jueves, 5 de abril de 2012

Cristo mejor que Castro


Por Ondina León ©

Es probable que sus jefes lo obliguen a ponerse de rodillas para implorar perdón. O, tal vez, él mismo salga a decir que fue un “error”, un descuido imperdonable, un tropezón protocolar. Quizás se hable de guerra mediática, de conspiraciones de la CIA, de manipulación burda de un descuido. A estas alturas de la kafkiana historia cubana una no puede ni debe confiar en la alta jerarquía de la Iglesia Católica en Castrolandia. Sin embargo, las imágenes, que hoy le están dando la vuelta al mundo, hablan por sí solas: Monseñor Dionisio García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba, y Presidente de la Conferencia Nacional de Obispos Católicos de Cuba, se negó a darle la mano a su Majestad Castro II, durante un acto oficial por la visita del Papa Benedicto XVI a la isla posesa. Es evidentísimo que fue un acto premeditado de dignidad que el prelado quiso cometer, tal vez, para compensar las lamidas de botas que otros altos jerarcas de la mafia católica, como el Cardenal Jaime Ortega Alamino, nuestra vergüenza nacional, le han venido haciendo al castrismo, nuestro cáncer nacional, para recoger alguna paupérrima migaja, como el feriado nacional por este viernes santo, “con carácter excepcional”, según el dictamen oficial.
Con este martiano gesto viril, que dejó al tirano de turno como la novia, vestida de blanco ante el altar, Monseñor Dionisio García se puso a la altura de su antecesor Monseñor Pedro Meurice Estiú, quien en el año 1998, durante la visita del Papa Juan Pablo II al reino de los Castro, pronunció un encendido discurso contra la tiranía castrista y a favor de la libertad y los derechos humanos, advirtiendo, incluso, que no se podía permitir confundir patria con partido o estado. Estos hombres terminan siendo tan excepcionales, dentro de la decadente y putrefacta iglesia católica, que merecen todo nuestro aplauso, como condena merecen los otros prelados, pérfidos y adocenados. Porque ver al Papa Benedicto XVI tomar en sus manos las ensangrentadas manos temblorosas de Castro I produce náuseas de rabia. Esa media hora que este papa le dedicó, servil y amorosamente, al muerto en vida del peor dictador de América Latina es un insulto a la patria y al mundo libre, a las Damas de Blanco —a las que no quiso dedicarle ni un minuto— y al futuro de todos.
Ahora, Dionisio García habló alto y fuerte, sin pronunciar palabras, y le gritó al mundo entero: “No le doy la mano porque es la del tirano que tiene sojuzgado a mi pueblo y está llena de sangre y horror”. Este Raúl Castro es el mismo de los fusilamientos en la fortaleza de La Cabaña —a dúo, sí señor, con el asesino de Ernesto Guevara—; el de la UMAP, con su secuela de suicidios y locuras; el de la Zafra de los Diez Millones, que sólo trajo hambre y destrucción; el de las campañas militares en África, que tantos muertos nos costaron; el de los sangrientos actos de repudio cuando el éxodo del Mariel; el que ordenó el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en aguas internacionales; el del Periodo Especial, pesadilla wayleriana sin fin; el de la represión y el hambre de hoy…
Hay que tener mucho valor para decidir públicamente “agredir” a un tirano y no darle la mano o hacerle una reverencia. Y lo digo porque personalmente viví una experiencia similar, hace ya muchísimos años, y todavía hoy me lleno de orgullo, por mi valentía y mi dignidad, y me miro al espejo con regocijo por mi “hazaña”. El caso es que, un buen día, todos los empleados de la institución cultural en la que yo trabajaba en aquel entonces fueron invitados, como claque diligente, al Palacio de la Revolución, donde Castro I iba a condecorar con no recuerdo qué orden a un personaje extranjero, “amigo de la Revolución”. Después de la solemne y ridícula ceremonia, los discursos y los aplausos, fuimos “premiados” con la presencia cercana de Fidel Castro, que bendeciría a los allí presentes. La mayoría daba salticos de emoción pedestre ante la imagen viva de aquel dios todopoderoso, pero yo me negué a acercármele y a darle la mano, a pesar de la insistencia de mi asqueroso jefe, que me exigía que no fuera tímida ni penosa. Por suerte, durante aquel combate heroico por mi dignidad no estuve sola, porque cuatro compañeros de trabajo dieron la misma batalla y no le dieron la mano al verdugo de nuestro pueblo, cerrando filas conmigo. Ni menciono sus nombres porque, a pesar del tiempo, el largo y sanguinario brazo del castrismo podría tomar represalias contra ellos, estén donde estén, pero ellos saben que les estoy eternamente agradecida por haber compartido esos momentos cruciales. No mucho tiempo después yo fui expulsada de aquella institución cultural “por problemas ideológicos” y por otros muchos desafíos que cometí, iniciando así mi vía crucis como descastada social, que terminó en exilio. Así que puedo comprender perfectamente a Dionisio García y su gesto casi suicida ante los poderes de su iglesia y de la tiranía: al César lo que es del César…
Cuando vi las imágenes de este desaire histórico me dije: “Cristo derrotó, por un segundo, a los Castro”. Cristo mejor que Castro, siempre. No todo está perdido y en el corazón de algunos hombres y mujeres extraordinarios se está fraguando un nuevo amanecer para todos, digamos, metafóricamente, que “pronto”. Dios, danos la fuerza y el coraje para ser dignos cuando parece que todos no lo son. ¡Amén!

11 comentarios:

Zoé Valdés dijo...

My bueno, Ondina, aunque ya anda una foto o video donde el Dionisio se restriega con la Raúla.

Anónimo dijo...

Ondina, Ondina,
Ese gesto de hidalguía, de honor y valentía es solo un puntico gris que la ansiedad ha convertido en una hojita de esperanza ante tus llorosos ojos de cubana indignada con y por la actitud de una iglesia que se postra,cual alfombra, a lo pies de esos malditos tiranos.
Zoe tiene razón. Otro video muestra al mismo prelado sonriéndole y estrechandóle las manos al tirano segundón.
Valiente y honorable Tú, que los mandaste al mismisimo infierno aunque con ese gesto le regalaras tu ciudadanía cubana.
Amiga, que los espejismos no te engañen. Los trucos mal intencionados de algunos videos colgados en youtube son una trampa para crear falsas espectativas y mantenernos entretenidos.
Hoy tengo el corazón lleno de brumas, las heridas no se cierran. Sufro por los dos cubanos que ente ayer y hoy se han suicidado en el exilio. Un ex-preso politico:Albert Santiago Du Bouchet, desterrado a España en el 2011 con la ayuda de esa iglesia y un joven poeta que venía haciendo señales de humo desde hace tiempo y nadie captó el mensaje. En paz descansen Albert Santiago y Heriberto Hernandez. Dos vidas tronchadas por la depresión, esa lenta enfermedad que aturde los sentidos...
Dolor y más dolor, muertes y más muertes ¿hasta cuando?
Bendito Cristo y maldito los castro, pero ya basta de tantos castigos.
Gracias Josevelio por este blog donde puedo reencontarme con el alma cubana que brota en cada palabra escrita por Ondina.
Un abrazo
Esperanza E. Serrano

Anónimo dijo...

Yo también protagonicé un acto de irreverencia a Castro I del cual todavía me enorgullezco. Fue en la Ciudad Deportiva hace ya varios años. En un partido de basketball cuando el tirano se apareció, todos se pusieron de pie, excepto quien escribe estas líneas. Los segurosos y el público en general me miraron con hostilidad y hasta con cierta agresividad, pero no pudieron hacer nada, quizá porque había varios periodistas extranjeros. Ya sé que no es nada extraordinario, pero me sentí muy bien, diciendo "no me pongo de pie ante un tirano cruel y megalómano"; fue mi respuesta a ese régimen de oprobio y vergüenza.
Muchos besos y todo mi respeto a Ondina.

El Tritón de Cádiz

Anónimo dijo...

Esperanza, yo también estoy igual que usted de luto por el suicidio de dos compatriotas muy valiosos. Y me pregunto también: ¿hasta cuándo? No, no me engañan los espejismos y al principio del artículo lo advierto, pero en el video que yo vi, una y otra vez, Monseñor Dionisio García no cometió un error, porque era imposible no ver a Castro II con la mano tendida. Tal vez los otros videos son anteriores a este del desaire. No estoy canonizando al jerarca católico, pero me aferro a la idea de que, al menos por un instante, él fue digno y despreció al tirano. Estamos ya tan desesperados que el más mínimo gesto nos da esperanzas, creo. El tiempo nos dirá con seguridad y firmeza si Dionisio García es realmente un hombre decente y un sacerdote moral. Mientras le doy el beneficio de la duda.
Saludos a todos,

Ondina León

Anónimo dijo...

Lo que hiso ese cura fue de mala educasion por que era un acto oficial y tenia que respetar el protocolo saludando a un governante. Fue igual a lo que hiso el grocero del rey de España cuando mando a callar a Hugo Chaves en una cunmnbre. Ondina como siempre encendiendo candela buscando las cinco patas del gato. Total no pasa nada de nada ni con papa ni sin papa, ni la de comer. Besitos para Gino. Saludos a todos.

Jose Fariñas

Anónimo dijo...

Ojalá que sí haya sido un desaire premeditado contra Raúl. El clero no me inspira confianza, como a Ondina, pero siempre hay honrosas excepciones: no todos los curas son pervertidos abusadores e hipócritas. Tal vez Dionisio García esté dando una batalla contra la dictadura que no conocemos, pero que algún día se sabrá. Gracias, Ondina, por mantener vivo en mí el amor a Cuba. Josevelio, usted tiene mis respetos.

Enrique Aguirre

Gino Ginoris dijo...

La primera vez que vi el video fue en el blog de Zoé, pero creí que era un chiste, un montaje, si hay que darle el beneficio de la duda al Obispo, pero me gustó mucho que dejara al tipo ese con la mano levantada.
¿Viste Fari? si eres un amor, tu verás que con el tiempo nos amaremos, por hoy solo me llevo tu sabrosísima “cunmnbre” realmente es de culto, me encantó.

Esperanza E. Serrano dijo...

Mi querida Ondina, el beneficio de la duda es válido.
Sin animos de molestar, sino para profundizar en mi comentario anterior, te digo amiga que
particularmente pienso que dentro de su fe católica, Monseñor Dionisio García, tiene las mejores intenciones ya que desea (asi lo ha expresado abiertamente en varias ocasiones) que se resuelvan los problemas de Cuba. Siempre ha insistido en la reconciliación nacional entre todos los cubanos, en la necesidad de un diálogo abierto, respetuoso, incluyente. Sus prédicas se fundamentan en las enseñanzas de Cristo por eso insiste en que "el amor vence al odio, el bien derrota al mal, la paz y la reconciliacion entre todos los cubanos es posible, el amor, la caridad y la misericordia deben prevalecer por encima de todo.etc.

En mi blog publiqué tres videos.
El primero me tiene dudosa porque se ve que hubo un saludo muy efusivo entre monseñor y el tirano segundón.
El segundo es su presentación en la tv cubana el día 23 de marzo del 2012 donde le habla al pueblo cubano sobre la visita del papa, y el terecero grabado por telesur donde se pueden escuchar sus palabras de bienvenida al Papa.
Creo que su discurso de bienvenida fue conciliador, muy cuidadoso para no herir al tirano.
Un abarzo
Espe

Anónimo dijo...

Estimado Fariñas, hay veces que es mejor quedar como mal educado que como un indigno y servil lamebotas a una tiranía. Usted parece que tiene problemas de conceptos (además de los de ortografía y redacción) o le gusta buscarse problemas con los opositores a la dictadura de los Castro, como la mayoría de los comentaristas de este digno blog. Ondina, como siempre, atinada y justa en su valoración de los hechos. Yo también le doy a ese monseñor Dionisio García el beneficio de la duda. Gracias, Josevelio, por este ensayo general de democracia y libertad que es tu blog. Algún día toda Cuba será así.
Saludos a Esperanza, en especial.

Margarita León

Anónimo dijo...

Yo me sumo a Ondina y le doy el beneficio de la duda porque quiero creer que sí lo hizo con premeditación. Tal vez Dionisio García se retracte pero estoy casi seguro que fue un ataque de rebeldía y dignidad que le dio. El tiempo hablará por él.

Cristobal

Anónimo dijo...

¡Que le den candela, que le den candela!!!!