viernes, 13 de julio de 2012

Imprescindibles de Zoé Valdés

¡Feliz cumpleaños Ramón Unzueta!

























RAMÓN UNZUETA: LAS MURMURACIONES DE LOS ARCANOS

Abro el tarot, y de manera lógica, halo una carta hacia mí, es entonces que escucho los bisbiseos de antiguos espectros, como en un baile, cuando absorta de la música, fijas las pupilas en tu pareja, Y sólo atinas a oír los halagos provenientes de sus labios.

Lanzo la carta, en una maniobra del dedo, en la que consigo que un círculo lunar rasgue el espacio. Una uña partida, el cuello alto, la boca de cereza, ojos que se empinan hasta el cielo, o párpados que descienden a recoger esquirlas de diamantes en las aguas dulzonas de los ombligos. Los arcanos musitan, desde su cómoda posición de fluidos del recuerdo, y percibo imágenes oníricas que sólo podrían derramarse del pincel de Ramón Unzueta.

Mi recorrido a la obra de este pintor posee un nudo indestructible, el del encuentro, más bien hallazgo, de ambos, en el sueño. Nunca como ahora, en que han transcurrido más de treinta años, me he sentido más cerca del misterio de su pintura; porque nuestros encuentros reales se producen esporádicamente, pero cada día lo veo pintar en sueños.

La obra de Ramón Unzueta posee la fuerza narrativa de los daguerrotipos, o de aquellas viejas películas mudas, donde se captaba el instante en el que el padre de familia sucumbía herido de bala en la Primera Guerra Mundial, o más directamente de las novelas de Gérard d’Hauville, que no era otro que “otra”, una cubana, Marie de Regnier, casada con el poeta Henri de Regnier, hija de un inmenso poeta cubano José María de Heredia. Los retratos son como arcanos de un tarot que al voltearlos reflejarán los perfiles de un mundo vivido exclusivamente por la imaginación del pintor, como es el caso de Las Mujeres de Campo Florido, una de sus últimas series.

En el cuello bordado de escamas de pez, o en la tez de color delfín de esas damas se puede adivinar toda una historia, reservada, comedida, o desfachatada, a la que solo ha tenido acceso el autor.

La maestría de Unzueta se consolida cuando en sus arcanos murmullan las divas del celuloide, desnudas en espesos jardines donde el placer sólo puede ser pintado con leche y sudores aromatizados. Del ojo verdoso nace una fruta, que casi siempre posee la forma de la pera. De la boca una ciruela, una fresa, de la barbilla un mango. La pintura de Ramón Unzueta es una mezcla del Gaspard de la nuit de Aloysius Bertrand, ilustrado por Ravel, con un halo muy reminiscente de Archimboldo. Aunque en sus arcanos siempre habrá espacio para sus maestros, y homenajes secretos a Lucas Cranach el Viejo, al Greco, a Goya, y Tiziano. Ya sé, son demasiadas escuelas y estilos, por ellas hemos pasado juntos, sentados en el suelo de losetas frías, hojeando un viejo catálogo de un museo que hemos visitado muchísimos años más tarde.

La obra de Ramón Unzueta es como ese tarot de las emociones del que no te puedes desprender jamás, cada arcano sostiene una arteria de tu alma.

Zoé Valdés.









RAMÓN UNZUETA.

El título de la exposición es ya un motivo de sueño: « A la sombra de las muchachas en flor », À l’ombre des jeunes filles en fleurs. El libro mítico de Marcel Proust: À la recherche du Temps perdu, En busca del tiempo perdido. Obra (trece libros) que leí en español y en inglés antes de pasar al francés.
Como dije en una ocasión, soy un « fanático » de Ars Atelier dirigido por Zoé Valdés y Ricardo Vega (sin olvidar la jeune fille en fleur, Luna Vega Valdés), porque cada exposición es un motivo de placer estético y de encuentro amistoso.
Eso explica mi interés por la nueva exposición. Primer golpe: La sobriedad de los cuadros presentados. 7 cuadros. Numero simbólico. ¿Casualidad o magia santera? La exposición comienza el 7 de septiembre y finaliza el 7 de octubre.
Tres 7 igual: 21. Numéro de suerte.
Y Ramón Unzueta merece toda la suerte del mundo visible y de los mundos invisibles.
Segundo golpe. Las siete jeunes filles en fleurs tienen nombres. ¡Y qué nombres! María Immaculada, María del Mar, María de los Milagros, María Gilberte de las Nieves, Dulce María Odette, María Dolores y María Albertine Soledad. ¡Las siete Marías!
¡Atención! Entre María y María, Unzueta « cuela » tres nombres proustianos: Odette la coquette, Gilberte amor de infancia y sobre todo, Albertine, la pasion, la prisionera. Albertine, un amor de fuego que en realidad no era otro que, Alberto, el chofer y la pasión de Proust.
Unzueta conoce a fondo el tema y muestra (¡oh prodigio!) un sentido del humor tierno y feroz al mismo tiempo.
Tercer golpe (como acto tercero de una obra de teatro)… No sé por qué, imaginaba un viejo pintor enamorado de la literatura y del mar.
Una característica excelente de Ars Atelier es aquella de presentar siempre un documental del pintor y su pintura realizado por Ricardo Vega. Es así que yo estaba en el interior del salón y veía la película proyectada a la entrada del atelier. La veía de espaldas, es decir, al revés.
Cuando salí al exterior para ver el documento de frente, me di cuenta que se trataba de un joven pintor de cuarenta y ocho años. Fue entonces que Ricardo Vega me presentó al pintor en persona (quien luce mucho más joven que su edad) y pudimos conversar libremente.
Otro punto que nos une: Unzueta es un apasionado de películas mudas. Y admira, como yo también, a Alla Nazimova, la esposa gay de Rodolfo Valentino, el galán bisexual del Hollywood mudo.
El azul es mi color preferido. Blue is my color. Y puede que me equivoque pero me parece que las siete Marías tienen algo en los ojos que recuerdan los Bette Davis’ eyes.
Mirada coqueta de María Immaculada, mirada inocente de María del Mar, mirada un poco alucinada de la milagrosa María, hierática mirada de Gilberte quien conserva la tradición de Maria Odette, la mamá de Gilberte Swann, mirada trágica (bien sûr!) de la Dolorosa y mirada de reto de Albertine, la Prisionera en busca de su libertad.
Ojo, espectadores de la exposición. El humor de Unzueta va más allá de lo que sospecháis. Todas sus Marías tienen, además de ojos azules color de mar, cuellos exquisitos de cisnes. Le cygne. Swann es el personaje central que inicia la saga de Proust. Quítenle una n a Swann y nos queda Swan, cisne en inglés.
Hay pintores buenos. Hay pintores mediocres. Hay pintores malos. Y hay pintores que se colocan en otra dimensión. Para mí, son casos únicos.
Unzueta (apellido de orígen vasco) se coloca en esa categoría especial. De su obra, que es numerosa según el catálogo, no conozco más que los siete cuadros presentados en Ars Atelier.
Nadie sabe de dónde vienen los vascos. Nadie sabe cuál es el origen de la lengua vasca. Si Unzueta no es de origen vasco, yo lo designo como vasco de adopción.
En realidad, Unzueta, como todos los grandes artistas está más allá de países y de fronteras. Un marciano caído del cielo. Un delfín surgido del mar. Ese es el signo verdadero de todo gran pintor.
Gracias Zoé, gracias Gustavo, gracias Ricardo, por ofrecer a París la oportunidad de conocer un pintor de una calidad rara. Y si los franceses no llenan el atelier, y no compran los cuadros… Tant pis pour Paris!
Que las Marías, que María, madre de Jésus, den una larga vida a Unzueta. Para la gran dicha del arte de la pintura. Y del arte en general.

Eduardo Manet.
Escritor y cineasta cubano-francés.
Oficial de las Artes y de las Letras, Francia.
Premio Interallié, Francia.
Premio Goncourt des Lycéens. Francia.
www.eduardomanet.net

1 comentario:

Roger Rivero dijo...

Me uno a la celebración del cumpleaños de Unzueta, disfrutando de estos maravillosos artículos sobre su obra, felicitaciones!!!!