domingo, 18 de noviembre de 2012

Encadenado a la libertad.


Por Ondina León ©


Si los pueblos no fueran tan desmemoriados y devoraran mucho más su historia y su acervo, podrían llegar a alcanzar un punto de cultura que los haría más libres: el pasado perfilaría el presente y prepararía las sendas del futuro. Pero, desgraciadamente, los incultos son avalanchas de masas, cuesta abajo, en busca de satisfacciones transitorias y pedestres. Somos más esclavos de las circunstancias porque no buceamos lo suficiente en la riqueza infinita de nuestra propia historia. Las tiranías que nos corroen son fruto de la ignorancia y la desidia. Y si el individuo no es o no necesita ser libre, desde sí mismo y por sí mismo, no hay sociedad libre ni libertadora, porque los gobiernos, incluso los mejores, lo que hacen es someternos.

Cuba es pródiga en figuras que, como titanes solitarios, han derrochado sus vidas en pos de crear un país, que no existía, y que hoy está desapareciendo, desde su improvisación y su esquizofrenia, bajo la bota de la peor dictadura que ha conocido América Latina. Sin embargo, unos han sido justamente canonizados, como en el caso de José Martí, el demiurgo de la hipérbole cubana, y otros —que incluso sí crearon realidades concretas e hicieron mucho más, durante décadas, que “El Apóstol”— no se conocen bien, o cayeron en el olvido, o a nadie le interesa conocerlos. Tal es el caso de la colosal figura de Enrique José Varona (Camagüey, 13 de abril de 1849-La Habana, 19 de noviembre de 1933).

¿Cuántos conocemos realmente a Varona? ¿Quiénes pueden hablar con soltura de su faraónica obra? ¿Cuántas de sus obras nos hemos leído? ¿Por qué su huella probablemente aún está a flor de piel en la isla posesa? Si se compara, a nivel concreto, todo lo que hizo Varona, Martí termina siendo sólo un poeta de las tribunas. Filósofo, escritor, moralista, psicólogo, pedagogo de pedagogos, hombre renacentista por excelencia, este camagüeyano fue, sobre todo, un político de primera línea, que marcó las primeras décadas de la recién nacida República de Cuba, la misma que el castrismo se ha encargado de destruir.

Participó en los campos de batalla durante la Guerra de los Diez Años (1868-1878). Fue diputado a las Cortes Españolas, cuando creyó en el autonomismo. Vuelve al independentismo, más tarde, y en 1895 el propio Martí, que admirada y respetaba a Varona, le entrega la dirección del periódico “Patria”, cuando él decidió suicidarse en la manigua bajo el fuego español y la presión burdamente machista de los caudillos más célebres. Más tarde, luego de la guerra hispano-cubana-americana, durante la ocupación estadounidense de Cuba (1898-1902), Varona, con la clara estrategia de hacer que su país dependiera lo menos posible del coloso del Norte, fue primero Secretario de Hacienda y, luego, Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes, lo que le permitió implantar en la devastada isla el “Plan Varona”, para modernizar la educación y sembrar luz.

A partir de 1902, ya instaurada oficialmente la república, pasó a enseñar desde su cátedra universitaria. Sin embargo, este hombre tenía en las entrañas no sólo un agudo sentido de la dialéctica, que le permitía cuestionarse sus propios principios y criterios, una y otra vez, y cambiarlos, sino también un enorme sentido de responsabilidad cívica, que lo llevaba a actuar, incansablemente, aun cuando el escepticismo y el nihilismo lo lastraran. Y funda el Partido Conservador Nacional y tan de lleno estaba involucrado en la política, que llega a ser el vicepresidente de la república, durante el gobierno de Mario García Menocal (1913-1917). También fue presidente de honor de la Academia de Historia y miembro de la Academia de Artes y Letras, mientras escribía incansablemente y educaba.

De todas sus obras — “Poemitas en prosa”, “Desde mi belvedere”, “Violetas y Ortigas”, “Emerson” — prefiero “Con el eslabón”, que siempre me ha acompañado en todos y cada uno de los naufragios de mi exilio, y que es la condensación de su genio. En este libro de aforismos y reflexiones, Varona destila toda su experiencia personal, su escepticismo, su amargura y su perspectiva de la naturaleza humana y las sociedades.

Hombre de mundo cosmopolita, que vivió en España y Estados Unidos largos periodos de su vida, al igual que Martí, fundió en su espíritu lo mejor de las tradiciones ibéricas y la modernidad estadounidense, hija aventajada de la cultura greco-latina. Quien sea cubano y no haya leído “Con el eslabón” debería hacerlo para sentir orgullo de esa isla esplendente dentro de la isla oscura que fue Varona.

Su larga vida es la de un guerrero que, ante todo, se encadenó a la búsqueda de su libertad y, de paso, a la libertad de una nación en gestación, pero bastante ingobernable. Así, este grande se pregunta en este libro de cabecera “¿De qué se hace un tirano? De la vileza de muchos y la cobardía de todos”, se responde para la posteridad. En otro de sus aforismos intensos sentencia: “¿Libertad? En las nubes. ¿Igualdad? Bajo tierra. ¿Fraternidad? En ninguna parte”. Y nos deja atontados con el peso de la realidad. Al definir la virtud, este virtuoso declara que “no es obediencia, sino elección”. Y aunque amaba a su tribu, no se cegaba con sus defectos: “Arte de gobernar. Traducido al cubano: arte de embrollar”. Su sensibilidad se manifiesta cuando afirma en otro aforismo: “Amar lo bello es ya ser artista. Realizarlo es poseer el talismán que transforma la vida y la engrandece”. Página tras página, crecemos con él.

Que este artículo sirva para rendirle homenaje a Enrique José Varona en el 79 aniversario de su fallecimiento, otro que, como Félix Varela, uno de sus maestros, nos enseñó a pensar y a sentir, en un mundo estulto.









16 comentarios:

Reinerio Ramirez Pereira dijo...

Leyendo y releyendo esta magistral advertencia , recorde y , volvi a escuchar el eco del siglo XII de Herrade de Landsberg : los grandes pensadores han tenido que ser discipulos de si mismos .

Anónimo dijo...

Todo parece indicar que nuestra Ondina está pasando por un periodo de iluminación y creatividad intensos, y que ha tenido tiempo para escribir. Excelente artículo-homenaje a Varona. Como siempre, me impresiona su sabiduría, su cultura y su dominio del español. ¿Se puede pedir más? Gracias, Ondina, por invitarme a conocer y a valorar a este cubano de excepción. Por las citas, el libro promete ser imprescindible. Gracias Josevelio, una vez más por tu blog.

Margarita León

Anónimo dijo...

Mira que Ondina es bretera y confundidora. Como habla bonito, cualquiera se confunde o se deja llevar por su locura. Ahora dice que Martí no hiso tanto como un desconocido, un tal Varona. Ella se atreve a mucho. Siempre esta metiendo le bulla en el sistema a uno, hablando mal de Cuba. ¿Será fresca? Se ve que tiene tiempo para inventar historias. Yo no me voy a poner a leer a ese tipo que nadie a leido. Alla ella con su condena queriendo dar se las de barbara.

Elpidio Valdes

JosEvelio dijo...

EL-PIDIÓ: PREDECIBLE Y ABURRIDO....zzzZZZ....

Simon-Jose dijo...

Hace alrededor de tres años andaba yo, como siempre ando, con todos los bolsillos llenos a rebosar de "chovinismo" y discutía alegando nuestros "primeros lugares" en tantas cosas y, en un momento dado le dije a mi interlocutor:
"...y para terminar, si los romanos tuvieron a Cicerón, nosotros los cubanos tuvimos a Varona!".
Un abrazo cubanísimo a todos,
Simon Jose.

Simon-Jose dijo...

Mi apreciado JosEvelio,
Deja que quien firma "Valdés" diga lo que se le antoje, que se comprende que no es él, que quien en verdad escribe es "Palmiche" usando el nombre de Elpidio.
Simón José.

Anónimo dijo...

¡Genial el comentario de Simón José sobre Elpido Valdes! Claro, me hizo reir, aunque el pobre caballo no tiene culpa de las bestialidades de su dueño... Excelente artículo, como siempre, de nuestra Ondina. Es el tipo de texto que me hace sentir orgullo y me invita a estudiar más el pasado cubano lleno de mentes superiores. Y Elpidio, si Ondina está loca, entonces yo soy Marco Polo porque nunca he visto a una persona mas lúcida y culta que ella.

Enrique Aguirre

Anónimo dijo...

Yo no me atrevería a comparar a Martí con Varona, pero al parecer, por lo que dice Ondina, como vivió más y estuvo activo en la politica pudo hacer mas que Martí, ¿no? Me falta cultura para opinar al respecto. Eso sí, estudiaré a Varona y me leeré "Con el eslabón", como sugiere Ondina en su excelente texto, para conocer mas a Cuba.
Gracias,

Cristobal

Anónimo dijo...

Elpidio, no creo que tu te vas a poner a leer a nadie. Primero, aprende a conjugar bien el verbo hacer, porque es "hizo", bestezuela...

Simon-Jose dijo...

Cristóbal,
Ante todo un saludo cubanísimo.
Ciertamente no es fácil comparar a Martí con Varona, aunque si es posible dado que son contemporaneos y, para orgullo nuestro, son dos de las mentes mas lúcidas, si no las más, que entre muchas ha tenido nuestra querida Cuba.
Martí muere relativamente joven, tenía la edad en que se apagan los últimos destellos del idealismo juvenil y la experiencia sobre las virtudes y maldades humanas son mas reales y dolorosas.
Martí fue el hombre de pensamiento grande que comprendió lo imprescindible de un proyecto de nación para llevar a Cuba hacia la independencia.
Y dedicó a ello todos sus esfuerzos.
Es historia conocida por todos nosotros.
Varona es el hombre de pensamiento grande que comprende que ya habíamos conquistado la independencia, por lo cual ya teníamos Patria, ya habíamos fundado una Nación y ahora debiamos forjar esa Nación y construir una República.
Y dedicó a ello todos sus esfuerzos.
Ambos están, junto a Céspedes, Aguilera, Agramonte, Varela, José de la Luz y Caballero, y tantos otros insignes cubanos, en lo más alto del Altar a los Martires de la Patria.
Y desde allí nos miran y se preguntan cuando dejaremos de estar criticándonos entre nosotros y nos dedicaremos todo el tiempo a recuperar la Patria que nuestros mayores perdieron, dejando las causas para los historiadores futuros, y REFUNDAR nuestra NACION y RECONSTRUIR nuestra REPUBLICA.
Un abrazo patriótico y cubanísimo,
Simón José Martí Bolívar.

Anónimo dijo...

Gracias Simón José por su comentario. Creo que Ondina y usted hacen un magnífico dúo de cubanos que difunden cultura y luchan por la libertad de Cuba. No sé si antes se ponen de acuerdo, pero el resultado final es muy bueno. Y sí creo que es más importante recuperar la patria que estar criticandonos unos a los otros. Para eso tenemos al resto del mundo, que nos envidian mucho y nos critican más porque aun en el exilio y en otra lengua ajena triunfamos. Gracias a todos.

Cristobal

Simon-Jose dijo...

Mis muy estimados amigos todos,

Mañana es un día muy especial en todo Estados Unidos.
Mañana es un día de celebración al cual todos debemos sumarnos.
Por lo tanto, yo, que solo se hablar y escribir en legítimo idioma cubano, les deseos a todos....
¡Que tengan un magnífico "Día de San Gabino"!
Abrazos a todos,
Simón José.

Esperanza E. Serrano dijo...

Ondina, una vez más te agradezco que dediques parte de tu tiempo a escribir post como éste. Gracias de todo corazón, y una vez mas digo que tú eres parte indisoluble de esa Cuba que se niega a morir.
Happy Thanksgiving para todos los amigos. Que lo pasen muy lindo, llenos de alegrías y felicidad en compañia de sus seres queridos.
JosEvelio, para ti, además, un beso especial por mantener vivo este maravilloso blog.
Espe

Esperanza E. Serrano dijo...

"Dos voces en la sombra"
-¿Dónde vas con la vista inflamada,
orlado el acero de verde laurel?
-A buscar en las forjas del tiempo
los hombres que saben morir o vencer.

-¿Dónde vas, encubriendo en el manto
la daga sangrienta y el duro cordel?
-A poblar de visiones luctuosas
la mente del siervo que enerva
el placer.

-¿Dónde vas, con tan rápido paso,
sonando la espada y el férreo broquel?
_A mover a los pueblos que duermen
sin patria, sin nombre, sin gloria, sin ley.

¿Dónde vas pavoroso, cubierta
de espanto y asombro la lívida tez?
-A mirar como mueren los hombres
que dan en ofrenda su sangre al deber.

-¿Dónde vás pensativo, entre fosas
que el sauce no guarda, ni arrulla el ciprés?
-A gemir por los héroes que yacen,
hoy polvo ignorado, gloriosos ayer.

¿Dónde vas, con la frente siniestra/
el labio mordido, jadeante el corcel?
- A escupir a los pueblos abyectos
que besan sumisos de un déspota el pie."
Enrique José Varona.
....
Me llevo el post de Ondina para publicarlo en mi blog http:// miscelaneas-cubano-americanas.blogspot.com
Un abrazo
Espe

Anónimo dijo...

De vez en cuando aparece una tiñosa mas perdida que cabra en misa en este blog. Antes era Fariñas y ahora Elpidio.
Si no saben donde estan parados hagan como yo que que me instruyo de los conocimientos de la Divina. Sra.Leon.
Y lo mejor de todo, es FREE.

Capullito de Aleli.

Anónimo dijo...

Esperanza, muchas gracias por sus comentarios y por este bello poema de Varona, viril y digno, como él mismo. Pocas veces, los pueblos dan un ser de su talla. Me alegra que tanto usted como Simon José conozcan y valoren la obra de este grande. Gracias por el amor a Cuba y por la fidelidad a este blog del Maestro Josevelio
Saludos,

Ondina León