viernes, 2 de marzo de 2012

Madrigales de madrugada


Por Ondina León ©

Mi amiga María llegó un buen día a mi casa y me dijo sin ton ni son: “He decidido limpiar mi alma y purificar mis madrugadas”. Sorprendida gratamente por su declaración de intenciones, le pregunté que qué iba a hacer para acometer tamaña empresa, a lo que me respondió solemnemente: “Voy a dejar de ver noticias por las noches para poder dormir bien, para dedicar mis madrugadas a soñar, a descansar plácidamente y, tal vez, cuando me demore un poco en caer en los brazos de Morfeo, sentarme a escribir madrigales”.
Debo confesar que tomé con reservas sus propósitos porque María siempre había sido adicta a la información, fanática de los noticieros, devoradora de periódicos, actualizada empedernida, experta en conflictos políticos, analista de economías, devota de las estadísticas, que retenía en la memoria como si fueran décimas de amor. Yo siempre le decía en broma, pero en serio: “Noticieros no, niña, Vargas Llosa, Lezama, Borges, Lorca…”. Sin embargo, por aquello de la dialéctica del cambio, pensé que a lo mejor, la pobre, lograba auto-aplicarse una cura de desintoxicación y por lo menos alcanzaba un saludable equilibrio entre la realidad y los deseos.
A partir de esa visita de confesión de intenciones, empecé a preocuparme por María, porque ella está atravesando por un periodo difícil de su vida, por esa etapa en la que no se es vieja, “oficialmente”, pero hace rato que ya no te consideran joven. Está en ese lapso en que se vive una segunda “adolescencia” o, para decirlo con las palabras del poeta Antonio Machado, “esa segunda inocencia que da en no creer en nada, en nada”, y por la que yo, “anciana mártir”, ya pasé o creo que pasé, porque vivir es, en primera instancia, aprender a envejecer. Y si para un hombre resulta difícil ir asumiendo el otoño de la vida, imagínense para una mujer, que ve cómo día a día lo que ayer fue tersura, firmeza y lozanía se va volviendo ajamiento, descendimiento de la cruz del pecado, flaccidez, carne trémula, adagio sostenido, carencia de miradas tentadoras… Y no es que esta María esté macheteada, no: todavía tiene buen ver, garbo, elegancia y vitalidad, para su tonga de años, según sus amigas, opinión que yo comparto sinceramente, hasta ahora.
El caso es que María, además de querer cambiar el curso de su vida, estaba buscando trabajo, en la Capital del Sol, en este imperio de sombras sulfúricas en que ha degenerado Miami, cuando de buscar empleo se trata. Y a sus años, esta odisea deviene vía crucis, reto de titanes. Así, tras mucho bregar durante meses, y a través de un amigo suyo, Dios se acordó de María y le concedió un trabajo. Pero, ¿a que no se imaginan cuál? Ironías de ironías, esta mujer se gana los frijoles ahora en… ¡un noticiero! Pero esto no es lo mejor: ¡¡María está trabajando de madrugada!! ¿No lo creen? Pues sí, la bendecida empleada se levanta todos los días a la una de la mañana, se arregla cuasi dormida, se toma un café a “cun-cun” y de pie, la Virgen conduce su carro por ella hasta un canal de televisión, la deposita, y allí ella comienza a producir las noticias, que otros consumirán al amanecer, como un crujiente pan de sal…
¿Cómo lo hace? No sé. Ella balbucea incoherencias cuando le pregunto, tal vez por el cansancio que ya acumula. ¿Por qué aceptó esta plaza que la despedaza? Creo que motivada por el terror de no hallar otro trabajo más o menos digno de su intelecto o su experiencia, que con ambos cuenta, la pobre. Y cuando una actúa con miedo, se queda sin alma, y mucho más a su edad...
Claro, María sabe que no está en la gloria y que estará dándole candela al jarro, hasta que suelte el fondo, mientras pueda. Y, entonces, para ayudarla con esta su nueva cruz, las amigas salimos en su auxilio con una y mil razones para “festejar” el nuevo reto que Dios le ha regalado a María. Y cuando se queja del vertiginoso ritmo de producción de noticias, le decimos “¡Pero tienes trabajo!”. Y cuando aclara que no tiene seguro médico ni vacaciones pagadas ni ningún beneficio en esta plaza, le decimos “¡Pero tienes trabajo!”. Y cuando nos dice cuánto le pagan, le decimos “¡Pero tienes trabajo!”. Y cuando la vemos ojerosa, cabizbaja, desplumada y marchita, le decimos “¡Pero tienes trabajo!”.
¡Qué dicha tener trabajo! ¡Qué suerte estar sometido a la dictadura de los horarios, que otros te dictan! ¡Qué bendición tener un jefe bruto y arrogante, que nos permite ejercitar la paciencia y la humildad! ¡Qué placer ver cómo se nos va el tiempo de nuestras vidas en un huracán de vacíos! Porque, bien visto, eso de “ganarse la vida” es como perderla en el intento, ¿no?
Debo confesarles que me siento culpable cuando veo a María luchando por seguir cabalgando en su potro de tortura. A veces, me dan deseos de decirle: “Mira, chica, manda al carajo ese trabajo y ten fe en Dios, que ya aparecerá otra cosa”. Pero me muerdo la lengua y le doy palmaditas de consuelo en el hombro y le digo que me siento orgullosa de ella, que es un ejemplo de sacrificio para todas nosotras. A lo que María me responde, con los ojos aguados y a punto de que se le corra el maquillaje, que ella no quiere ser ejemplo de nada; que lo que quiere es estar en paz, sin que la salpiquen de sangre las noticias de este planeta; que lo único que le pide a Dios es que le devuelva sus madrugadas; que está loca por tener edad de jubilación... Me confesó que le hizo una promesa a la Virgen y si esta la libera, ella se consagra a escribir madrigales de madrugada. A mí me parte el alma, ¿pero qué puedo hacer? Yo le digo que sí, que Dios es grande, que pronto va a estar en otra plaza, que resista, que ya está llegando… Y luego, me desvelo por la madrugada yo también… ¿Será falta de fe? ¡Dios me libre! Pero, claro, yo duermo toda la noche en mi casa…

15 comentarios:

Esperanza E. Serrano dijo...

Saludos, amigos
Ondina te sigo leyendo aunque no te deje comentarios.
Este post de hoy para mi tiene varias lecturas.
Te confieso que me ha golpeado y me ha llevado a declarar publicamente que estoy cansada de seguir las noticias esperando que un día ocurra algo bueno que de verdad nos alegre el alma.
Yo acabo de estrenar mis 62 eneros, no compongo madrigales ni de madrugada ni de día. Pero quisiera tener el don de no interesarme en las noticias,quisiera poder olvidarme de Cuba.. olvidarme que en Nueva Gerona se quedaron los mejores años de mi vida. Olvidarme que mi generación se perdió en un negro laberinto, olvidarme que la mayoría de los corderos oportunistas y come candela de mi generacion que se quedaron allá, trabajando como fieles esclavos del régimen, sosteniéndolo y apoyándolo incondicionalmente, creyendo que de verdad estaban construyendo una Cuba mejor que la que teniamos en 1959, hoy están muertos en vida (los que aún respiran, otros están bajo tierra),frustrados, llenos de odio, rencor..Un alto por ciento de ellos se han vuelto locos, o están padeciendo de un alcoholismo crónico,marginados hasta por su propia familia, o gruñendo su estupidez en cualquier rincón de cualquier iglesia, arrepentidos de su ateismo fidelista y mientras aquellos agonizan por allá, muchas Marias (incluso más mayorcitas) andamos desparramadas por el mundo, viviendo la tercera edad en un pais extraño, algunas aspirando sólo a encontrar un buen roble en cualquier lugar donde depositar sus cenizas o sus huesos ,porque para nuestro país no existimos, nos eliminaron como seres humanos, como cubanos, ahora somos exiliados o emigrantes y si hoy nos invitan a visitarlos es solo para sacarnos unos cuantos dólares
La vida es un constante reto.
Gracias a Dios yo tengo la suerte de poder dedicarle todo mi tiempo, mis energías y mi amor a mis nietos y a mi familia en general, pero te juro que las historias como la que acabas de contar, me llenan de tristeza.
Hay muchas Marías por este mundo
y me pregunto: ¿están mejor aqui, en este país extraño, que nos brindó la posibilidad de rehacer nuestras vidas o estarían mejor en su terruño natal?.
Gracias por dedicar tu tiempo a escribir de temas que nos llegan al corazón.
Gracias a Josevelio por darnos la oportubnidad de leer a esta gran cubana que nos hace pensar en algo más que en nosotros mismos.
Un abrazo
Espe

Zoé Valdés dijo...

Como yo también conozco a María, y siempre la he admirado muchísimo, sólo puedo darle ánimos, mucho ánimo.

Gino Ginoris dijo...

Imperdible, fresquísimo y real tu entrada de hoy.
Yo soy feliz siendo mi propio jefe, eso de verdad que no tiene precio.
Me gusta como escribes Ondina.
Abrazo.

Anónimo dijo...

Esperanza, gracias por hacerme llorar, desde el corazón...Zoé, yo sé que tú me entiendes muy bien, desde esta hermandad ya añeja...Gino, gracias por tu fidelidad y tu poesía...Josevelio, gracias, una vez más, por ser mi voz.

Ondina León

Anónimo dijo...

Ondina, otra vez me has conmovido, no por escribir tan bien, sino por sentir y pensar tan humanamente, con grandeza. Fíjese si sus palabras tienen poder que le ha arrancado a Esperanza Serrano un texto igual de conmovedor y grande. Gracias a las dos. Ojalá que María muy pronto esté libre y se dedique a su poesía, porque se lo merece. Josevelio, su blog me da vida. ¿Qué más le puedo decir?

Margarita León

JosEvelio dijo...

Mi gratitud para ustedes...Ondina, Esperanza, Zoé, Margarita y Gino.
Cuídense mucho y bendiciones amigos.

Anónimo dijo...

Ondina, dígale a María que deje ese trabajo. Dios le reservará algo más llevadero para ella. Es un riesgo, pero hay que confiar. La vida es demasiado corta para desperdiciarla o arriesgarla en algo que no vale la pena... ni seguro médico tiene María. Las noticias hay que tenerlas a raya porque son vampiros que nos desangran, sobre todo las de Cuba. Gracias, Ondina, por tratar temas tan humanos que a todos nos afectan. Esperanza, usted es increíble, inteligente y justa. Gracias, Josevelio, por tu blog.

Cristobal

Anónimo dijo...

Ondina de mi alma,siga animando a su amiga Maria,que por suerte tiene trabajo jajaja
Estoy segura que la virgen le concedera su deseo.
Saludos para todos

Anónimo dijo...

Pobre María la considero pero ella no queria Yuma? Aqui tiene Yuma, capitalismo, explotacion y miseria... Asi es...

Anónimo dijo...

María sufre pero sigue adelante, no se ha dejado vencer. Cierto lo que dice Esperanza, cuántas Marías habrá por ahí que estarían mejor en su patria si la tragedia no nos hubiera alcanzado.

María: ánimo.
Ondina: anima a María.

Teresa Cruz

Anónimo dijo...

Yo no se si Maria es real o no, pero si puedo asegurar que uno de los grandes placeres(muchoS) que mi querido Josevelio me ha dado es disfrutar de Ondina, con su frescura, su honestidad y con aquel espanol maravilloso con que juega a educarnos y entretenernos
Gracias por compartirlos conmigo
Manolo

Anónimo dijo...

Los hombres de este blog son muy interesantes e inteligentes, pero las mujeres, empezando por Ondina, con únicas. Yo no tengo palabras para describirlas. Si Ondina ha escrito un texto maravillosamente humano y conmovedor, Esperanza no se queda atrás; Teresa como siempre, breve, pero rotunda; Zoé, certera; Margarita, sensible y brillante; todas me llenan de orgullo. No es feminismo, sino alegría sincera. Gracias, Josevelio, por tu apoyo.

Mara Villa del Valle

Ibis García Alonso dijo...

Una fantástica manera de plantear el eterno conflicto entre deseos y realidad. Y como bien dice Esperanza (estremecedor su comentario, por lo realista, digo) la descripción del acontecer actual de María puede ser el de muchas Marías cubanas. Lo es, de hecho. No obstante, desafortunadamente mi caso no es del todo parecido al de María. Y digo desafortunadamente porque ahora mismo daría un riñón por tener un empleo a la madrugada. ¡Soy un condena’o sijú platanero, carajo! Y lo peor de todo es que este sijú tiene que salir a trabajar apenas amanece. Y de vuelta el ciclo. Por eso, como reza la sabiduría popular, todo conflicto en esta vida es cuestión del cristal con que se lo mire. De ahí que, de momento, María me parece una mujer afortunada. Y con los talentos que (dado el artículo de Ondina) intuyo que tiene, conseguirá lo que se propone: dedicar sus madrugadas a soñar, descansar placidamente y/o escribir madrigales de madrugada.

Muchas gracias por compartirnos el artículo, estimados Ondina y Josevelio.

Anónimo dijo...

La mayor tragedia que puede haber es no ser dueño del propio tiempo y estar desperdiciándolo en labores ajenas a nuestra naturaleza. Entiendo a María, pero desgraciadamente no la puedo aconsejar. Ella sola, consultando con Dios, tiene que tomar una decisión. La libertad siempre tiene un precio muy alto. Es así.

Anónimo, pero real

Anónimo dijo...

¿Alguien ha pensado alguna vez que ya Ondina León se merece un premio? Todos los comentaristas y amigos de este blog Guitáfora deberíamos dárselo porque ella, que es brillante y profunda, es la consciencia de Cuba, su dolor, su lucidez, su pluma y su dignidad. Mujer superior, no dejes de escribir porque tu versatilidad y talento limpios, nos son necesarios para crecer y vivir.