domingo, 22 de abril de 2012

Las verdades inventadas


Por Ondina León ©

¿Qué diferencia hay entre una mentira y una verdad inventada? He aquí un dilema que siempre me ha acompañado, pero que en los últimos meses se ha exacerbado a raíz de una “asignación”, que me ha obligado a asumir una vieja y querida amiga, de esas a las que no se le puede decir un no. ¿Y cuál es esta misión imposible para mí? Escribir una autobiografía para una edición o antología de biografías de mujeres cubanas “ilustres”, intelectuales o escritoras, diseminadas por los cuatro rincones del planeta... ¡lindo proyecto!
Mi rechazo inicial, sin falsa modestia, es que no me considero una intelectual de alto vuelo ni mucho menos una escritora de pluma imprescindible, digamos, como una Dulce María Loynaz o una Juana Borrero, una Virginia Woolf o una Marguerite Yourcenar: de aprendiz no paso; de aficionada, sólo la vocación… Pero a mi docta amiga no se le puede decir que no, porque esgrime una y mil razones para convencerla a una. Y aunque luego le juré y le perjuré que mi vida no es nada interesante o heroica como para mostrarla en cueros, ella logró arrancarme el compromiso de que escribiría, nada y nada menos, que veinte cuartillas de mi vidita, porque yo sí tenía mucho que contar, aunque yo no lo creyera.
Náuseas, mareos, insomnio, falta de apetito, antojos raros, de todo hubo durante este embarazoso tiempo en que pergeñé la tela de araña de mi existencia reducida a veinte cuartillas. Y parí, finalmente. Aliviada y satisfecha por cumplir con el reto y quedar bien con mi amiga del alma, desconecté del dilema y comencé a vivir la ilusión de no tener compromisos pendientes. Pero, ingenua de mí, pobres de estos ojos hartos de mirar sin ver, a mis años, un buen día recibí por correo electrónico la evaluación de mi amiga, devenida feroz editora: “Tu autobiografía es linda, divertida y está maravillosamente bien escrita, pero…”. Cuando vi el “pero” dejé de leer, se me cortó la respiración y me levanté de un salto corriendo a buscar aire, porque presentí que algo apocalíptico iba a suceder en mi vida.
Al rato regresé con cautela y me senté delante de la pantalla de la computadora como quien espera sentencia de muerte, un viaje expreso al cadalso. Y, en efecto, después del “pero” decía: “…está incompleta y tienes que escribir más de otros aspectos de tu vida. Cuenta, aunque tengas que inventar…”. Y agregaba que yo tenía que reducir el puntaje de la letra, lo que implicaba muchas más cuartillas para sumar las veinte de marras.
Yo me quedé petrificada. ¿Es una autobiografía o un relato de ficción? El otro editor a cargo del proceso de este engendro editorial también me exigía que “inventara”, que para eso estaban las autobiografías. Lo cierto es que una nunca termina de aprender y que los dilemas están al acecho del más mínimo atisbo de paz, que una pueda inventarse, para saltar y agarrarte por el cuello. Yo, anciana niña, creía que los textos autobiográficos eran como un derroche de sinceridad en que se desnudaban las almas y se contaban hechos reales de vidas más o menos intensas. Pero parece ser que tenía el concepto equivocado. Luego, es inevitable que, cuando una habla de sí misma y de las horas de vuelo acumuladas en el duro oficio de existir, una sea juzgada y no sólo por los críticos especializados, sino también por todo aquel que lea el bendito texto, incluso familiares y amigos y hasta la posteridad, si acaso.
Y por muy hipertrofiado que una pueda tener el ego, creo que también hay como un pudor o recato que impide que una pueda ser del todo transparente o que se decida a hablar de ciertas etapas o acontecimientos personales. ¡Qué dilema! Ser o no ser la Ondina que he sido y que me ha tocado ser. O ser o no ser la Ondina que me hubiera gustado ser, a pesar de mí misma. O ser sólo la mitad de la que he sido para sentirme menos vulnerable. Pero ya Antonio Machado lo advirtió, en boca del sabio Juan de Mairena, tan apócrifo como real: “¿Dijiste media verdad? Dirán que mientes dos veces, si dices la otra mitad”. Otra vez, ¿qué hacer?
Ahora, heme aquí, sentada en el potro de tortura, frente al horizonte infinito de la página en blanco, lienzo virtual en el que tengo que pintarme, aun más desnuda, para perfilar algo parecido a una mujer “con vida”. Barajo y barajo pasajes de mi existencia, a partir de ciertas pautas dictadas por mi amiga —como “el primer amor”, “historia de una cicatriz que tienes en la cara”, “tu paso por una celebérrima institución cultural cubana de la que fuiste expulsada por anticastrista”—, y no se me ocurre nada. Porque, ¿qué contar que no termine resultando ridículo, cursi, melodramático o tremendista? ¿O hay que sazonar la vida con algo realmente escandaloso? El primer amor, ¿es el del puro sentimiento o el del primer encontronazo sexual? ¿Es emoción o es retortijones de hormonas o un mejunje de ambos? Y si digo que mi primer amor fue a los cinco años, cuando me enamoré de Marcel, un niño rubio de ojos verdes, un suspirito con pantalones cortos, ¿no habré caído en el abismo de la cursilería? Y si cuento que perdí la virginidad a los catorce años, con un vecino de 37, hermoso y casado, ¿no me juzgarán como una puta precoz? Pero si cuento que fui virgen hasta los veinte años y que “perdí la inocencia” con un extraño, que conocí en la calle y que a la media hora me tenía entre sus brazos y, sobre todo, entre sus piernas, ¿no me juzgarán como una boba retrasada y enloquecida, que perdió el tiempo y se inició con la pata izquierda? Y si confieso que he sido adúltera, con el cuerpo y/o con el alma, cientos de veces, ¿no me declararán inmoral, reduciendo la ética a la genitalidad? ¿Qué pensarán mis nietos de la vida erótico-sexual de su abuela? A veces, un silencio sutil dice más que una ristra de “escandalosas” revelaciones, porque no se mata al misterio ni a la imaginación ajena y se preserva la poesía de cada vida humana…
Porque hay una frontera invisible, pero implacable y monolítica, que el alma trémula y sola se niega a traspasar, so pena de perder un patrimonio que sólo le pertenece a ella. Ya no se trata del pavor a ser juzgada, sino es una cuestión de supervivencia y de identidad: para llegar a alcanzar aquel ideal griego de “Conócete a ti mismo” una sólo se puede desnudar ante sí misma y ante Dios, pero no ante los humanos que, mortales del Caos Supremo, caerán en la tentación de juzgar todos y cada uno de los vericuetos de un alma, para no tener que juzgar la propia, tal vez. Es imposible vivir sin juzgar.
Y si invento mis verdades, esas eróticas, políticas, vitales, ¿qué ganaría? Sólo a Dios le podría importar un juego de máscaras y de identidades asumidas para conformar una personalidad que, al final, no haría más que alimentar el caos humano que es la existencia, creo. ¿O será que me falta fantasía para vivir y definirme viviendo? No sé. Estoy muy confundida y creo que moriré sumida en un claroscuro de realidades inciertas. Volviendo a Machado, concluyo: “Se miente más de la cuenta por falta de fantasía: también la verdad se inventa”. ¿Está claro? Mientras, la página sigue en blanco…

25 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya extrañaba a Ondina. Terrible, imagino, escribir sobre la vida que hemos vivido y la que no.


Teresa Cruz

Esperanza dijo...

Ondina, me has hecho reir con este post.
Te confieso que me gustaría mucho leer tu autobiografía, asé que, manos a la obra y llena las páginas, que tus lectores queremos saber quien es Ondina Leon...Ah, no inventes, sé fiel a la realidad que es mucho más bella y valiosa que cualquier fantasía.
Nota: no te olvides de decirnos cuándo podremos leerla y cuándo saldrá a la luz la publicación. Compraré el libro, te lo prometo.
Un abrazo
Espe

Zoé Valdés dijo...

En literatura: invención e imaginación. En biografías, siempre la verdad. La vida es una obra de arte, cuando es sincera, más bella resulta esa obra. Tú has tenido una vida muy hermosa.
El problema es que hoy cualquiera es editor y el primer socotroco o socotroca escribe cualquier mierda y pasa por escritor. No es tu caso. Siempre fuiste una escritora, una poeta.

Gino Ginoris dijo...

Creo que si el tono de la sufrida autobiografía es el de esta entrada, me compro el libro, no más que para disfrutar de esa lectura, sin ánimo de adulonería ni algo que se le parezca, ¡Chuta! Que escribe lindo esta mujer, por Dios…
Si las palabras de esa editora son tan reales como me suenan, una parte importante del mundo editorial comenzará a temblar y una parte no muy despreciable de “lectores de biografías” comenzará a odiarte Ondina.
Yo te dejo mi abrazo y al jose por permitirnos leerte.
Gino.

Anónimo dijo...

Ondina, ¡cómo la he extrañado! Usted tiene la virtud de ponerme a pensar en temas como este de la identidad y la verdad de cada cual. Es muy serio el asunto. Sin embargo, usted lo trata con claridad y con humor. Me he reído mucho con lo de "puta precoz" y "boba retrasada". Al margen de las dos categorías en las que usted pueda encajar, lo cierto es que es brillante. Gracias, una vez más, por ser tan humana y por estar dispuesta a compartir hasta sus angustias vitales. Josevelio, espero que usted esté mejor de su operación. ¡Salud para los dos!

Margarita León

Anónimo dijo...

Ondina: Quisiera recordarle si alguna vez vió la película Madreselva, un pedacito de la letra del tango que lleva su mismo nombre y que Libertad Lamarque cantaba magistralmente y me hacía llorar y me hace cada vez que la vuelvo a ver.
¨Y así aprendí que hay que mentir para vivir decentemente, que amor y fe mentiras son y del dolor se rie la gente¨.

George Sand.

Reinerio Ramirez Pereira dijo...

Sustancioso Manifiesto .

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Ayer se celebro el Dia Internacional de la Tierra http://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_de_la_Tierra , ayer , tambien esta conferencia de 1 hora y 35 que me complazco en compartirles .

http://www.valoresdelespiritu.com/conferencia-ecologia-fisica-mental-y-espiritual-por-jon-aizpurua.html

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con Zoe en que la ficción es para la literatura, no para una autobiografía. Eso de mentir o inventar una vida no es justo para el lector. Una vez más Ondina se muestra en plena desnudez y comparte sus justos temores y escrúpulos, lo que la hace decente y moral. Claro, este artículo es magnífico porque, como dice la sabia de Esperanza, nos hace reír y pensar. No obstante, Ondina, escribe esa autobiografía, que me muero por leerla: yo sé que serás fiel a ti misma, mujer. Gino, también estoy de acuerdo contigo en que Ondina escribe raramente bien, con dulzura, ironía, inteligencia y cojones. Este blog, Josevelio, está cada día mejor.

Enrique Aguirre

Frida M dijo...

Siga escribiendo dulce Ondina, lo que quiera, lo que sea. La necesitamos.
Gracias JosEvelio por el post de lujo.

Anónimo dijo...

Bueno Zoe se boto pal solar con la chusmeria de siempre y le dio escobasos a los socotrocos. Margarita, Gino, Teresa y Esperansa como siempre alando le leba a Ondina. Yo creo que a ellos le pagan comicion por hacerlo. Lo de George da pena. Si Ondina esta confundida y no sabe quien es que vaya a un siquiatra. Seguro lo que quiere esa editora es que ella cuente cosas como si fuera un heroe que hiso contra revolucion y le da pena invntar tanto como hacen todo los lideres del exilio. A mi no me dio risa esto de meterle cuento a la gente. Pobre Jose Evelio las cosas que tiene que poner..... Gracias

Jose Fariñas

Anónimo dijo...

Ondina, me quito el sombrero ante su honestidad y sus dudas. Su artículo es más profundo de lo que parece a primera vista porque trata el tema de la identidad y del compromiso con uno mismo. Usted me hizo reír también con algunas expresiones (no las voy a citar aquí), pero con otras me dejó asombrado, al igual que con la cita de Machado. Así mismo es la vida de polémica, absurda, contradictoria y bella. Gracias a usted y a Josevelio por este regalo.

Cristobal

Anónimo dijo...

Ondina de mi alma:
La vida consiste no en tener buenas cartas, sino en jugar bien las que uno tiene.
Josh Billings.
Asi que adelante, escriba su biografia que usted ha jugado muy bien con las cartas de su vida.
Saludos para todos.

Simon-Jose dijo...

Mi querida Ondina;
Ante todo un abrazo y un beso cubanísimos.
Definitivamente, Diós te dió un don que raya en lo maraviloso.
Afortunadamente, cuando leamos tu Autobiografía, partiendo de este modo de escribir maravilloso y valiente que tienes, sabemos que solo habrá verdades, aunque vendrán, logicamente, aderezadas con técnicas literarias, lo cual es muy bueno, porque embellecerá la lectura de tu paso por esta tragedia natural que es la vida.
Las autobiografías son una deuda que tienen los personajes históricos y célebres con sus pueblos y con su público.
Y esto lo cito porque viene a colación la diferencia con las biografías, ya que en los últimos días he visto varias veces anunciado que pronto se publicará una biografía de Dalia Soto del Valle.
A diferencia de las autobiografías, las biografías son una vía escogida por algún escritor para hacer dinero contando algunas verdades y algunos chismes de ciertas personas que también tienen su público.
Dado que la "primera dama" de la isla esclava solo es comparable a la Ulrica de Rudens que tenía en su castillo Reginaldo Frente de Buey en la novela de caballería Ivanhoe, de Sir Walter Scott, me imagino lo que leeremos, aunque ahora nos enteramos por el Cardenal Ouellet que el Papa se sorprendió por lo "devota y creyente" que es la tal dama.(Diario de Cuba, abril 20).
Prefiero las autobiografías.
Todos los seres humanos, desde el punto de vista individual, debemos sentirnos, y vivir, satisfechos de nosotros mismos.
Y los humanos de buena voluntad y buenos sentimientos solo debemos aspirar a llevarnos de este mundo, cuando nos vayamos, el dolor de los demás porque nos vamos.
Como siempre, mi agradecimiento a JosEvelio por la publicación y a tí por tus magníficos posts.
Un abrazo patriótico y cubanísimo a ambos y a todos los visitantes y comentaristas.
Los quiere siempre
Simón José Martí Bolívar.

Anónimo dijo...

Fariñas, yo creo que al que le pagan comisión desde La Habana para arremeter contra Ondina y los comentaristas del blog es a ti. No hay una vez que tengas un comentario justo o sensato sobre los temas que se tratan aquí. Además de faltarte luces y ortografía, todo lo que tocas lo conviertes en basura pro-castrista, lo que es imperdonable. Como no tienes ideas para debatir, lo tuyo es sabotear los artículos de Ondina y los inteligentes comentarios del blog. ¿Tú te los lees? ¿Lees a Esperanza, a Gino o a Simón José Bolivar? ¿Le prestas atención a los comentarios de Josevelio o de Margarita? Espero que Aguirre te enseñe algo. Ondina, usted hace bien en no responderle. Eso sí, no deje de escribir su autobiografía, que yo sé que será aunténtica y brillante. Saludos a todos.

Mara Villa del Valle

Anónimo dijo...

Farinnias te aconsejo que visites urgentemente a un buen médico. Tienes las bilis a flor de piel. Eso es una enfermedad muy fea. Es mortal y si no se atiende a tiempo mata a sus victimas. Saludos
tronco e yuca

Reinerio Ramirez Pereira dijo...

Trozos de bolsillo.Despues de Fidel

Para seguir la lectura pulse sobre el capitulo 7.

http://books.google.ch/books?id=um5J4Ku-oP0C&pg=PA247&lpg=PA247&dq=entrevista+con+florentino+aspillaga&source=bl&ots=G1EoTR71ek&sig=xDVa8J71spJVHXxaIEu4w4uxitM&hl=de&sa=X&ei=EdaWT-ejFpGZOovuodEN&ved=0CCkQ6AEwAQ#v=onepage&q=entrevista%20con%20florentino%20aspillaga&f=false

Entrevista con Azpillaga
http://www.latinamericanstudies.org/espionage/azpillaga.pdf

El general de los pinchos duros

http://secretoscuba.cultureforum.net/t921-el-general-de-los-pinchos-duros

Reinerio Ramirez Pereira dijo...

" Los libros que cambiaron el mundo ". conferencia .

http://www.valoresdelespiritu.com/conferencia-los-libros-que-cambiaron-el-mundo.html

Ibis García Alonso dijo...

De por sí, ya este artículo es una excelente y vívida anécdota. No titubee, pues, estimada Ondina. Escriba, solo escriba. Usted sabe cómo hacerlo. Muchos estaremos esperándola.
Gracias, Josevelio.

Gino Ginoris dijo...

Para El Fari:
Oye pepillo, me declaro abiertamente amante de tus letras.
Sé que buscas y rebuscas hasta que atinas con esos brillantes aldabonazos al idioma español. Papito ¿ tan pobre te parece la lengua de Cervantes que tu genialidad se permite” Endulzarlo” con creaciones tan idílicas como esta de hoy “alando le leba” tan rica y altisonante que me deja en vergüenza con mi pobre vocabulario.
Propongo a los comentaristas habituales de este blog que en cada artículo de Ondina hagamos una “ponina” , una “vaquita” y le paguemos al Fari su merecidísima “comiCion”.
Gino.

Anónimo dijo...

Ondina es una exhibicionista más de la blogósfera y, si bien escribe con gracia y carisma, a mí me parece una manipuladora de marca mayor, que salpica con sus dilemas a los demás para no sentirse sola. "Traumas veredes, Sancho"...

Anónimo dijo...

Ondina de mi alma, usted es una escritora de alto quilate.
Saludos

Anónimo dijo...

A Jose Simo Bolivar Marti si le pagan por habalr bien de Ondina. Ahora le dice que escriba y yo creo que su auto biografia solo sera de gusaneria y recentimento. ¿No se cansa de hablar mal de Cuba?¿No hay nada bueno en el pais que la vio nacer? Seguro que va tener que exsajerar o inventar para vender se como patriota. La Gusanería a fracasado por que despues de 53 años Fidel sigue vivo y con poder. Gino de grasioso se pasa burlando se de detayes sin importancia. . Gracia Jose Evelio.
Saludos

Jose Fariñas

Anónimo dijo...

Para el anónimo que dice que Ondina es una exhibicionista, le respondo: todos somos exhibicionista de alguna manera. Lo que varía es lo que cada cual muestra a los demás. En este caso es cierto que Ondina exhibe (comparte, diría yo) su cultura, su inteligencia de mujer madura, sus justas dudas y preguntas a la vida, su sentimiento y su valor. Esto y mucho más es lo que esta señora exhibe sin vulgaridades ni cursilerías. Claro, cualquier acomplejado puede sentirse ofendido ante tanta superioridad y por eso no discute ideas, sino ataca a la bloguera, a la persona. Tratar temas como la eutanasia, la identidad, Martí, la historia y otros temas muy profundos requiere no sólo inteligencia, sino también valor. Desde que leo a Ondina en este blog de Josevelio, mi vida se há vuelto más inquietantemente rica. Y lo digo con modestia y orgullo. Gracias.

Anónimo, pero real

Anónimo dijo...

Ondina haga como dice Zoe: en su autobiografía, sólo verdades. Nada más y será todo un éxito. Me hizo reír con este artículo, que me dejó pensando luego. Gracias a Josevelio por publicarla siempre. Y no se demore tanto en manifestarse, que la extrañamos.

Fabrizio del Dongo

Anónimo dijo...

Pobre José Evelio. No. Pobre José Evelio que tiene el valor de publicar las porquerías con faltas de ortografía, mocos como dice Turandot, que siempre pones. Te agrade o no, Ondina ha demostrado que es una una escritora excepcional, y creo que por lo menos debieras aprender de ella y de los demás que escriben en este Blog para mejorar tu moquillenta ortografía que la tienes SUSPENSA.
Entra en Blog de Chávez para que te delites un poco con las mierdas que vomita.
Ya cansas, Fariñas. Vete a hablar mierda a otro Bolg y déjanos disfrutar en paz los artículos que Ondina nos regala con amor.


Capullito de Alelí.