estaremos incompletos, truncos, por la falta de los seres queridos que dejamos atrás, abajo, en el légamo, aunque nos desangremos ayudándolos a resistir la tiranía. No, no son las palmas, las “deliciosas palmas” las que me faltan este otro diciembre, en que la incertidumbre me corroe…



11 comentarios:

TURANDOT dijo...

Que final deslumbrante, Ondina.
En ella vivimos, siempre.
Buen ano 2013 para ti y los tuyos.

Anónimo dijo...

Cuanta sabiduria nos regala Madame Ondina en cada uno de sus textos. Feliz Año.

Capullito de Aleli.

Frida M dijo...

Hermoso. Una cornucopia de conocimientos y emociones.
Gracias.

Anónimo dijo...

¡Qué bien lo dice Madame Ondina! Incompletos, truncos. Así vivimos.

Feliz año para todos y para Cuba: libertad.

Lo demás, ya lo dice la oración:"líbranos de todo mal".

Teresa Cruz

Anónimo dijo...

Me da gusto que mis opiniones sobre los textos de la Señora Ondina coincidan con los de comentaristas a los que respeto tanto, como Turandot, Teresa Cruz, Frida y Capullito. Todos tienen razón cuando usan palabras como "deslumbrante", "sabiduría", "hermoso" para elogiar la pluma de esta señora, que por muchos años que tenga no creo que sea "vieja". Frida concluyó genialmente: "Una cornucopia de conocimientos y emociones". Así es. Este texto sobre Heredia es también sobre nosotros mismos, los desterrados, dispersos por el mundo. ¡Qué dolor! Gracias, Ondina, por tu luz. Gracias, Josevelio, porque nos la haces llegar. ¡Que el proximo año no sea como este! ¡Felicidades!

Enrique Aguirre

JosEvelio dijo...

Los textos de Madame Ondina son un bálsamo para la diáspora cubana, especialmente en este año tan lamentable.....muchas gracias mujer. A TODOS LOS AMIGOS BENDICIONES EN EL NUEVO AÑO 2013....Y PARA CUBA ¡¡L I B E R TA D!!

Manuel dijo...

Después de 187 años, vivimos la misma incertidumbre y desarraigo de Heredia más de dos millones de cubanos desterrados. Si para predecir el futuro es necesario conocer el pasado, sin duda nos faltan otros 150 años de destierro, que sólo Dios pudiera evitar.

Anónimo dijo...

Desterrados pero libres por eso somos felices. Nada mejor para este fin de año que un poeta que es símbolo de ansias de libertad y que si bien tuvo que hacer concesiones a los tiranos, para regresar brevemente a su patria, murió lejos de la vileza, puro en su poesía. Ondina cuánto admiro tu pluma y tu poesía libertadora. Bendiciones para ti y Josevelio en el 2013 y que nos sigan acompañando, que somos pocos pero fieles y agradecidos. Saludos a todos.

Margarita León

Anónimo dijo...

¡¡Feliz Año Nuevo para todos!!

Tony Hallado

Simon-Jose dijo...

Queridos amigos;

Nuestros mas sinceros deseos de un año 2013 donde Dios permita que se nos cumplan los mas caros anhelos para con nuestra amada Patria y todos los deseos, absolutamente todos los deseos, a todos los seres de buenos sentimientos y buena voluntad.
Feliz 2013 les deseamos a todos.
Esperanza E. Serrano y
Simón José Martí Bolívar.

Gino Ginoris dijo...

Brillante.
Feliz año y bendiciones para Ondina, Jose y todos los buenos seguidores de este blog.
Un abrazo desde el sur del mundo.
Gino.