sábado, 15 de septiembre de 2012

Desde la balsa.

Por Ondina León ©

Para Teresa Cruz,
luego de una de sus serenatas…

De Cuba nunca se sale. A Cuba no se va, sino se viene. Más que un país o una patria, es un mar revuelto, que inventamos a diario para no dejar de ser lo que inevitablemente somos. Cuba no es Cuba: es un estado del alma. Es una balsa a la deriva entre dos orillas del tiempo, el pasado, que fuimos, y el presente, que intentamos ser, casi sin mañanas. Cuba no es Cuba: soy yo, que soy la balsa misma. Esta balsa improvisada, hecha con los retazos del ayer y las náuseas del hoy, tan ordinariamente confuso. No es que me “interese” o me “motive” el tema de Cuba: es que Cuba soy yo, por esto me duele visceralmente todo lo de la isla, en mi propia isla humana, hecha jirones asombrados.
Tal vez, haya tratado, en un arranque de cordura, de borrármela para siempre, pero, ¿quién necesita borrarse a sí mismo, mientras se es? Ya sé que Cuba es la pesadilla perpetua que me desangra, pero siento que yo soy esta pesadilla de la que no puedo salir sin dejar de ser. Cuba no es Cuba: es un hambre de horizontes que me alimenta y me hace crecer desde la nada, y existo.
Y no me importa que me llamen “aburrida” o “previsible” porque sé que no lo soy; porque sé que esta realidad no lo es para nadie que también sienta que es Cuba, desde el corazón.
Y amanece y me entero de que estoy muriendo en el cuerpo de una mujer que, asqueada del asco de la realidad, se echa a morir de hambre buscando un mínimo de respeto para otros semejantes próximos, que no tienen derecho a ningún derecho básico, como podría ser decir quiénes son, sin dejar de ser.
¿Tiene derecho Marta Beatriz Roque a declararse en huelga de hambre en un intento desesperado por arrancarle a la dictadura al menos una migaja de tolerancia? Tiene el derecho y tiene el deber para con ella misma, incluso cuando algunos de sus coterráneos la tildan de “mercenaria”, de “segurosa”, de “payasa”, de “suicida”. Porque si Roque no es lo que es, o parece ser —hasta tanto se demuestre lo contrario, sí necesitamos que lo sea—, al menos interpreta muy bien su papel y ya esto es meritorio en un mundo de paranoias desbordadas y de impostores premiados, de valores sin valor y de medias verdades. Por esto muero mientras ella agoniza. Por esto hablo para mantenerla viva.
Y atardece y me siento, una vez más a oscuras, sin electricidad, en medio de la sequía de esperanzas, mientras en la Plaza del Santo Cristo del Buen Viaje, en la Habana Vieja, unos jóvenes siguen ejerciendo su dictadura de la vulgaridad y el vacío, animalmente felices, con los estómagos hartos de carencias, pero alcoholizados de realidad. El triunfo de la plebe es el sello de garantía que tiene el despotismo castrista para eternizarse en su afán por idiotizar, cada día más, al triste volumen físico llamado masa, esa bestia de bestias que hay que apaciguar con algo de circo (¡un dominó!), a falta de pan y de paz.
Y anochece y me voy a dormir (es un decir) sabiendo que mañana me espera en pie la misma pesadilla de aumento de precios e impuestos, en un accidente geográfico sin economía, sólo con una epidemia de chinchales y carretillas que, de bache en bache, recorren las ruinas en busca de algún cadáver hambriento, de los dos millones que deshabitan los recovecos de una ciudad posesa.
Y me acurruco entre las blancas sábanas de la nada, en mi cuarto con aire acondicionado, aquí en esta otra Cuba, sabiendo que el reo que soy tampoco reposará en su celda húmeda y calurosa, allá. Cuba no es Cuba: es esta necesidad de explorarme para saber quién soy y adónde puedo llevarme, si me encuentro alguna vez, en plena desnudez, inocente, pero íntegra, sin querer salvarme ni querer salvar a nadie: sólo mostrándome tal cual soy... Sin temor a temer, sin querer juzgar a nadie que se declare en huelga de hambre, en huelga de vida por falta de vida. Así, desde la balsa que soy…

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Ay, Ondina, ¿qué puedo decir? Gracias, te dice quien está perdida en el mapa de la casa, con la mirada en el sur.


Teresa Cruz

Simon-Jose dijo...

"De Cuba nunca se sale......"

¿Como voy a volver?
por: Emilio Cossio

¿Como puedo volver, si no me he ido,
si llevo en mi alma sembrado mi pasado,
si no he cesado de sufrir lo que he sufrido,
ni dejado de amar lo que he amado?

Solo pueden volver los que han dejado
perdidos en el polvo del olvido
los sueños en la patria encadenados
por el sueño en tierra extraña prometido.

Solo pueden volver los que se han ido,
Y en suelos del destierro han sepultado
recuerdos, anhelos y pasados…
¡Yo no puedo volver, yo no me he ido !

Las primeras palabras del post me hicieron recordar este poema de Cossío que nos retrata a los que llevamos a Cuba en el corazón.
Por demás, ruego a Dios que nos conserve a Martha Beatriz y los demás con vida.
Respeto absoluto para sus decisiones personales es un deber de todos.
Un abrazo cubanísimo,
Simón José Martí Bolívar

TURANDOT dijo...

El lamento no sutura. Ondina, a veces hay que dejar una pata en la trampa para correr, aunque solo sea con el corazon, a la libertad y la vida.

Anónimo dijo...

"Cuba no es Cuba: es un estado del alma". Ondina, brillante definición. Gracias, una vez más, por su prosa poética, fuerte, sabia y libertaria. Usted es, sin duda, una de las mejores voces de la blogósfera cubana. Este es un post de antología, de los que debemos guardar y releer a cada rato para preservar nuestro derecho a ser quienes somos. Gracias a "Simón José Martí Bolivar" por el poema de Cossío, que complementa el de Ondina. Gracias, Josevelio por la excelencia de este blog, tan lejano de la chusmería y la vulgaridad.

Enrique Aguirre

Anónimo dijo...

Marta Beatriz está en todo su derecho de decidir su final.Tal vez ya asqueada de tanta Cuba llena de podredumbre y una dictadura que el mundo no quiere que tenga final. Pero hay que respetar su posición si es que así lo ha decidido. Si muere,que es inminente ella vivirá eternamente por su sacrificio en las mentes de sus familiares y los pocos cubanos con verguenza que quedamos.
Morir por la Patria es vivir.

Capullito de Alelí.

Ivan Canas dijo...

Espectacular el tono intimo y sincero de este articulo......

Ivan Canas

Esperanza E. Serrano dijo...

Ondina, otra vez mil gracias por regalarnos un post tan hermoso, tan sincero y tan real.Linda prosa poética, querida amiga.
Triste realidad la del cubano que no se desprende de sus raíces aunque viva proscrito, muy lejos del terruño que le vio nacer.
En mi caso personal les juro que cada día que pasa me impongo olvidarme de Cuba y dedicarme a vivir plenamente en este gran país que me ha dado más alegrías y mejor nivel de vida que mi tierra natal. De Cuba tengo muchos y muy amargos recuerdos de 37 años de sacrificios inútiles, de vejaciones, de malos ratos, de vicisitudes llenas de amarguras y frustraciones. Hambre y miseria por doquier, fanatismo, abuso del poder y oportunismo, chivaterías baratas, indiferencias, patetismo, consignas vacías y sombies alcoholizados, enajenados totalmente, alegrando las esquinas con las griterías de las pírricas victorias en las mesas del dominó callejero.
Ah, pero en Cuba viví mi infancia y mi juventud,y mi cuerpo hechó raices y mi alma se casó con esa tierra bendita de la cual no logro liberarme.
Gracais JosEvelio por este blog
Un abrazo
Espe

Anónimo dijo...

Excelente artículo de Ondina. Vuelve otra vez sobre el tema de la identidad y reafirma su derecho a escribir sobre Cuba, aunque le digan aburrida. Yo estoy de acuerdo con ella, porque, como quiera que nos pongamos, y por mucho que nos adaptemos a las nuevas patrias, seguimos siendo cubanos. Parece que la comentarista Turandot no la entendió bien. Ondina NO se está lamentando, sino está haciendo una menifestación de libertad absoluta, desde el corazón, y no desde una trampa, que sería Cuba en esta caso. Ondina nos está diciendo que asume su identidad para ser y estar en plena libertad. Y es cada vez más libre en tanto arremete contra los males que atrofian esa identidad, dentro y fuera de su isla. No creo que haya que mutilarse, como propone dramáticamente Turandot, para correr en pos de la libertad, renunciando a la verdadera esencia de cada cual. Y si hay alguien en los blogs cubanos que ama la vida y la libertad, esa es Ondina, que ya lleva tanto tiempo demostrándolo con sus textos irreverentes, polémicos y bellos. Esta es mi opinión con todo respeto. Gracias a Simon Jose por los versos. Muy bueno lo que dice Capullito. Extraño a Gino. Josevelio, usted es un excelente moderador democrático. Gracias a todos.

Margarita León

Margarita León

Gino Ginoris dijo...

Acá estoy Margarita, gracias.
Pasa que Chile esta de fiestas patrias y todo se paraliza, anoche estabamos en una terraza un grupo de amigos chilenos y yo, les leí este post de Ondina y quedaron tan maravillados que por largo rato Cuba fue el tema de la conversación.
Ya ves Ondina, tus letras no se quedan en ese blog, calan en el alma de los amigos, no importa donde estén.
Ya lo dijeron, este post es de culto.
abrazo a todos.
Gino

TURANDOT dijo...

Querida Margarita Leon.
Su comentario sobre mi nos define. Cuba no es un pedazo de Marte que se desprendio y al caer al mar emergio como pequenas y grandes islas que conforman el archipielago cubano. A los pueblos los define su historia, lo que quiero aclarar es que Cuba somos todos y entre todos hemos colaborado al horror.Es una consecuencia directa de los cubanos. Esa misma falta de respeto por la opinion del otro, ese primitivismo al ofender cuando los pensamientos no son exactos al propio a contribuido especialmente a todo el sufrimiento que vivimos y seguiremos viviendo. Todos llevamos a un Fidel dentro. Yo tengo el derecho de pensar y opinar libremente sobre cualquier opinion. Como se atreve a dar por hecho que yo he renunciado a mi esencia. Yo he renunciado e intento hacerlo cada hora de mi vida a ser una cubana como usted.

Anónimo dijo...

Querida Turandot: Tengo la impresión de que se ha ofendido por mi comentario que comenzó diciendo "Parece que la comentarista Turandot no la entendió bien". Y ahora creo que no me entendió a mí o que su percepción está muy condicionada por su historia personal, que desconozco, pero que parece ser... "intensa". Si usted, siendo absoluta, dice que todos tenemos un Fidel Castro dentro, esa es su opinión, que comparto sólo parcialmente. Porque tal vez la misión de los cubanos que aspiran a ser libres es matar a ese dictador. Definitivamente, usted se define a sí misma con sus declaraciones extremistas. Pero por favor, no generalice ni me incluya en sus etiquetas. Y eso de que todos somos responsables del desastre hay que matizarlo porque la responsabilidad y la culpa (si la hay) siempre son individuales, no colectivas. Nunca dije que usted ha renunciado a su esencia, pero parece que aspira a olvidarse de ella, lo mas que pueda. Y tambien esta en su derecho. Yo, no puedo. Por lo demás, al margen de su tono "apocalíptico", es un placer polemizar con usted, con decencia, en un blog que es emblema de democracia y altura.
Gracias,
Margarita León

Anónimo dijo...

Ondina, me vuelve a dejar sin habla... Usted tiene el don de expresar lo que muchos sentimos y no sabemos decir bien. Yo no estoy de acuerdo con la huelga de hambre de Marta Beatriz Roque, pero le reconozco su derecho a hacerla. La prefiero viva, luchando contra la dictadura como no hemos sabido hacer los que huimos hace tiempo, pero si muere, espero que sirva de ejemplo para todos. Gracias Ondina por seguir escribiendo sobre Cuba, aunque muchos cubanos la encuentren aburrida. Gracias, Josevelio, por publicarla y por este blog con comentaristas tan inteligentes y libres.
Cristobal

Anónimo dijo...

Ondina, me sumo a todos los que te han dado las gracias por este texto tan desgarrado, fuerte y bello. Yo también estoy con los huelguistas, aunque los prefiero vivos y luchando que muertos. Espero que Dios los ayude. Ya no debería haber más muertes por el castrismo. Josevelio su blog es único. Gracias.

Fabrizio del Dongo

Anónimo dijo...

Gino, muchas gracias por compartir a Ondina con tus amigos. Y gracias por tus comentarios sabios y poéticos. Tú eres de los comentaristas imprescindibles de este blog, como ya sabe Josevelio.
Saludos.

Margarita León