viernes, 13 de julio de 2012

Presencia vital de Unzueta



Por Ondina León ©

Todas las mañanas, cuando me despierto y abro los ojos, lo primero que veo es su imagen en la pared. Su traje anaranjado le queda demasiado grande a un físico que se intuye frágil, breve como un suspiro; tiene los ojos verdes, ambiguamente tristes; la boca es apenas una pincelada roja, pero tiene acuñada una amplia sonrisa escoltada por dos potentes chapas de colorete en las mejillas. No es un payaso al uso: este tiene un violín verde con las cuerdas rotas, que sostiene con su mano derecha, mientras en la izquierda tiene el arco listo para tocar, aunque sea en las cuerdas del aire. El contraste del color naranja del traje, contra un fondo en azules que se degradan, me despierta como si fuera un amanecer de dichas con un sol de libertad: este es el “Payaso sin música” de Ramón Unzueta.
Pero mi palacio, este apartamento lujosamente modesto donde vivo y desvivo, está lleno de la presencia de Unzueta, de su poderosa pintura: un ángel de perfil por aquí; un retrato de su hermana, su musa, con el pelo preñado de peras azules y doradas por allá; un marinero desnudo que llora en un esquina; un falo seductor y solitario en medio del vestíbulo, listo para la conquista; un niño con un gato que cuelga en la pared de las escaleras; una sevillana amorosa; otro marinero a la luz tenue de un farol cansado; una naturaleza muerta cuajada de colores vivos; otro payaso esperpéntico; dos hombres desnudos, que se aman atándose con unas cintas etéreas, en mi cuarto; otro payaso danzante con una gola roja; una jugosa papaya abierta como un boca sensual, sobre el bar; otra sevillana triste… Tengo el privilegio de vivir rodeada por la obra de uno de los pintores cubanos más extraordinarios que existe y que hoy, 14 de julio, cumple años, es decir, que tanto el creador como sus admiradores estamos de fiesta, porque nos hemos regalado, más que belleza, compañía fiel, presencia silenciosa, pero incondicional y activa.
Porque no pasa mucho tiempo sin que descubra y redescubra detalles sugerentes en los cuadros de Unzueta, que es un pintor de personajes intensos, preferentemente femeninos, lo que hace que su creación alcance unos niveles de universalidad bastante raros en la pintura cubana actual. Pararse delante de una de sus obras es realizar toda una lectura del alma del personaje, que se nos desnuda a través de una mirada, de un leve bailar de los finos dedos, de un deje en los labios, que lo mismo registra una intensa pasión frustrada que una noche de insomnio ebrio. Sus imágenes son infinitas como infinitas pueden ser las cumbres y vacíos del espíritu humano apresado en una época turbia.
Desearle felicidades a este dador de felicidades podría resultar demasiado convencional o frío. Yo prefiero darles las gracias por su presencia permanente en mi vida, en mi hogar, a través de esos pinceles únicos, que he visto crecer desde hace ya tanto. Gracias, Rami, por ser y estar para mí, para tantos, para siempre.

9 comentarios:

Gino Ginoris dijo...

Que hermosa manera de darle gracias al artista.
Felicidades maestro.

Zoé Valdés dijo...

Bellísimo texto, que agradezco tanto, porque sé cuánto nos hemos querido durante todos estos años. ¡Cuántos recuerdos! Gracias, Ondina, gracias Josevelio.

JosEvelio dijo...

-Selva, Yeya, Jorge y Josevelio te deseamos un día radiante y lleno de bendiciones, hermanito!!

TURANDOT dijo...

Madame Turandot tambien tiene el privilegio de vivir rodeada de la belleza de muchos Unzuetas. Gracias ,Ondina Leon.

Roger Rivero dijo...

Un magnifico escrito que hace honor a este gran maestro de la pintura en su cumpleaños, felicitaciones para Ramón Unzueta en este día!!!

Anónimo dijo...

Se siente una legítima emoción en Ondina cuando describe la presencia de esos colores en su vida.

Me sumo a las felicitaciones a Unzueta.


Teresa Cruz

Anónimo dijo...

Con la pluma de Ondina y los pinceles de Unzueta el mundo debe sentir orgullo. ¡Bello texto para un gran artista! ¡Felicidades, Unzueta!

Enrique Aguirre

Anónimo dijo...

Unzueta y Ondina tienen el don de convertir en oro de belleza todo lo que tocan, sea en el lienzo o en el papel. Don de dones que comparten amorosos con los demás. ¡Felicidades Maestro Unzueta por su cumpleaños! Gracias, Ondina. Gracias, Josevelio.

Mara Villa del Valle

Esperanza E. Serrano dijo...

Maravillosa forma de de desearle larga vida y muchas felicidades a un gran maestro por el día de su cumpleaños.
Gracias Ondina y JosEvelio por escribir y publicar este post.
Al maestro Unzeta mis sinceras felicitaciones por su gran obra y por su fecunda vida artística.
Esperanza