viernes, 13 de julio de 2012

Sin cansancio para recordar

Por Ondina León ©

Hay pasajes en la historia de un pueblo que no se deben recordar ni mucho menos olvidar. Esta paradoja les ha servido a los judíos para sobrevivir al Holocausto y para cazar, organizada e institucionalmente, a los criminales que masacraron a millones de seres humanos y juzgarlos, estén donde estén y tengan la edad que tengan. Lo que establece una clarísima diferencia entre una venganza arrabalera de apandillados y una justicia de acuerdo con principios universales establecidos. Este paradigma lo debería tener muy presente el pueblo cubano en cuanto a su propia pesadilla del castrismo y los crímenes que se han cometido y se cometen a diario para cuando, al fin, logre liberarse, no renuncie a una justicia que hace falta para limpiar el alma de la nación.
Este 13 de julio se conmemora un aniversario más de la masacre cometida por el castrismo con el hundimiento del remolcador “13 de marzo”, en el año 1994. En el trágico acontecimiento fueron asesinadas más de 40 personas, incluidos diez niños. ¿Cuántos nos acordamos de la fecha religiosamente? No sé, pero no me atrevo a especular ante la desmemoria crónica que padece la mayoría de los cubanos, a la que le da náuseas recordar cualquier evento que le pueda perturbar su consagración a “resolver” sus miserias cotidianas, aquí, allá y acullá. ¿Han sido juzgados los autores, intelectuales y materiales, de semejante barbarie? No, todavía no. Y como este hay miles de crímenes impunes.
Cuba debería llamarse oficialmente “República de Matanzas”, porque, para ser tan corta, su historia como nación es demasiado violenta y sangrienta. Y esto desde el mismo instante del choque entre los aborígenes y los españoles. Aunque, si nos atenemos sólo a los hechos, el periodo de más violencia estructural ha sido el que corre —o más bien se despeña cuesta abajo, dando tropezones— desde el año 1959, cuando las masas enardecidas gritaban “¡Paredón, paredón!”, mientras le entregaban el archipiélago a una bandita de supuestos libertadores, hasta hoy, que siguen muriendo cubanos: en el Estrecho de la Florida, ahogados por las olas cómplices del castrismo; o en las cárceles; o en las calles de las insalubres ciudades devastadas; o en la lejanía de exilios infinitos, de una muerte lenta, sostenida y silenciosa. Pero, ¿qué se puede esperar de un país donde la casta gobernante le rinde culto a un asesino convicto y confeso, pero eso sí, fotogénico, como Ernesto Guevara? El “cheísmo” habla por sí solo de una identidad.
Todos los que estamos interesados en que se haga justicia en Cuba alguna vez, deberíamos sentarnos a desgranar, uno por uno, todos los días, los crímenes del castrismo. Pero no como un ejercicio patológico de víctimas masoquistas, adictas al dolor, sino como un entrenamiento de dignos sobrevivientes, que se empeñan en mantener viva la memoria histórica para poder hacer justicia, cuando Dios se acuerde de la triste Cuba y la libere con un milagroso golpe de amor —sí, todavía creo en los milagros. Porque sin memoria no hay justicia posible.
Cuando los estómagos del ser humano, esos que tienen hambre no sólo de pan, sino también de vanidades y prepotencias, se imponen sobre el espíritu, es inevitable la miseria total. Así que recordar, en este caso cubano, es iluminarnos la senda de la justicia y la libertad para que las pesadillas no se vuelvan a repetir en la historia.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Lindo y sentido homenaje de recordacion a un episodio lamentable e imborrable de la convulsionada historia de nuestra patria.....Gracias.....

Ivan Canas

José Soriano dijo...

Clarisima, clarividente esta leona cubana. El oprobio no puede olvidarse, aqui lo deje expreso:
http://sorianoja.blogspot.com/2011/07/la-inocencia-y-el-olvido.html

Anónimo dijo...

Por eso no debe haber olvido,como olvidar todas las atrocidades y todo el dolor de ver aquellos por los que los disidentes se arriesgan en turbas de chuzma dandoles viva a Fidel,tal vez yo no lo vea,pero por moral aquello llevara un castigo como le hicieron a los nazis,todo el que pide reunificacion y olvido,es un miserable y tiene el alma tan sucia como ellos.

Anónimo dijo...

¡Bravo, Ondina! No puede haber reconciliación ni olvido hasta que no se haga justicia y se condene a los culpables, a todos, desde los Castro hasta el que organiza un acto de repudio por un cajita con comida y un pulover de mierda. Por esto hay que recordar para hacer justicia. Sólo los oportunistas y los miserables que tienen negocios hablan de "reconciliación" ahora. ¿Y los muertos y torturados, y los presos y los exiliados de verdad? Ondina, otra vez me quito el sombrero ante su prosa justiciera y sabia. Gracias, Josevelio.

Enrique Aguirre

Anónimo dijo...

Excelente artículo de homenaje, recordación y reflexión sobre el crimen del remolcador "13 de marzo". Pero, Sra. Ondina, en este caso usted ha pecado de optimista. No creo que el pueblo de Cuba esté aprendiendo la lección de la pesadilla, para que esta no se vuelva a repetir. El daño que el castrismo está haciendo es enorme y las masas están atrofiadas. Ahora está de moda decir "yo no tengo problemas en Cuba. Yo no soy político ni me interesa la política. Allá ellos, los que se meten en esa cosas sucia...." Y aquí no está pasando nada de nada. Y como dice usted, Ondina, "hay que resolver". Cuba no tiene solución y nunca llegará a tocar fondo realmente porque el exilio no lo permitirá, por lo que seguirán en un cómodo limbo, en el que no viven bien, pero no se mueren de hambre, gracias a las remesas y al jineterismo. Me da pena, Ondina, que usted sufra por un pueblo que no se lo merece. Esto habla de la grandeza de su alma, pero en realidad no consigue nada.

Margarita León

JosEvelio dijo...

-Ni perdón ni olvido!!Gracias Ondina...

Roger Rivero dijo...

Algún día habrá justicia para todos los hechos que como este han enlutado a nuestro país. Gracias Ondina por compartir tu sentir que es el de muchos cubanos, un cordial saludo!!!

TURANDOT dijo...

Gracias Ondina, por tan excelente post. Y por ser como es. No se trata de conseguir, se trata de aprender a ser, como lo ha hecho usted. Gracias, Eve.

Anónimo dijo...

Una inmensa gratitud hacia Ondina por no olvidar y ayudarnos a recordar.



Teresa Cruz

Anónimo dijo...

Si Ondina no existiera, habría que inventarla. Usted siempre acierta cuando dispara sus dardos de amor o cólera, en el tema que sea, aunque yo prefiero que sea sobre Cuba. Siempre nos propina una buena bofetada para que no perdamos el hábito de ser cubanos con dignidad. Gracias por recordarme que tengo que recordar tanta crueldad por parte de la dictadura. Y pedir justicia.

Cristobal

JosEvelio dijo...

Compañerito Fariñas: ¿Qué buscas en este Blog?

Anónimo dijo...

Por qué no me publicaron mi comentario? Respondo la pregunta que me hace el compañero Josevelio cuando me publiquen mi criterio. ¿No es un blog democratico? Entonces yo puedo participar aun que no me guste Ondina y su odio a Cuba. Gracias.

Jose Fariñas

JosEvelio dijo...

Señorito Fariñas:
Tú mejor que nadie sabes porque 'no pasé' tu monstruoso comentario. Sí, este blog es muy democrático, menos para la gentuza castrista como tu...ah, y compañero son los bueyes!!