domingo, 4 de noviembre de 2012

Un mes: una eternidad.


Ángel guardián
Watercolor 14” x 18”

Por Ondina León ©
A Ramón Unzueta Chávez in memoriam

Querido Rami:

De niña, yo no entendía bien lo que querían decir los mayores con la frase hecha de “El tiempo pasa volando”. Pero ahora, a medida que me hago más y más vieja, creo que voy descifrando algo el laberinto de la realidad. No puedo creer que hace un mes ya, este 5 de noviembre, que decidiste pasar al reino de la omnipresencia en nuestras vidas… Fíjate que no digo que “nos abandonaste” ni que “te perdimos”, sino que ahora eres una poderosa presencia en ausencia.

El tiempo es un bálsamo, ¿alguien lo puede negar? Tras el aturdimiento, el dolor visceral y el desconcierto, nos comienza a nacer como especie de una paz que, tal vez, tú también necesitas para estar en paz, estés donde estés, iluminándonos. Por eso ya te dejé de encender velas porque no puedo alumbrar a quien es luz. El que crea belleza, siempre es un haz de sol y tú siempre nos has embellecido el alma a través de tus pinceles, y lo seguirás haciendo.

Uno de tus marineros, el que está bajo el farol con luna llena, recortado contra el perfil de una urbe, ensimismado, preguntó por ti ayer, en mi casa, que es tu casa. Yo no tuve que responderle. En seguida saltó el ángel enorme que tengo a la entrada, el del cielo verde y las alas amorosas, ¿lo recuerdas?, y le respondió que tú no te habías ido a ninguna parte, porque todas tus obras eras tú, que estás viviendo en cada casa, en cada uno de nosotros, por siempre, inmortal... Fue tal la fiesta que hasta el payaso sin música, el del violín verde de las cuerdas rotas, comenzó a tararear una canción y todas tus obras bailaron en las paredes: los payasos, el niño del gato, los marineros desnudos, la chica de las peras azules, las frutas encendidas de olor… Parecía que yo no tenía soledad.

¿Qué más te puede decir? La vida sigue, aunque no sabe igual sin ti. Cada vez somos menos y más viejos, como insiste en decir una amiga mía, pero por esta misma (sin)razón tenemos que estar más cerca uno de los otros y cerrar filas contra el horror del mundo y la fealdad del paso avasallador del tiempo, el mismo que “vuela” y nos deja mareados y sin respuestas a las grandes interrogantes de la vida, que siempre termina en silencio sostenido, en eternidad violenta y sin luz.

Rami, donde quiera que estés, no dejes de colorearnos con tu amor a la belleza y con esa sonrisa tuya tan de niño y tan de llanto.

Un abrazo,

tu Ondina

7 comentarios:

Anónimo dijo...

El sagrado sentimiento de la amistad no lo destruye ni la ausencia física.

Gracias, Ondina. Te paseaste por el mundo lúdico de los niños.


Teresa Cruz

TURANDOT dijo...

El tiempo y la vida y todo ......es pinga, Ondina.

Gino Ginoris dijo...

Ay Ondina, que decir, si tu abarcas con tu letra todo lo que pueda ser dicho, No hay soledad cuando se recuerda de esta forma a quien ha partido, nunca.
Un abrazo a todos.
Gino.

Anónimo dijo...

A mí me parece muy bello y conmovedor este texto de Ondina dedicado al artista que partió. Y es cierto, el tiempo alivia y la vida sigue con sus misterios, sus bellezas y sus horrores. Así vamos. Gracias por compartir.

Margarita León

Anónimo dijo...

Increíble que ya ha pasado un mes. Es triste pero queda su obra para siempre, como dice Ondina, y esto es consuelo en alguna medida. Ondina, gracias otra vez por la belleza de tus textos y tu sentimiento. Gracias, Josevelio, por este blog.

Enrique Aguirre

Anónimo dijo...

Entiendo bien la rabia de su hermana Enaida porque la vida le arrebató, sin razón, lo que más quería. Así que, Ondina, no se ofenda por la palabrota que soltó en medio de su dolor. Yo sé que usted, que es todo amor y sabiduría, la comprende. Gracias por expresar tan bellamente sus sentimientos.

Mara Villa del Valle

Frida M dijo...

Un abrazo fuerte querida Enaida, un beso a tu mamá.
Saludos a todos los deudos, a los amigos de Rami, especialmente a JosEvelio, a Zoé.
Gracias Ondina por compartir un texto tan lindo y personal.