domingo, 20 de mayo de 2012

Sin perla y sin quimera

Por Ondina León ©

Trémulas, nos abrazamos en medio de una multitud enloquecida de cubanos (perdón por la redundancia) que, al igual que yo, hemos estado esperando que lleguen los retrasadísimos aviones desde la isla posesa: por tercera vez recibo a mi madre, quien viene a visitarme aquí, en este enclave del sur de la Florida llamado Miami, o lo que pomposamente llaman en los medios de difusión “tierras de libertad”.
Lloramos de la emoción y de esa alegría agridulce tan contagiosa y que, luego de dos largos años sin vernos, resulta más intensa. Somos dos ancianas que se expresan libremente sin pensar en los cambios de imagen que el corazón desbocado provoca en el rostro, así que el maquillaje se corre y las lágrimas son negras, negrísimas, como las penas que nos atropellan, pero que no nos acaban de matar, después de tanto, tantísimo.
Sentimental, sensible y sensitiva, mi madre tiene una capacidad natural para provocar reacciones en los que la rodean, ya sean estas dramáticas o cómicas, porque ella puede pasar del azafrán al lirio en cuestión de segundos, ir de una tragedia operística hasta el chiste del teatro bufo y contagiar a todos. Al instante, camino a la cápsula rodante emblemática de Miami, es decir, el automóvil, ya nos estamos riendo de los zapatos “va-que-te-tumbo” que trae puestos y que se le salen del pie al andar.
La impaciencia me hace ametrallarla con preguntas sobre mi hermana y mis sobrinas, que se han quedado atrapadas en la tela de araña de la historia y del castrismo en ese accidente, más histórico que geográfico, llamado Cuba. Y el pase de lista continúa con parientes y amigos, vecinos y conocidos. Me doy cuenta de la voracidad que sufro y que quiero ponerme al día con sus testimonios en cuestión de minutos y esto es atormentador para una anciana mayor que yo, que ha volado y que ha pasado por aduanas y aeropuertos. Y hay que contralar las emociones.
Con el paso de los días, mi madre me va pintando el cuadro general de la familia y del país. Lo peor que tiene el destierro es que en esta atomización del tiempo y del espacio, nos privamos de los hechos elementales que conforman la vida: nacimientos, velorios y funerales, bodas y bautismos, divorcios, cumpleaños, adulterios escandalosos, gestos de amistad infinita, enfermedades y convalecencias…. Una se siente mutilada después de tantos lustros de ausencia de la tierra que te vio nacer y que te abortó al mundo, como si fueras una alimaña malagradecida. Aun así, no sé por qué extraña razón, se conserva algo muy parecido al amor, como una especie de un dolor con sordina omnipresente, en las diarias acrobacias que hacemos para mantener viva la memoria y tejer y destejer un país inventado. Lo repito: de Cuba no se sale nunca, a pesar del tiempo y la distancia, porque es un estado del alma, que alimentamos con nostalgia, fuerza, ternura y rabia.
Una semana después, ya nos duele a las dos la lengua de hablar y conversar sobre lo humano y lo divino, de allá y de aquí. Por un pudor sutil, trato de matizarle las dificultades, problemas y conflictos que pudiéramos padecer los que huimos de la pesadilla, porque no hay comparación entre nuestros males y los de aquel pueblo rehén del castrismo. Yo me quedo petrificada con las novedades de primera mano que la lúcida de mi madre, abuela militante de la vida familiar, ama de casa, jubilada y amorosa vecina, cuenta en lo que deviene un rosario de calamidades: ¡la libra de frijoles a 15 pesos!; ¡un huevo (sí, uno, no dos) a 1.50 pesos!; ¡la libra de boniatos “estatales” a 2 pesos!; ¡la librita de arroz a 5 pesitos!; ¡la botellita de aceite 2.35, pero “chavitos”, no pesos!; ¡una flauta de pan (sin manteca), anémico y neonato obsoleto, a 10 pesos!; y así de vértigo son las cifras en el paraíso de los campesinos y trabajadores castristas.
¿Y qué hace la gente para malamente parar la olla y poder comer? Unos reciben remesas de la “mafia” de Miami; otros le roban al estado, que es decir que no roban porque le quitan al monopolio de la mafia castrista lo que les pertenece, por derecho propio; otros “resuelven” e “inventan” (“Tú sabes, hija mía, que los cubanos somos unas fieras luchadoras”); otros se convierte en artistas urogenitales que prestan maravillosos servicios de placer a cualquiera, al viejo baboso español de izquierda, al argentino sucio y “cheísta”, al canadiense bobalicón… Y, por supuesto, todos comparten un sueño colectivo, lleno de fantasías e ilusiones para el futuro: escapar de la pesadilla, irse lejos muy lejos de aquel engendro kafkiano, que todos hemos cometido, de mil maneras, hasta con el silencio cómplice.
Hoy, 20 de mayo, a 110 años de haber nacido la República de Cuba, el panorama no puede ser más desolador bajo la bota sangrienta del castrismo: no hay ni quimera ni utopía ni Perla de las Antillas ni esperanza, que es lo peor. No hay un sentimiento de destino colectivo como nación, sino sólo un feroz individualismo y la filosofía del “sálvese quien pueda”, como ha venido sucediendo en estos últimos y negros 53 años de historia.
¿Qué podríamos hacer? ¿Cómo podría ayudar a que la pesadilla termine? Me halo las pasas en un intento de recibir alguna respuesta divina, pero mi madre me dice, amorosa: “Hija mía, ya estoy lista y arreglada. Recuerda que tenemos que salir a comprarle blúmers a las muchachitas”. Y esto me devuelve de golpe y porrazo a la realidad, aunque me siento como una perla que se ha perdido en el mal, o en un mar de mares de calamidades…

19 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, me contenta mucho que hayas podido estar con su mamá Ondina y pasar juntas esos momentos que no tienen precio, un abrazo grande!!!

Roger Rivero

Zoé Valdés dijo...

Un abrazo a tu mamá, cuánto tiempo sin verla. Todo mi cariño para ella.

Anónimo dijo...

Un beso a tu mami y mil gracias por aquellos chícharos ( con limón ) que tantas veces comí en "La Cocinita", incluso en ausencia tuya.

Muchos besos para tí también y que Dios te proteja siempre,

El Tritón de Cádiz

Anónimo dijo...

"Ondina de mi alma",disfrute a su mamá en este momento que le esta regalando Dios.Sean muy felices las dos.
Otra cosa mariposa, no se hale las pasas que no la queremos calvita.
Besitos a su mami y otro para usted.
Saludos Josevelio.

Gino Ginoris dijo...

Qué lindo que tengas a tu mami contigo, gracias a la mía me sé todos los recovecos de Santiago donde venden al por mayor, medias, calzoncillos y todo eso que llevamos a Cuba.
Mi mami se regreso a Cuba hace un mes, este, el que vivo, es un país demasiado hostil para una anciana, entre los temblores de tierra y el frio, decidió la isla.
Abrazo.

Simon-Jose dijo...

Mi muy querida Ondina;
¿Que decirte?
Felicidades muchas. Abraza a tu mami todas las veces que puedas.
Eso lo tendrás siempre en el corazón llenandote de felicidad a cada instante que pienses en ella.
Un abrazo y un beso "a ambas dos".
Simón José.

Ibis García Alonso dijo...

Ay, mi estimada Ondina, anoche leí este post pero no lo pude comentar. Le confieso que arranqué con un sonrisa luego de esa sutileza de “(perdón por la redundancia)” después de “una multitud enloquecida de cubanos” pero, pese a la serenidad y naturalidad con las que nos continuó describiendo el encuentro con su mamá, la emoción terminó disparándoseme atómica.

Me alegra mucho que la pueda tener a su lado a su mamá. Les deseo que se disfruten mutuamente cada minuto que puedan estar juntas.

Y qué le puedo decir, es verdad que los diálogos que se dan con las madres cubanas son bien eclécticos; y aunque pueda sonar chovinista, afirmo que los diálogos con las madres cubanas son únicos. Uno les pregunta qué fue del funeral de Menganito y te salen con que “a Ciclanito le hacen falta unas máquinas de afeitar porque en la isla ¡no se ven ni en los centros espirituales! y, el pobre, ya tiene la barba como la del mago Jotavich”. Y al rato, cuando les preguntas cuántas máquinas de afeitar cree ella que deba enviarle a Cilcanito, te responden que “a Menganito lo enterraron en medio de un huracán y por eso nadie fue al entierro”. Son así, poseen una notable habilidad para concatenar cosas, un sentido común (único y superior) que hace que, pese a cualquier circunstancia por la que puedan estar atravesando, NO SE LES ESCAPE UNA. De ahí que, entre un diálogo y otro, las madres cubanas sepan, como nadie, dar las mejores lecciones superadoras de vida, amor y esperanza.

Gracias, Ondina.
Un abrazo para usted y su mamá.
Gracias, Josevelio.
Saludos a todos.

Anónimo dijo...

Ondina, su artículo es conmovedor y realista y divertido a la vez. No deje de salir a comprarle blumers "a las muchachitas", que es lo mejor que puede hacer por Cuba. La Perla se hundió en el mar y la quimera nunca existió pero nos queda la familia. Josevelio, gracias por estos testimonios de amor.

Margarita León

Anónimo dijo...

A Ondina le faltó decir lo que dicen los cubanos mañana, tarde y noche para resumir la realidad cubana: "¡No es fácil!". Por lo demás, excelente testimonio de amor entre madre e hija. Como siempre es un placer entrar a este blog y disfrutar del arte de Josevelio y de la pluma de Ondina, afilada y genial. Saludos,

Enrique Aguirre

Anónimo dijo...

Bueno bueno bueno, Ondina recibe al enemigo en casa y viste y calza a la familia en Cuba. Ella critica mucho desde aqui pero tambien mantiene a los Castro, ¿no? Me divertí con este articulo pero no acabo de entender a Ondina, tan criticona, y tan sentimental. Cosas de mujeres. Cuba estara mal pero la gente vive y la miseria es digna. Fíjense que hasta la mama de mi amigo Gino prefirió el infierno tropical a Chile con los terremotos y el frio. No digo yo....como Cuba no hay dos, pésele a quien le pese. Ondina, sigue criticando, que nadie te oye, chica. Saludos al santo de Josevelio.

Jose Fariñas

JosEvelio dijo...

-Saludos a Ondina y mis parabienes a su mamá.¡¡Enhorabuena compañero José Fariñas por dar la cara con tu buena ortografía...y de santo nada!!
Saludos a todos.

Gino Ginoris dijo...

Fari, estamos mejorando, al menos la ortografía mejora ¿Arreglaste la dentadura postiza? no así el alma, esa no se endereza, por aquello del árbol y todo lo que viene ¿verdad?
Mi vieja prefirió estar con sus otros hijos, por ahora, igual es residente definitiva en Chile, por lo que puede regresar cuando quiera, fue su decisión y debo aceptarla, lo que sí no acepto es ese cambio tan radical en tu escritura, me deja huérfano de ternura.

Esperanza E. Serrano dijo...

Ondina, Ondina,
¡ Mujer qué facilidad tienes para conmover!
Muchas felicidades para las dos.
Muy lindo tu post. Disfruta a plenitud la compañia de ese ser tan especial que es tu madre. Que Dios les dé larga vida a ambas para que puedan seguir viviendo momentos tan maravillosos como esos que acabas de contarnos.
Gracias JosEvelio por mantener este maravilloso blog, tan humano y tan cubano que ya lo siento como un rinconcito de reencuentro nacional.
Un abrazo
Espe

Anónimo dijo...

Ondina, me vas a matar del corazón con tantas emociones y con las risas que me arrancas. Muy bueno tu testimonio del reencuentro con tu mamá. Lo de la "flauta de pan anémico y neonato obsoleto" te quedó genial. Así es la Cuba que nos tocó con su mezcla de tristeza y alegría básicas. Sigue escribiendo con este estilo único que tanto valoramos los comentaristas de este blog de Josevelio, tan humano y amante de la libertad.

Cristobal

Anónimo dijo...

Fariñas, ¿tú eres bobo o te haces? Primera vez que escribes casi sin faltas de ortografía (¿alguien te ayudó?), pero la mala idea y el veneno son los mismos. ¿Qué cosa es eso de que Ondina recibe "al enemigo" que vive en Cuba? ¡¡¡Es su madre, chico!!! A Ondina tiene que haberle pasado como a todos, que hemos preferido mantener a los Castro a que la familia se muera de hambre en la dictadura. Y no es que Cuba esté mejor que Chile, en el caso de Gino, sino que cada circunstancia familiar es diferente y cada cual tiene el derecho a escoger con qué parte de la familia convivir y durante qué tiempo. Yo creo, Fariñas, que tú te haces el bobo y hablas sandeces por mortificar, pero que sabes las verdades. Ondina, muy bueno su artículo, que me hizo reír, como a Ibis y a Esperanza, pero que me conmovió muchísimo. Gracias a usted y a Josevelio por siempre ayudarnos a pensar y a mantener vivo lo mejor de Cuba.

Mara Villa del Valle

Anónimo dijo...

Ginito no te quedes huerfano de ternura. Ahi tienes a Mama Ondina que es criticona pero sentimental y te puede adoctar como hijo. Como ustedes son tan gusanos se van a querer mucho. Pero cuidate que Ondina es trajica y ve todo negro en Cuba, asta los negros jugando domino muertos de la risa con su botella de ron... Saludo.

Jose Fariñas

Anónimo dijo...

Como siempre, Ondina sorprende con su lucidez y su capacidad de análisis. Esta vez con una anécdota personal logró resumir el estado desastroso de todo un país en el aniversario de su fundación el 20 de mayo. Muy buen artículo este de "Sin Perla y sin quimera". Yo le agregaría y sin verguenza, porque la hemos perdido también durante 50 años de tiranía.
Gracias, Josevelio, por tu blog y los comentaristas (incluyo al odioso de Fariñas).

Fabrizio del Dongo

Anónimo dijo...

Emocionante.


Teresa Cruz

TURANDOT dijo...

La mesa esta servida, disfrutaremos de la cena de siempre, solo falta que eligan el menu que les apetece. Tengo los regalos de las muchachitas asi que solo queda escoger el dia. Esta vez si que me la llevo a pasear.
Farinas, ademas de mal nacido, aqui el unico enemigo eres tu.