viernes, 20 de enero de 2012

Asalto, desacato y resistencia

Por Ondina León ©

La muerte es algo que diariamente pasa. Pero hay muertes y muertes. ¿Ha sido justa o necesaria la de Wilman Villar? No, porque ha sido un asesinato más de la tiranía castrista: ha sido una muerte necesariamente innecesaria. Este joven disidente se suma a la ya larga lista de crímenes de un régimen genocida, que lleva 53 años masacrando, de mil maneras, a todo un pueblo. Porque no sólo hay que contar como víctimas a los torturados y fusilados, sino también a todos aquellos que han muerto en el Estrecho de la Florida huyendo del horror en balsas primitivas; en los hospitales psiquiátricos, sin estar dementes, sólo por haber tenido la cordura de querer ser libres; en los derrumbes de edificios bombardeados por la desidia castrista; en operaciones militares absurdas, dentro y fuera de la isla posesa; en las cárceles y mazmorras, por inanición y enfermedades provocadas por los maquiavélicos príncipes de la mafia castrocomunista. Son tantos que es imposible fijar una cifra, pero algún día, cuando cese la pesadilla perpetua, habrá rostros y nombres que, desde el silencio de sus tumbas, levanten el dedo acusador contra los culpables de estos crímenes, que también son miles y deben ser juzgados por una ley de limpieza ética.
¿Y cuáles fueron los “delitos” cometidos por Wilman Villar? En una tiranía feroz como la castrista, la más mínima exigencia de los más básicos derechos humanos es un pecado mortal que se paga con acoso, agresión física, cárcel, destierro o hasta la muerte. Por esto, este joven fue acusado de “asalto”, porque asaltó la calle pidiendo libertad; de “desacato”, porque desacató las leyes represivas de la dictadura y no reverenció sus crueles normas de sometimiento; y de “resistencia”, porque echó un pulso con el nefasto brazo peludo de la casta castrista y ganó, al manifestar plenamente su derecho a ser un hombre libre en un país libre, al precio de su vida. Acciones que deberían estar ocurriendo en primera persona en el alma de todo cubano digno: “yo asalto”, “yo desacato”, “yo resisto”... Y la primera persona del plural crecería, como una gran ola, en un “nosotros asaltamos”, “nosotros desacatamos” y “nosotros resistimos” hasta que no haya más tiranía. Pero digo “deberían estar ocurriendo”…
¿Cuántas voces se alzarán contra este nuevo crimen? ¿Cuántos políticos de la América Latina lo condenarán? ¿Cuántos actores de Hollywood firmarán una carta pidiendo el fin de la represión, del embargo de la mafia castrista contra el pueblo? ¿Protestará el cardenal Jaime Ortega porque una oveja de su rebaño ha sido asesinada? ¿Pondrán sus guitarras en duelo y sus voces en la penumbra Silvio Rodríguez y Pablo Milanés? ¿Cuántas banderas habrá a media asta? Estamos solos, sólo con Dios, en esta batalla ya demasiado añeja.
Quisiera poder pedir paz y descanso para el alma de Wilman Villar, pero sé que es pedir un imposible. Ni él tendrá paz ni nosotros debemos tenerla, mientras que ese accidente sociohistórico que es Cuba no sea una auténtica república “con todos y para el bien de todos”. Que cada noche cuando nos acostemos en nuestras tibias camas sintamos que algo nos falta y que sea esa paz en libertad, que nos merecemos.

18 comentarios:

Esperanza dijo...

Ondina, muy claras tus palabras.
Una vez más ha quedado demostrado que los carceleros de la tiranía castrocomunistas no tienen piedad con los reclusos. El mensaje ha sido reiterado: preso en huelga de hambre, es hombre muerto.
Qué pena y que dolor.
La iglesia católica callará de nuevo ante este crimen. La tiranía inventará sus escuálidas respuestas para justificar el crimen, el mundo callará y la lista de muertos continuará engrosando el largo calvario del pueblo cubano.
Dolor y más dolor y yo me pregunto ¿Hasta cuando continuaremos en el rol de victimas?
Es hora de responder golpe por golpe. Esos perros que dejaron morir a Wilman deberían pagar con sus vidas el crimen cometido.
Saludos
Espe

Anónimo dijo...

¡Asesinos y cobardes!


Teresa Cruz

JosEvelio dijo...

El pueblo de Cuba se ha convertido para el mundo en un enfermo "terminal"; que durante 53 años de feroz dictadura va muriendo cada día y todos optan por el silencio cómplice. Estamos muy solos y como sabemos casi nadie quiere poner el muerto, y es que ante las recientes muertes de Orlando Zapata Tamayo, Wilfredo Soto, Laura Pollán y ayer Wilman Villar Mendoza, el cubano de “a pie”, los disidentes y opositores ya ni saben qué hacer ante la impunidad con que actúa el desgobierno y sus esbirros. Descanse en paz Wilman Villar Mendoza y nuestras condolencias a la esposa y los dos huérfanos. Como dice Zoé Valdés en su Blog: ¡Libertad y Vida!

Anónimo dijo...

Ondina: Ya usted lo ha dicho todo. No hay más que decir. El dolor por este otro asesinato es muy grande. Comparto su indignación y su desesperanza. Estamos solos en esta lucha.

Margarita León

Anónimo dijo...

Toda vida joven que se pierde es un crimen, pero más si es por culpa de una tiranía. Ondina ha sabido expresar muy bien esta mezcla de dolor y rabia. Estamos solos, pero al menos nos queda el apoyo de los cubanos libres, como los que en este blog entran, y la esperanza de un milagro. ¡Viva Cuba libre!

Enrique Aguirre

Zoé Valdés dijo...

¡Cuánta razón!

Anónimo dijo...

Ondina de mi alma,no hay palabras mejor dichas y escritas.Cuanta verdad!
Que terrible castigo,el de nuestro pueblo.
Estoy triste, muy triste, por tanto mal.

Anónimo dijo...

La geografía, que sí está muy clara, ubica a Cuba en la civilización occidental de la que han tratado de sustraernos con ideologías foráneas. Ese Occidente en cuya geografía estamos y a cuya cultura pertenecemos, no se levanta hoy con la fuerza necesaria para defender la familia, la nación, ya enlutadas, de Wilmar Villar, héroe y mártir que nos lega una ofrenda mambisa. Occidente no honra su memoria como debe, no condena su asesinato como debe.

Su Santidad debe denunciar y actuar, Occidente debe denunciar y actuar, los Castro deben ser parias en el ámbito politico de Occidente.
Lo mismo debe hacer la presidenta de Brasil.

Es la discordancia de todo Occidente que no acorrala a estos perros con rabia que aprisionan y asesinan a los cubanos impunemente.

Occidente tiene la palabra.


Teresa Cruz

Anónimo dijo...

¿Y todavía nos hablan de reconciliacón entre cubanos, mientras la dictadura y sus esbirros siguen asesinando? Ondina, como siempre, tiene la razón. Hay que hacer justicia primero, hacer que paguen los culpables y luego reconstruir el país en democracia. Ahora que salga la iglesia católica y sus jerarcas a protestar por la muerte de Wilman Villar, a ver si tienen verguenza. Ondina, usted lo ha dicho todo. Josevelio, gracias, una vez más.

Mara Villa del Valle

Anónimo dijo...

Dónde está Fariñas que no ha salido a comentar este asesinato? Estoy esperando a ver qué nos dice, él que siempre entra al blog a cuestionar y a ofender a la señora Ondina, que tan valiente y tan brillante es. Que me responda. Por lo demás, ¡abajo la dictadura asesina!
Cristobal

Anónimo dijo...

Nadie muere en vano cuando muere por su dignidad. Este otro crimen debe servir de inspiración para, donde quiera que estemos los cubanos, denunciar a los Castros. La libertad está cada día más cerca, aunque todo esté tan oscuro ahora...

Anónimo dijo...

Con la vida no se juega. Siento que ese hombre joven murio y dejo a su viuda con dos niñas. El debio pensar que era mejor estar vivo para luchar por lo que el creia pero elijio morir y no lo critico porque estaba preso y su suicido lo libero del orror de la prision. Es doloroso que esto pase. Esto es lo que creo aun que no este de acurdo con muchas cosas de alla. Te respondi Cristobal. Saludo.

Jose Fariñas

Anónimo dijo...

Si el papa tiene corazón y no intereses de estado, que no vaya a Cuba a darse la lengua con los tiranos y esbirros. Bravo Ondina!!! Que este otro mártir nos sirva de inspiración para seguir en la lucha. Este blog sí que es decente y patriotico. Josevelio, mis respetos, señor.
Fabrizio del Dongo

Ibis García Alonso dijo...

Ondina ha hecho usted una descripción exacta del porqué de lo sucedido, pero también del porqué de lo que debería suceder. Excelente. Gracias.
Gracias, Josevelio.

Anónimo dijo...

Fariñas, ¿eres idiota o eres cínico? Para empezar, Wilmar Villar NUNCA debió estar preso por reclamar sus derechos ciudadanos. Él no robó ni mató a nadie, era un preso político al que torturaron, enfermaron y dejaron morir. Si hizo una huelga de hambre no fue como suicidio, sino como arma para defenderse. Ya sé que habría sido más útil vivo, pero su ejemplo hará que las masas despierten de su letargo de hambre y represión, a ver si se cambia tanto pacifismo por acciones reales que derrumben la tiranía, y aquí incluyo todo, hasta llegar a las armas contra los esbirros, como sugiere Ondina, además de una huelga general, manifestaciones populares, lo que sea. Y no me interesa que no sea "políticamente correcta" o que me llamen intrasigente violenta. Fariñas usted es una verguenza para todos los que estamos de luto.

Margarita León

Anónimo dijo...

El pueblo de Cuba es un asco, no vale la pena el sacrificio de personas como Wilmer y todos los otros que han dado la vida, por que, para que? para que la gente de Gaviota siga lucrando y robando millones cuando el cubano se conforma con la miseria que tiene a cambio de ser chivatos corruptos con varias morales-no solo doble-delatores y gritar proclamas a favor del viejo satrapa y su camarilla, hasta cuando vamos a seguir sufriendo por algo y alguien que no vale la pena

Anónimo dijo...

Otro muerto más pero ese pueblo no va a hacer nada de nada. Los disidentes son tres gatos sin apoyo de las masas que solo piensan en irse del país o jinetear o seguir en la parranda. Cuba no tiene deseos de ser libre ahora ni nunca lo ha tenido. Siempre esperando milagros de otros pero no de ellos mismos. Cada pueblo tiene el gobierno que se merece, aunque paguen justos por pecadores. Esto es ser realista, lo demás es politiquería o trauma religioso. Cuba es un caso perdido. Ondina está clara en que no va a pasar nada, aunque debería.
Juan Cruz

Anónimo dijo...

Que morir por la Patria es vivir.

Capullito de Alelí.