domingo, 18 de marzo de 2012

Papa con sal al horno


Por Ondina León ©

¿Habrá algún cubano en Cuba que sea capaz de quejarse o protestar por algo? Como marchan las cosas, sólo algún ingrato empedernido podría poner en duda el bienestar que se va alcanzando con la maravillosa y etérea gestión del iluminado gobernante Raúl Castro, “El Monarca Ligero”. Por tener, ahora los habitantes de esa isla tienen ¡sal por la libre! No se ha especificado que sea sal importada de Canadá o China, o de salinas cubanas, pero es sal libre, luego de 53 años, y por algo se empieza, ¿no?
Y muy pronto, hasta tendrán Papa. Y como el territorio es un dulce y perpetuo horno tropical, donde van a achicharrarse turistas canadienses, españoles o italianos, el plato de primera está servido: papa con sal al horno. Al menos no habrá razones para quejarse del sabor, porque papa sin sal es sinónimo de bocado soso, desabrido, insípido, aburrido o insulso, vocablos ajenos al archipiélago divino del Caribe.
Pero no sólo de sal vive el hombre y la mujer en Cuba: también hay otros aderezos que harán que las noticias procedentes de esta latitud sean “bocatto di cardinale” para el Universo, que tan mal anda a la deriva. Hay un cardenal que se ha convertido en estrella nacional, gracias a sus piruetas verbales a favor del régimen que lo prohija. El susodicho está, manguera en mano, haciendo baldeo general para la visita de su ilustrísima en jefe y, en su frenesí, hasta llegó a expulsar de uno de sus templos a unas alimañas que pretendían ver al papa —que no a la papa, que se les prohibió, no sé por qué…— durante su fugaz, pero decoradito paso germánico por la isla.
Yo lo veo todo muy bien y no es que padezca de un optimismo panglosiano, no. Pónganse a pensar en cuántas bendiciones han llovido sobre la isla recientemente: ha desaparecido la carne de puerco, y no es que los habitantes se vayan a convertir en musulmanes, sino que hay planes para bajar el colesterol colectivo; los frijoles negros son todo un lujo, que se paga a precio de oro, lo que conviene para reducir el hierro en sangre (el exceso incita a la rebelión); el café no es café ni nescafé, lo que es una bienaventuranza para el mundo, porque así nadie se excita y se disfruta de un dulce sopor nacional —ya sabemos que los cubanos, por hablar, le hablan a las paredes, y esto es por culpa del café ciento por ciento puro—; las que ayer fueron calles agujereadas y en ruinas, bordadas de edificios fantasmas ebrios (¡por culpa del embargo yanqui, claro!), hoy florecen abarrotadas de carretillas y chinchales en los que se venden, a precios de Mónaco, jugosas papayas de Alemania; potentes plátanos machos de Finlandia; tomates cálidos de la Antártida; aguacates lubricadísimos de Alaska y guayabas de Macondo. ¿Para qué hace falta la producción nacional? Ahora siguen siendo calles agujereadas y en ruinas, bordadas de edificios fantasmas, pero con alimentos terrestres cosmopolitas, precios celestiales, ensartados en nubes blancas y boterianas, y consumidores satisfechos y soleados: ¿se puede pedir más? La saludable esbeltez del cubano es envidiable…
Por si fuera poco, para darle el toque de gracia a esta estampa paradisiaca, los que ayer fueron enemigos del ilustre gobierno de los Castro, que tanto se ha sacrificado por el bienestar del pueblo, ahora son solventes y respetuosos amigos que, con el alma en la mano, van y viene, desde los ocho puntos cardinales, ofreciendo sus corazones fenicios, ávidos de comerciar, anhelantes de darle más luz y más color a lo que ya prácticamente no se puede mejorar más, porque es óptimo y respetuoso.
Y estos empresarios de la luz (es una linda metáfora: no van a electrocutar ni a electrificar a nadie) hablan de reconciliación y de paz, como si ya todos no se hubieran reconciliado hasta con la paz de los sepulcros más pulcros, en un violento ejercicio de humildad arrogante…
No sé, pero yo lo veo todo tan, pero tan bien, que cuando el Papa oficie su misa voy a sentir que está cocinándose para la mesa nacional un delicioso y nutritivo manjar de manjares, con la sal (libre) de la vida en la más mágica de las islas posibles. No en balde los cubanos se consideran el pueblo elegido y cualquiera lo puede creer, aunque no sé muy bien elegido para qué, pero ya esto es una insignificante duda de una mujer, como la sal de ahora, libre y por la libre, que vuelve a su cocina, pero no a meter la cabeza en el horno…

23 comentarios:

Gino Ginoris dijo...

Candela al jarro Ondina, te sigo mi reina.
Solo una llamada de atención en tu artículo, Está bien la papa con sal y si es libre esta última, ¿no será una mala palabra? pero al horno… ¿horno? ¿En qué horno?¿ Inventaron al fin el horno de leña en la isla posesa?
Abrazo pa los dos.
Gino.

poesialenguafranca dijo...

qué lindo, ondina. me encantó. besos de una PERRA admiradora :)

Anónimo dijo...

La Cuba que debe visitar Su Santidad, es la Cuba de los desalojos, de las arbitrariedades jurídicas, de la discriminación, de la exclusión, de las despensas desabastecidas, de los aposentos sin muebles, la Cuba que tiene una visión diferente de la que presenta la oficialidad. En fin, Su Santidad debe visitar la Cuba profunda, la del día a día, la que reclama esperanzas, justicia social.

El no hacerlo, el no optar por los oprimidos, por los pobres, quizá le permita continuar su labor de evangelización ahora pero puede que la iglesia, como institución se haga impopular en el escenario postcastrista. Y más, la historia no la absolverá.

Teresa Cruz

Frida M dijo...

Ondina, Ondina...usted si motiva al pensamiento "out of the box".
Se le agradece, querida amiga.

Zoé Valdés dijo...

Al carbón, y ni eso... Muy bueno.

Simon-Jose dijo...

Ondina y Josevelio;
permitanme responder aqui, en este post, un comentario al post "Sin esperar ni esperanza".

"Ondina, una vez más, termina teniendo razón, aunque me pueda molestar. En Cuba no hay hambre de libertad, o por lo menos la inmensa mayoría no necesita ser libre y siempre está esperando irse del país, o que vayan los americanos y los libere, o que el Papa obre un milagro, o que se muera Fidel (como si esto cambiara algo). Un pueblo tan pasivo y poco responsable tiene lo que tiene que tener. Confieso que a veces Ondina me saca del paso, pero me alegro porque me hace pensar mejor. Gracias, Ondina. Y gracias también a Josevelio, que tiene un blog de altura con comentaristas inteligentes y educados.

Fabrizio del Dongo"

Estimado Fabrizio;
Discrepo de su criterio.
Los cubanos no son un pueblo pasivo ni en Cuba hay miedo como muchos dicen.
(www.anhelos-y-esperanzas.com "En Cuba no hay miedos ni malos cubanos").
Cuando Batista dio el glope de estado, si Castro no hubiese lanzado a los cubanos a la lucha (con la ayuda oculta del KGB) todo hubiese seguido sobre la marcha.
A los pueblos se les ayuda a luchar proveyendolos de un proyecto de nacion en el cual vean reflejados todos sus problemas y la solucion de esos problemas o de la mayoria de los mismos.
Aqui hay una estructura (mayoritaria) que establece las reglas de lucha en Cuba y todos dicen: "El problema debe resolversse alla...." y "deben salir a la calle", etc.
Y cada vez que aparece alguien con ideas mas o menos acertadas, al momento le decimos la segunda parte:
"....como decimos nosotros" (El problema debe resolverse alla....)
El tema puede ser ampliado considerablemente.
Un abrazo patriotico y cubanisimo;
Simon Jose Marti Bolivar.

Anónimo dijo...

Yo pensaba que esta vez Ondina, con su magistral versatilidad, nos iba a regalar una receta de cocina, pero me ha sorprendido con un cuadro exacto de la realidad cubana, pintado con mucha ironía y sarcasmo. "Papa con sal al horno" es delicioso y expresa muy bien su indignación por la conjura de los "dioses caídos". Y Teresa tiene toda la razón del mundo: la historia NO los absolverá. Gracias, Ondina, y gracias, Josevelio.

Margarita León

Anónimo dijo...

Señor Simon Jose Martí Bolivar: Para mí, usted está muy equivocado respecto a Cuba. Porque por mucho que necesitemos idealizar a nuestro pueblo, la realidad es que es un pueblo pasivo, de doble moral, bastante idiotizado por la maquinaria castrista, vulgar y mal educado, que padece xenofilia, anexionista, frívolo y estomacal. Ondina tiene razón cuando dice que las masas no tienen hambre de libertad. Y esto lo confirman 53 años de dictadura que todos hemos alimentado y seguimos haciéndolo de mil maneras. ¿Hay esperanzas a corto plazo? Yo no las veo, al no ser que ocurra un milagro, y no va a ser precisamente por la visita del Papa. Y eso de que "el problema tiene que resolverse allá", entonces ¿para qué cuentan todos con mi dinero? Los cubanos de aquí, y de todas partes del mundo, también debemos que participar del cambio. Cuba no puede renacer si no cuenta con el sentido de libertad y democracia que los exiliados hemos desarrollado. Así es, aunque usted no quiera. Gracias Ondina por tu lucidez y valor. Gracias, Josevelio por este magnífico blog.

Enrique Aguirre

Anónimo dijo...

"Papa con sal al horno" es todo un ejercicio de estilo, de una elegancia y una solidez de criterios extraordinarios. Me gusta mucho el arte de denunciar crímenes con una sonrisa reflexiva; la pasión no tiene que ser sinónimo de histeria y en esto Ondina es maestra. Josevelio, muchas gracias por su visión justa que le permite apoyar a esta señora tan especial. Saludos.

Mara Villa del Valle

Ibis García Alonso dijo...

“Papa con sal al horno” ¡Espectacular, Ondina!
Sí, irá la Papa y se la sazonará (con sal, únicamente, ¡obvio!) en el horno castrista. Luego… Luego lo de siempre: libertad cero. Y ni Papa ni sal. ¡Qué triste realidad!
Me viene a colación aquel poema de César Vallejo, de su libro Poemas Humanos:

“Y si después de tantas palabras…”

¡Y si después de tantas palabras,
no sobrevive la palabra!

¡Si después de las alas de los pájaros,
no sobrevive el pájaro parado!

¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo y acabemos!

¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!

¡Levantarse del cielo hacia la tierra
por sus propios desastres
y espiar el momento de apagar con su sombra su tiniebla!

¡Más valdría, francamente,
que se lo coman todo y qué más da…!

¡Y si después de tanta historia, sucumbimos, no ya de eternidad, sino de esas cosas sencillas,
como estar en la casa o ponerse a cavilar!

¡Y si luego encontramos, de buenas a primeras, que vivimos,
a juzgar por la altura de los astros, por el peine y las manchas del pañuelo!

¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo, desde luego!

Se dirá que tenemos en uno de los ojos mucha pena y también en el otro, mucha pena
y en los dos, cuando miran, mucha pena…

Entonces… ¡claro! Entonces… ¡ni palabra!

Gracias una vez más, Ondina y Josevelio.

Simon-Jose dijo...

Sr. Enrique Aguirre;
Ese pueblo cubano, con todos los adjetivos que usted le endosa, ES MI PUEBLO, y viviré siempre orgulloso de pertenecer a él.
Debe usted ser muy joven para no interpretar lo que expongo en mi comentario sobre la necesidad de un proyecto de solución a la problemática cubnana, y le aclaro que no es originario mio ese criterio, pues lo he tomado nada menos de de JOSE JULIAN MARTI Y PEREZ, el mas grande cubano de todos los tiempos.
Aquel pueblo valiente que luchó contra Batista estaba formado por seis millones de cubanos, con instituciones y organizaciones que defendían los derechos ciudadanos y orientaban a la población, y aun así, los luchadores activos contra Batista no alcanzaron los treinta mil sumados los de la montaña y los de la clandestinidad, incluyendo 26 de Julio, II Frente Escambray y Directorio Revolucionario, porque a la inmensa mayoría de la población no le interesaba la política, y mucho menos si era con guerra.
A pesar de la gran oposición pública reflejada en la prensa (era totalmente libre), la victoria militar de Castro realmente se debe a dos factores básicos: Los jefes militares de Batista fueron comprados y permitieron el paso de las columnas de Camilo y Che desde Oriente hasta Las Villas sin encontrar soldados a su paso. Muchos tramos grandes fueron transitados en camiones por la carretera.
El otro factor fue el embargo de armas decretado por Estados Unidos contra Batista, lo que provocó que en Diciembre de 1958 el ejercito se encontrara casi sin balas. Este embargo norteamericano fue agradecido, publicamente, por Castro a Estados Unidos. Aparece en carta pública, firmado por Castro, a página completa, en una de las tres primeras Bohemias de Enero de 1959.
Debo decirle que ya yo estaba en Cuba cuando Castro se hizo dueño de ella.
Atentamente, un abrazo patriótico y cubanísimo;
Simón José Martí Bolívar.

Simon-Jose dijo...

Sr. Enrique Aguirre;
La segunda parte, porque el sistema limita la extensión de los comentarios.
Usted me dice que el problema se resolverá con todos los cubanos, los de aquí y los de allá.."aunque yo no quiera".
Visite el sitio que indico en mi primer comentario, y lea el artículo titulado "En Cuba no hay miedos ni malos cubanos" y verá mi posición al respecto.
Somos nosotros, desde aquí, los que debemos y podemos guiar a Cuba hacia la libertad y la democracia.
Y yo, personalmente, no he necesitado jamás de ningun dinero para estar, toda mi vida, dispuesto a hacer todo lo que esté a mi alcance en aras de mi sufrida y amada Patria sin medir el precio a pagar por ello.
Atentamente, un abrazo patriótico y cubaniísimo;
Simón José Martí Bolívar.

Anónimo dijo...

Como siempre Ondina clarisima con una prosa satirica y ademas un divino manejo del idioma, gracias Eve por darnos el maravilloso placer de compartirla y en este caso los comentarios espectaculares me temo que estoy mas del lado de Enrique Aguirre pero esa sociedad envenenada y envilecida por los castro no se puede renovar para que nuestra generacion lo vea, desgraciadamente es asi...Manolo

Anónimo dijo...

Sr. Simón Jose Martí Bolívar: Su patriotismo no deja de conmoverme, pero no se me contagia. Ese pueblo, el cubano, también es el mío, pero no me ciega la pasión de tribu y sé que ese mismo pueblo, que da hombres extraoridnarios y raros, además de solitarios, es el de los chivatos, el de los envidiosos, el de los actos de repudio y las golpizas, el que no apoya a las Damas de Blanco, el de las jineteras, el del culto a lo extranjero, el de la violencia diaria en las colas, el de la chusmería, el de la hipocresía crónica, el que engendró al castrismo y de ese pueblo yo no puedo estar orgulloso. Los hombres excepcionales son muy raros en nuestras tierras y siempre terminan crucificados en el destierro (Heredia, Varela, Martí, Cabrera Infante, Arenas, Celia Cruz,Lecuona, millones) o en el ostracismo dentro de la isla maldita (Varona, Casal, Piñera, Lezama,Dulce María Loynaz). ¿Lo va a negar, compatriota? Y si está dispuesto a hacer todo lo que esté a su alcance por su "amada patria", ¿por qué la abandonó? ¿Por qué dejó el campo de batalla? ¿No habrá sentido que no había un destino colectivo y que debía huir con su familia solamente? Si usted se fue, como todos los que escapamos del Infierno castrista, entonces usted tampoco creyó en "su" pueblo. La retórica patriótica puede sonar muy bien desde ciertos horizontes, pero la realidad habla por sí sola. Esto es lo que creo sinceramente, aunque me duela y le duela. Gracias.

Enrique Aguirre

Anónimo dijo...

Yo también cierro filas con Gino, Teresa, Frida, Zoe, Fabrizio, Margarita, Enrique, Mara, Ibis (siempre exacta), y Manolo y apoyo a Ondina en su postura contra la iglesia y los Castro. Simón Jose, tal vez, debería darse una vuelta por Cuba para reajustar sus criterios, que son demasiado idealistas y con demasiada fe en un pueblo esclavo que, 53 años después, no ve la luz al final del túnel. Gracias Josevelio por permitir esta polémica tan enriquecedora en un blog tan brillante. Saludos a todos.
Cristobal

Anónimo dijo...

¡Genial este artículo de Ondina! Me he reído, pero con tristeza. Y el debate entre los comentaristas no puede estar mejor. Desde el artículo anterior, "Sin esperar ni esperanza", ya se venía caldeando la polémica y ahora sí que alcanzó niveles profundos, como tiene que ser en un blog que se precia de democrático. Josevelio, ¡felicidades! Ondina, usted es una maestra despertando conciencias.

Simon-Jose dijo...

Sr. Enrique Aguirre;
Tengo por norma no debatir en comentarios en los distintos blogs que habitualmente visito, porque los cubanos adolecemos de la mala costumbre de cambiar las ideas y atacar a las personas, en lugar de emplear nuestras neuronas en buscar un camino que nos lleve a la democratización de Cuba.
Al parecer usted no leyó el artículo publicado en el link que situé en mi primer comentario.
Si lo hubiese leído, usted mismo se daría cuenta que sus palabras no se ajustan a lo que expongo.
Pero si acaso lo leyó, entonces usted está divirtiendose en estos sitios con el dolor de Cuba, porque sabrá muy bien que sus palabras no se corresponden con lo allí expuesto sobre mi persona.
Mi familia principal está en Cuba y vine hace solo 11 años.
Soy ex-preso político. El octavo en mi familia entre primos y hermanos, además hay un muerto.
Estuve preso por tratar de poner en desarrollo un proyecto de amplia aceptación popular que motivara a todos los sectores de la población a vincularse a un movimiento de reclamación de derechos que de al traste con la tiranía mas aberrante que ha conocido América. Y sigo en ese camino.
No se moleste en responderme. No habrá mas respuestas de mi parte.
Cuba es demasiado importante y este blog de JosEvelio desarrolla un nivel muy alto para que le restemos calidad y yo dedique mi tiempo a asuntos de tan poca importancia.
Simón José Martí Bolívar.

Anónimo dijo...

¡CANDELA! El blog está que arde, pero muy bueno....¡Felicidades!

Anónimo dijo...

Ondina de mi alma,como de costumbre excelente y muy simpatico articulo,claro sin dejar de poner un toque de tristeza en nuestros corazones.Cuba duele.
Estoy de acuerdo con todo lo dicho por el senor Enrique Aguirre,las cosas se les llaman por su nombre,asi mismo es el pueblo cubano.
Saludos Ondina, Josevelio y para todos los comentaristas.

Anónimo dijo...

Ondina de mi alma, el cañaveral esta encendido.Siempre que la mecha se prenda con respeto todo esta ok.
Saludos

Esperanza E. Serrano dijo...

Saludos,amigos.
Muy bueno el post, excelente, como todos los que he leído escritos por Ondina. Pero éste es especial por el estilo sarcástico, irónico y amargo en que se plantean las cosas. Hay dolor, tristeza y hasta cierto punto se respira un poco de frustración.
Como cubana sufrí en carne propia, por muchos años eso que plantea Enrique Aguirre. Sentí que mis vecinos me vigilaban, los que aparentaban ser mis mejores amigos eran espías que las seguridad colaba entre los que visitaban mi casa en Nueva Gerona.
En múltiples sitios he dicho que mi generación heredó (de las generaciones anteriores que lucharon contra Batista y apoyaron a los mafiosos moncadistas) esa mal llamada revolución que nos arrebató los últimos años de nuestra infancia, se robó nuestra juventud,trató de lavarnos el cerebro( a la mayoría les borró la memoria) nos obligó a trabajar como esclavos con el pretexto de que éramos los encargados de construir una sociedad mejor y los máximos responsables de formar al hombre nuevo, tal como lo diseñó el asesino Guevara.
Nos exigió y nos exprimió hasta sacarnos el zumo. Solamente los oportunistas, los inescrupulosos que desarrollaron una doble y hasta una triple moral, vivieron algo mejor durante algunos años (hoy, la mayoría de aquellos "ingenuos" H. de P de mi generación, están decepcionados de esa maldita revolución que acabó con los mejores años de nuestras vidas, muchos han terminado alcoholizados, locos, o enfermos de una aguda depresión, otros se han convertido en vagabundos, miserables, otros, ya jubilados,trabajan por su cuenta como revendedores de periódicos o de maní o de cualquier otra cosa. Muchos de aquellos oportunistas que en las décadas de los 70, 80 y hasta en los albores de los 90 eran más fidelistas que el mismo Fidel, hoy están en el extranjero, se fueron huyéndole a la hambruna y a la miseria del eufemista Periodo especial y hoy, en el "exilio", reniegan de esas nuevas geraciones de cubanos menores de 50 años, que no conocen otra cosa que no sea ese macabro régimen que los formó deformándolos como seres humanos. La mayoría de los muchachos que nacieron después del 90 han vivido en la miseria extrema, desde que abrieron sus ojos al mundo, en esa Cuba que tanto nos duele, sólo han conocido una sociedad marcada por la lucha por la supervivencia, en la que todo se vale...
A pesar de esa triste realidad, sigo creyendo que son esas nuevas generaciones de cubanos, los más sufridos, los que no tuvieron pasado, ni tienen presente, ni tendrán futuro dentro del castro comunismo, son y serán los verdaderos protagonistas de los cambios que se avecinan, de hecho son los más rebeldes, los incontrolables y los que no creen para nada las "historias" que les cuentan sobre el heroísmo de los moncadistas y sobre los valores del socialismo como sistema superior.
Ibis, gracias por el poema de Vallejo. Ese comunista peruano tiene versos muy conmovedores que lo salvan de sus ideas izquierdistas y lo convierten en un poeta universal.
Josevelio y Ondina gracias por estos post que nos llevan a la reflexion y al debate sano entre cubanos de buena fe.
Espe

Anónimo dijo...

Estimados comentaristas: Nunca pensé que un artículo escrito desde el dolor, pero con ironía y sarcasmo, pudiera despertar apasionadas discusiones y una saludable confrontación de puntos de vistas. A todos les doy las gracias no sólo por tomarse el tiempo de leerme, sino también de comentar y de enriquecer los temas con sus opiniones y experiencias muy personales. Y fundamentalmente valoro la decencia y la inteligencia con que todos se expresan. Creo que así es como debe ser, siempre que no nos mueva la amargura y el resentimiento. Todos se merecen ser citados por sus nombres, pero en esta oportunidad quiero especialmente darles las gracias a Simón José Martí Bolivar por su conmovedora y apasionada defensa de Cuba y su pueblo; a Enrique Aguirre, que tan valerosamente expresó su opinión; a Ibis García por el poema de Vallejo, izquierdista, pero poeta mayor, no como Neruda, comunista-estalinista, pero poeta muy menor; a Teresa Cruz por ser tan justamente lapidaria; a Margarita; a Gino, maestro de la ironía; a Fabrizio; a la siempre fiel "Ondina de mi alma", tan inteligente como sensible; a Manolo, con su afilada pluma; y por último, a esa gran mujer que es (tiene que serlo, aunque no la conozca personalmente)Esperanza E. Serrano, que siempre me estremece con su prosa viva, culta, inteligente, valerosa y digna. A todos mi reconocimiento porque, cada vez más, son mi razón para seguir colaborando con este blog de mi amigo, el Maestro Josevelio, artista imprescindible y gran ser humano.
Saludos,

Ondina León

Roger Rivero dijo...

Las generaciones cambian con las épocas y el medio donde nacen, yo visite Cuba en enero del año pasado, y en verdad no existe esa sed de libertad como la concebimos y pensamos fuera del país, el problema básico para ellos es el alimento, luego la vivienda, la familia, etc pero no la libertad como nosotros la entendemos, evidentemente hay personas que si, pero me temo que no es una mayoría ni la mitad de la población, la que posee esos deseos, así que a seguir comiendo carne con papa, un cordial saludo a Ondina y Josévelio.