sábado, 12 de noviembre de 2011

Polución sonora

Por Ondina León ©

Una amiga mía muy querida tiene recluida a su mamá en un asilo para ancianos y, con cierta frecuencia, vamos juntas a visitarla. Allí, la compañera de cuarto de la anciana es una señora muy mayor, que está postrada y ha perdido el contacto con la realidad (¿o lo ha recuperado de otra forma?), sin embargo, es increíble cómo canta de bien, sin olvidar las letras, cuando alguien le da la melodía o un fragmento de una canción. Así, al compás de “En el lenguaje misterioso de tus ojos, hay un tema que destaca…”, ella es capaz de cantar, desde su lecho y desde las brumas de su peculiar memoria, “Longina”, con una voz bien timbrada, audible y sin desafinar nunca. Igual sucede con cualquier otro clásico, ya sea “Capullito de alelí”, “Mariposita”, “Lágrimas negras”, “Volver”, “Uno”…
Lo que me hace concluir que la buena música se tatúa en el alma y nos acompaña en nuestro paso por el mundo hasta el último suspiro. La música, el tiempo entretejido como una filigrana de segundos únicos, nos acompaña, porque lo otro a lo que estamos sometidos es puro ruido y nos espanta: es un ametrallamiento de golpes cavernícolas a los tímpanos, que hace enloquecer al más pinto de la paloma. Las etiquetas de “música urbana”, “rap”, “reggaetón”, “hip-hop” y otras son advertencias del veneno que circula libremente por el éter.
Pero no sólo hay polución sonora en el ambiente y más “cantantes” que oyentes, sino que también, ¡horror de horrores!, hasta se premia a estos artistas de la contaminación con decibeles. Para muestra un botón: el espectáculo de los Grammy Latinos que, desde Las Vegas, se difundió anoche por la televisión. Si bien hubo premios muy merecidos para artistas de valía indiscutible, como Vicente Fernández, Amaury Gutierrez, Franco de Vita, Paquito D´Rivera, Rubén Blades, Lena Burke, Cachao (póstumo), Mercedes Sosa (póstumo) y Caetano Veloso, los otros galardones fueron diseñados para premiar la polución más letal. Porque, ¿cómo se entiende que Calle 13, ese epítome de la vulgaridad más agresiva, de la anti-música, haya tenido tantos “premios” por sus berridos y rebuznos, dizque de “compromiso social” y de “servicio a la comunidad”? ¿Y Tito, “El Bambino” ,con su pobrecita voz nasal y sus temitas cursi? ¿Y tantos otros que tuvieron el triste privilegio de pataletear sus “creaciones” y ser vistos por millones en una ordalía contra los pentagramas?
También está el caso misterioso ―que alguien me lo explique, por favor― de la multipremiada cantante colombiana Shakira, que si bien no es vulgar y es muy agradable ver cómo baila en escena, “ni canta ni come frutas” y, lo peor, no se le entiende lo que canta ni en español ni en inglés, aunque todo el mundo dice desmayarse ante la poesía de sus letras. A mí que me pongan subtítulos a ver si logro descifrar qué es lo que me quiere decir, con el perdón de los colombianos, que la han canonizado y la veneran como a un gran ídolo ―bueno, ya se sabe la necesidad patológica que tienen todos los pueblos de tener orgullo de tribu.
Es patético tener que agradecerle a un cantante que articule y proyecte la voz lo suficiente para entender la letra del tema que interpreta. ¿No se supone que esté implícita esta cortesía para con el oyente? No me acaba de convencer el principio de moda de “Música para tus ojos” ―caras bonitas, pechos prominentes o músculos torneados y mucho encuerismo seudosensual― en el que se menosprecia la razón de ser de estos intérpretes. Y no es que haya que tener voces privilegiadas y celestiales, porque ha habido y hay grandes artistas que no son ni María Callas ni Plácido Domingo, pero que saben llegar al corazón de todos y allí, aquí, enraizarse y fructificar. ¿Ejemplos? Bola de Nieve. O el mismo Caetano Veloso, que tiene un pequeño violín de oro por voz. O Serrat. No hay que tener las cuerdas vocales de Mina o de Barbra Streisand para trascender.
Y los medios de difusión masiva tienen buena parte de la culpa de esta polución sonora que ya es una pandemia, al dar por sentado que hay una fuerte demanda de estos bodrios musicales, en los que, como un síntoma inequívoco del mal, predomina lo que se ha dado en llamar “la fusión” de géneros, es decir, una mezcla amorfa de cualquier cosa, merengue, guaracha, son, pop, jazz... sin piedad ni respeto por los oídos ajenos, pero próximos del prójimo. Claro, como hay tanta improvisación y falta de talento, se es incapaz de cultivar un género con los formatos tradicionales de rigor. Se mezcla todo porque nada es fácil de interpretar para estos cantantes mudos, digo yo, a los que se les llama “fenómeno musical”, como a Chino y Nacho, y una se queda perpleja y parapléjica...
De contra, en escena, da grima ver cómo la mayoría se ha vuelto absolutamente simiesca con esos movimientos de bestias lascivas, con esos desprendimientos de pelvis en celo, que son ideales para ciertas circunstancias íntimas, pero que no son nada apropiados para las ágoras del entretenimiento. Tantos siglos de evolución humana son echados por la borda al entronizar el marginalismo, la vulgaridad, la violencia urbana, la subcultura de las drogas y los tatuajes, el vestuario enloquecido ―Lady Gaga al banquillo de los acusados…―, y todo envuelto en el celofán de la “música” y con los lazos del baile ardillesco y grosero.
¿Qué temas musicales de estos premiados se escucharán dentro de 50 años o 100? ¿Quién tendrá un espacio en la historia de la música de hoy? ¿Cuál “lírica” será digna de estudios por su poesía en el mañana? Sí, mucho dinero en compra-venta y premiecitos y jet privados para estas “estrellas”, pero, ¿y la música dónde está? O yo estoy sorda y decrépita o es que la polución sonora vende su vacío como si fuera lingotes de oro...



12 comentarios:

Anónimo dijo...

Si, es increíble cómo la carencia de talento se sigue premiando como el más serio de los logros y artistas de superior calidad son relegados.

El dinero, el trapicheo de imágenes y la decadencia moral enmarcan ciertos premios.


Teresa Cruz

Anónimo dijo...

Sra. Ondina aún cuando discrepo de algunas sus consideraciones musicales; no entiendo como pasó por alto el dúo de Pitbull y Marc Anthony.Saludos.
manguiypalitodulce

JosEvelio dijo...

Gracias querida amiga Ondina: Siempre sus artículos llenos de reflexiones y de buena onda.En el caso de Lady Gaga le confieso que me gusta.Saludos...

Esperanza E. Serrano dijo...

"O yo estoy sorda y decrépita o es que la polución sonora vende su vacío como si fuera lingotes de oro..."
Estamos, amiga Ondina, estamos sordas y decrépitas porque esa antimúsica tan popularmente premiada y pagada, no nos convence, ni nos conmueve, ni nos gusta y para colmo nos produce dolores de cabeza...
Excelente análisis. Gracias Ondina por existir y escribir tan claramente sobre temas tan controversiales.
Gracias Josevelio por dar a conocer a esta brillante cubana que se firma Ondina, que nos ayuda, con su tino y rigor, a no perder el camino.
Saludos
Esperanza

Anónimo dijo...

El dúo de Pitbull y Marc Anthony es harina de otro costal, porque se impone el talento interpretativo del boricua, una gran voz, al margen del talento como compositor del cubano, que está viviendo su momento de gloria y su apogeo financiero. Habría que estudiar el fenómeno Pitbull con más detenimiento, aunque sus letras dejan mucho que desear con esos estribillos aburridos, cansones y vulgarotes (sí, es lo que vende, pero no se justifica su pobreza creativa). Igual, me sigo quedando con el gigantesco talento de Amaury Gutierrez: excelente compositor, poeta, gran voz, interpretación, música...y mucha decencia como ser humano. Bueno, ya se sabe: en cuestiones de gustos musicales nadie tiene la última palabra y todos creemos que tenemos razones para votar por este o por el otro. En cuanto a la Gaga, es divertida, pero que no me la vendan como ícono de moda, además. La polémica está servida, así que a jugar... Gracias a todos por leerme y por los comentarios.

Ondina León

Anónimo dijo...

Ondina de mi alma:polucion mental, quien dijo que existe lirica, en todo caso lo que hay un gran lioso en esos temitas.Le cuento que me crie escuchando "Album de cuba" , el preferido de mi abuela en ese entonces lo odiaba, ahora lo recuerdo con mucha gratitud mis canciones preferidas
"Te espero en la eternidad" y "Es tan fácil mentir"
saludos

Anónimo dijo...

Ondina de mi alma , cuando sea grande quiero escribir como usted.En mi comentario anterior pase por alto decir excelente articulo.
Estimado Jose Evelio una preguntica , De donde uste saco a este geniecillo de las letras?
Saludos

Anónimo dijo...

Sra. Ondina León muy acertado su articulo en general, pero prefiero concentrarme específicamente en la alegría que personalmente me brindan los Grammy logrados por Lena Burke y Amaury Gutiérrez por ser latinos de Miami y la actuación brillante de Marc Anthony y Pitbull, que lograron hacer sentir la felicidad en los asistentes y telespectadores de éste evento. Con relación al tratamiento político del Grupo Calle 13, le entrego un Grammy extra al director que les cortó el último discurso y les deseo muchas felicidades por los que les fueron otorgados.
Saludos Jorge de Cabo

El último Argonauta dijo...

Te aplaudo Ondina, estoy casi un 90 % de acuerdo con tu análisis de lo que se premió en los Grammy Latinos, tuve la oportunidad de verlo en vivo desde acá abajo, más bien de oirlo desde lejos, los veía mi madre.
A mí me gusta Shakira(Ay Dios mío…) y me divierte Lady Gaga, que no tiene mala voz, pero de que nos invade el mal gusto y la vulgaridad, en eso 100% de acuerdo, Y si un grammy al que corto el discurso del tipo de calle 13.

José Soriano dijo...

Sra. Ondina, polémico este asunto de los gustos (o disgustos), pero que bien enfocado. Yo me dormí poco tiempo después de sintonizar la emisión, hace algún tiempo lo antiestético alimenta mi ignorancia. "Música para los ojos" ¡Que decir! Igual que "fragancias para los oídos", espere a encontrar el perfume 'Calle 13' ¡Oh, que mal olor! Lo bochornoso fue ver los noticiarios posteriormente, o leer la prensa que rendían pleitesía a los multi Grammyados. Oírlos hablar es como leer la lírica de sus canciones con errores ortográficos. Habría que buscar los borradores originales y entonces imaginarnos a nuestros ancianos del futuro recluidos en verdaderos manicomios. Gracias.

Roger Rivero dijo...

Lamentablemente la industria de la música como la de los premios Nóbel, o otras tantas están en crisis también, y debe ser triste para quienes han ganado estos premios en el pasado, ver que ahora gente sin talento ni oído para la música, ganen estos prestigiosos premios, debe ser parte de la vida que todo crece, se deteriora y después muere. No pago un centavo por Calle 13 y su vulgaridad, es un premio equivocado. Saludos y gracias nuevamente a Ondina por sus artículos.

Anónimo dijo...

Sra. Leon: Como siempre muy acertado su comentario de la "Polucion Sonora". No cree Ud. que la humanidad esta involucionando a pasos aigantados?.
Creo que no falta mucho para que los simios sean la raza dominante en el planeta. El premio a la vulgaridad y el mal gusto se va incrementando dia a dia. Que hacemos, esperar pacientemente al 2012 (fin del calendarios de la antiguedad)o la colonizacion de los monos o nos ponemos a rapear y hacer nuestras liricas?.
Bom,bom,bom.....esto esta de Odinga.

Capullito de Aleli.