domingo, 4 de diciembre de 2011

Las ficciones de América Latina

Por Ondina León ©

Ante la expresión “América Letrina” o “América Cretina”, que muchos utilizan en un arranque de indignación para referirse a ese vasto territorio que existe entre el Río Bravo y la Patagonia, tengo un sentimiento ambivalente. Por una parte, he de confesarlo, me siento ligeramente dolida en mi orgullo de tribu global; y por otra, experimento un regocijo risueño por lo exacto de los calificativos. Y en estos días, no he podido evitar referirme al continente como “América Letrinísima”, con un distanciamiento afectivo asombroso. Porque hay que ver a dónde ha venido a parar este gigante geopolítico con sus complejos y sus traumas, que no con sus miserias, que son políticas y no tan materiales ni económicas, luego de doscientos años de independencia de las metrópolis europeas.
A la larguísima lista de instituciones, pactos, cumbres, uniones y tratados regionales ―que no pienso enumerar porque son tantos que se atropellan en su esterilidad― ha venido a sumarse la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), que agrupa a 33 estados, excluyendo a Estados Unidos y Canadá, es decir, lo que podría ser, parafraseando aquella doctrina del siglo XIX, “Una América para los latinoamericanos”.
El engendro ha visto la luz en Caracas, Venezuela, bajo la égida del emperador Hugo Chávez, en lo que parece ser el clímax de su proyecto de expansión y conquista territorial. Al imperialismo energético chavista y sus petrodólares, que lo mismo financia narcoguerrillas que elecciones presidenciales turbias o a los chulos eunucos del Caribe, los hermanos Castro, sus amos, no le basta con tener controladas y pisoteadas sus neocolonias, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, fundamentalmente, y ejercer una nefasta influencia sobre Argentina o la pobrecita de Honduras, sino que, en un paroxismo desenfrenado, tiene la pretensión de crear un bloque continental que se enfrente al Primer Mundo y, concretamente, a los Estados Unidos, bajo la bandera del socialismo del siglo XXI o, lo que es igual, del imperialismo castrochavista.
En semejante circo macondiano, cabe preguntarse con asombro qué hacen Chile, México y Brasil, sobre todo, en ese aquelarre de acomplejados y reyes Midas de la miseria. ¿Por solidaridad con “el bastión del antiimperialismo”? ¿Por sentimientos de culpa por su éxitos macroeconómicos? ¿Por hacerle el juego al enfermo de cáncer en sus últimas jugarretas faraónicas? ¿Realmente creen en Chávez y sus proyectos socioeconómicos Calderón, Piñera y Dilma Rousseff? ¿Y Santos, el vecino distante? No salgo de mi estupor…
En un mundo que tiende a la integración y a la globalización no sólo económica y financiera, sino también cultural, ¿por qué hay que excluir de esta comunidad a los dos únicos países auténticamente prósperos y sólidamente democráticos de América? ¿Pueden estos estados letrinoamericanos prescindir de la relación con los Estados Unidos? Y sin son tan antiamericanos, ¿por qué le siguen vendiendo miles de millones de dólares al año en petróleo y materias primas? ¿Por qué aceptan las remesas multimillonarias que envían sus ciudadanos desde “el Norte revuelto y brutal”? ¿Qué les ofrece este país a los millones de inmigrantes que salen huyendo de la América Cretina cada año? ¿Por qué compran en el coloso anglosajón alta tecnología, carros, herramientas sofisticadas y armas? ¿Podrían comprarle todo esto a China o a Irán? ¿Tal vez a los rusos? Hay algo podrido en el imperio de Chávez...
La CELAC, y el tiempo lo demostrará como ha hecho con las Cumbres Iberoamericanas, es otra ficción más de la América Letrina en su pretensión de alcanzar cierta adultez respetable, que le permita no sentir vergüenza de sí misma. Porque, ¿cómo se explica que un continente tan extremadamente rico esté aún minado de corrupción, violencia, delincuencia urbana, inseguridad, narcotráfico, populismo, miseria, caudillismo trasnochado y conflictos fronterizos? Porque la miseria está en las estructuras mentales de los latinoamericanos; en el alma colectiva lastrada de traumas y complejos; en el espíritu acomodaticio y pueblerino, que se dedica a culpar “al otro” de sus propios males y quebrantos; está en la pobreza de iniciativas; en el culto al mesianismo de los caudillos. Y esto no se resuelve de un día para otro con una pataleta “independentista”, que satanice a los Estados Unidos que, por cierto, debería aprovechar la oportunidad para ahorrarse unos cuantos millones de dólares y renunciar a su membresía en la Organización de Estados Americanos (OEA, “¡qué fea!”, según Carlos Puebla) y que el insulso de Insulza, su presidente, se las arregle como pueda, que ya bastante se ha desprestigiado. La CELAC, otra ficción de ficciones, es la última creatura de un continente descontinentado por la contingencia...

7 comentarios:

Danilo Delgado dijo...

Es difícil de entender la complicidad de los gobiernos latinoamericanos con la dictadura de los hermanos Castro, espero algún día se sepa la verdad, para mi que están amenazados, chantajeados o corruptamente comprados. Pocos les han dado un parón a Castro.
"El Presidente de El Salvador, Sr. Francisco Flores pone en su lugar a Fidel Castro"
http://youtu.be/9Vx7eIvquVc

Roger Rivero dijo...

Hace unos años dejé de entender a este continente de ovejas y lobos disfrazados de corderos, es lamentable que estas generaciones pierdan su libertad y prosperidad en nombre de gobiernos, ideologías y populismos; asumo que hay una lección que aprender y que por tanto no importa lo que uno patalee, la suerte está echada. Admiro la claridad con que Ondina sabe expresar todas estas desavenencias, un abrazo para vosotros, y que tengas una muy buena semana.

Anónimo dijo...

querida ondina: eso es lo que se llama no tener pelos en la lengua.
idaline l´amour.

Anónimo dijo...

Ondina de mi alma,nada mas cierto y trascendental , que el dicurso dado por el ex presidente de Costa Rica Oscar Arias, el 18 de abril del 2009 en la Cumbre de Presidentes que se celebró en Trinidad y Tobago. Lo tituló “Algo Hicimos Mal".
En este discurso dijo tantas verdades a cerca de America Latina, para mi a estas alturas la llamara America Ladina.
Usted tan sabia , Gracias
Saludos a todos los amigos de este excelente blog.

Anónimo dijo...

Ondina de mia alma , bien dijo José Martí, el Apóstol de Cuba: “Dos peligros tiene la idea socialista: la de las lecturas extranjerizas y la de los que con el pretexto de ayudar a los pueblos, los usan para alzarse sobre sus hombros”.
De esos esta llena la America Letrina, empezando por los Castros y terminando con el Bola de mier... de Chavez.
saludos

Anónimo dijo...

Si, América Letrinísima que está condenada a no alcanzar esa "adultez respetable". Hasta la India va delante.


Teresa Cruz

Ibis García Alonso dijo...

Qué quiere que le diga, mi estimada Ondina. Tiene usted toda la razón. Muy agudo su artículo. Excelente.

Y sí, así, como quien no quiere las cosas, esta banda de inútiles evidentemente se aprovecha de la “ideo-sin-gracia” latinoamericana. Y aquí no ha pasado nada. Con la misma letanía de hace más de 200 años: de que por la independencia, por la soberanía, el proletariado, la unidad regional y el blablabla seudo-progre de siempre, ya han producido más cumbres que en los Andes (paga el contribuyente, ¡obvio!). Organismos y cumbres a base de desprendimientos, por supuesto; de emprendimientos, nada. A saber, la CELAC es un desprendimiento de la UNASUR, la UNASUR del ALBA, el ALBA del MERCOSUR (o viceversa, ya ni me acuerdo)… En fin, desprendimiento tras desprendimiento, pretenden formar una cordillera de republiquetas bananeras (sin bananas, claro) donde no se darán ni los cactus. Y aquí no ha pasado nada.

Gracias, Ondina.
Gracias, Josevelio.