domingo, 30 de octubre de 2011

Elogio de la miseria castrista

Por Ondina León ©

Siempre que voy a ver una película cubana, hecha en Cuba, como en el caso de “Habanastation”, experimento una mezcla de sensaciones, cuyos ingredientes principales son la curiosidad y la emoción de reencontrarme con viejos actores y descubrir los nuevos. Porque el cine, quién lo puede negar, es un arte muy poderoso en el que se funden imágenes, palabras, música, silencios y, en el caso del cubano, por muy empañado que esté ese espejo de la realidad por la censura, las carencias y los complejos, algún trozo de verdad se filtra y llega hasta el espectador para reafirmar o desmentir sus creencias.
Después de ver “Habanastation”, dirigida por Ian Padrón, el delfín del clan de cineastas Padrón, he tenido que concluir que, si este filme es la opción propuesta para el Oscar a mejor obra extranjera, entonces el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficas (ICAIC) anda de mal en peor y no sólo por la falta de financiamiento para sus producciones, sino también por la absoluta carencia de creatividad y calidad estética. Porque, para decirlo rápido y bien, “Habanastation” es, en el mejor de los casos, una piececita muy, muy menor.
Es un filme que pretende ser lacrimógeno y lacrimoso, manipulando los sentimientos del espectador y vendiendo una imagen patética de esa “Cuba pobre, pero dignamente feliz”, que ha engendrado el castrismo durante 53 años de dictadura. Su maniqueísmo y falta de originalidad parten del viejísimo esquema dicotómico del “niño rico y el niño pobre”, príncipe y mendigo, y la transferencia de valores espirituales de uno al otro, por supuesto, del “miserable” al “poderoso”. Por suerte, los dos protagonistas son mestizos ―como mestiza es el alma de nuestra nación―, porque si el privilegiado hubiera sido blanco y el desposeído negro, entonces sí que hubiera sido el colmo del desparpajo y la manipulación, aunque en algunos pasajes aparece el tufillo del racismo, como cuando el niño pobre afirma que el padre del rico es “un mulato renegado” ¡¡¡porque no practica la santería y está casado con una rubia!!!
Desde las primeras imágenes, esas de los pioneritos con sus pañoletas rojas (¿se acuerdan de “Fresa y chocolate” y sus finales babosos) en la escuela “puestecita” y los lemas y consignas ―“¡Pioneros por el comunismo: seremos como el Che!”― y la breve, pero mortífera aparición, cual un Alfred Hitchcock tenebroso, de Carlos Alberto Cremata, el director del grupo teatral La Colmenita, ese aguijón venenoso del castrismo, una se puede decir con inquietud: “Esto pinta mal”. Luego, escena tras escena, el filme demuestra que nuestra intuición de vieja camajana no nos traicionó esta vez: la movilización popular para festejar el Primero de Mayo y defender las causas y luchas de los obreros extranjeros, que sufren el horror del capitalismo en el mundo entero; el locutor de la televisión y sus bocadillos revolucionarios solemnes ―es como si no hubiera transcurrido el tiempo ni varias generaciones y estuviera escuchando lo mismo desde 1959; las banderitas y la imagen del Che en la “Plaza de la Robolución”; el barrio marginal, favela caribeña, misérrimo, peligroso, pero pletórico de valores humanos, como la solidaridad, la dignidad humana, la caballerosidad (léase el código de honor del hampa y los maleantes) y la humildad generosa que se desborda; el folclorismo de las multitudes de negros (¿debo decir “afrocubanos”?) para seducir a las hordas de turistas extranjeros, que nos ven más como objetos sexuales que como seres humanos ―no sé (o sé muy bien) por qué siempre se empeñan en pintarnos como rumberos y santeros empedernidos ¡a todos!
Según el esquema de Padrón, los valores sólo anidan en los pobres, porque esos “ricos”, los que por ser artistas viajan al extranjero y manejan divisas y viven en Miramar y conducen carros modernos, son muy egoístas y hay que darles un baño de pueblo, mondo y lirondo, para que despierten a la vida y aprendan a ser personas. Es decir, el filme es todo un elogio de la miseria castrista, que preserva “las virtudes” y no envilece, como la vida capitalista del jazzista cubano, al parecer. Es un canto a “la miseria digna” de que hablan algunos miserables admiradores (sobre todo desde la distancia) del experimento macabro de los hermanitos Castro y su corte de viles. De contra, si bien los niños protagonistas son muy lindos, son pésimos actores y una siente todo el tiempo que están recitando, desde la epidermis, un mal guión. Y para aquellos que puedan esgrimir que la música de la película es buena y la fotografía, decente, les digo que estas aristas, tan importantes, no son la clave de un gran filme o de uno decente.
Como “opera prima” de Padrón (y pienso en la “Lucía”, de Humberto Solás) deja mucho que desear desde demasiados puntos de vista, esos que no se salvan ni con el espaldarazo del asqueroso de Michael Moore, íntimo padrino del susodicho director, que está patrocinando y empujando la obra en Estados Unidos ―¿por qué será que Dios los cría y ellos solitos, sin que el Diablo se entere, se juntan y se revuelcan? No sé, pero siento que “Habanastation” es un fraude más: sentimentaloide, cursi, procastrista, obra de séptima y no del séptimo arte. Dudo muchísimo que se gane el Oscar, pero como andan las cosas por el mundo, a lo mejor el (des)gobierno de La Habana hace lobby y convence a los jurados. Porque si bien ellos “no quieren” nada del imperio, como los Bardem y comparsa, un Oscar bien vale una misa, aunque, por favor, que no la oficie Jaimito, el cardenal (o moretón en la cara de Cuba) del castrismo.

28 comentarios:

Danilo Delgado dijo...

Palabra Santa la tuya.
Que tanta películas ni 8 cuartos, lo que hace falta es restaurar todas la libertades individuales de los cubanos actualmente secuestradas.
Quiero ver un verdadero diversionismo ideológico.
Otra vez gracias Ondina por todo.

JosEvelio dijo...

Gracias a Danilo Delgado por su vertical comentario.Ondina León brillante y elocuente, como ya nos tiene acostumbrados.Gracias.

Zoé Valdés dijo...

Josevelio, cuesta trabajo dejarte comentarios, pásale un antivirus al blog, por si acaso... Ondina, qué clara está usted. La formulita mágica funciona, me imagino que es la misma formulita de las novelitas de Wendy Guerra, y del Padura, y el Pedro J. Gutiérrez, identiquito...

Anónimo dijo...

Está para alquilar balcones. Una vez más, gracias a Ondina por hablar claro y alto.


Teresa Cruz

Gino dijo...

Yo vi la película en Cuba, el pasado Agosto, a retazos porque hace rato que no me dejo seducir por tonterías, pero quería tener una idea clara del cine cubano actual. Curioso, mis hermanos la veían como un salto tremendo en la “denuncia” de la realidad cubana ¿Cómo explicarles lo contrario?
Ondina me lo hizo fácil, copio (con el permiso de Jose) el texto y se los envió por correo.
Y sí, estoy de acuerdo, es de séptima y no del séptimo arte.
Brillante.

Anónimo dijo...

Estoy ciento por ciento de acuerdo. Esa edulcorada vision de la miseria parece un mojigato gesto de libertad agitando al aire nuestra cadena.

Anónimo dijo...

Comparto los mismos criterios expuestos en este artículo y comentarios. Estamos en presencia de un "culebrón" del peor estilo mexicano y me recordó mucho aquella novela titulada "Gotita de gente". No comprendo, cómo conociendo la existencia de verdaderas obras de arte en la historia del cine cubano, se arriesguen a sacar esta porquería tan cursi a un evento mundial como son los Premios Oscar. Pero como han dicho, el mundo se encuentra tan podrido y corre tanta plata tras bambalinas, que muy bien pudieran sorprendernos. Esteban Casañas Lostal
PD.- Copio todo y lo llevo al foro de marinos cubanos.

Anónimo dijo...

Hay que tener valor para dispararse eso que llaman "cine cubano" con tanto orgullo. No soporto ninguna aunque se que muchos me han de comer viva por lo que estoy diciendo. No dejando de admitir el buen trabajo de algunos actores que han envejecido entre esas babosadas comunistoides.
Haiti es Paris al lado de aquella barriada que por supuesto retocaron un poco dandole lechada ligada con rojo aseptil y azul de metileno para adecentarla un poco.
Todo sigue siendo la mismisima mierda forever and ever Aleluya, y esto no tiene que ver con Haendel.

Capullito de Aleli.

Roger Rivero dijo...

Realmente no vi esa película, pero si estoy familiarizado con ese estilo de la decadencia que habla Ondina, siempre cercana a los filmes hechos en el ICAIC. Un cordial saludo y gracias a la señora León por compartir sus lucidas apreciaciones nuevamente.

Anónimo dijo...

Ondina de mi alma:No he visto la pelicula,pero tampoco me interesa ver esa farsa (enredo que tiene como fin enganar y aparentar),otro de los numeritos del gobierno para aparentar ante el mundo que cuba esta cambiando.Que se lo crean otros, yo no puedo.
Ondina usted esta arriba de la bola.
saludos

Anónimo dijo...

EXCELENTE CRÌTICA! Le agradezco a Ondina León que haya tenido la paciencia de ver el filme porque yo no pude soportar tanto muladar junto... Muy bien que haya PUESTO AL DESCUBIERTO, además, la mascarada que se cuece detrás de las cámaras y micrófonos.... detrás de los podiums de artistas sin ápice de vergüenza... La lista de los "filotiránicos" de los que hablaba hace unos días un artículo de Prats Sariol, crece... El ejército de comisarios raulistas continúa haciendo sus estragos en la isla y luego los envían a repartir el daño, como un virus letal, por el mundo. Con aliados como el mezquino y enfermizo Michael Moore. Hasta se animan a enviar tan pésimo filme a competir por el Oscar? Qué diletantismo ilimitado!!!
Estimada Ondina, si el jurado resulta sobornable siempre quedará la verdad: la dictadura castrista posee una maquinaria productora de mediocridad que manipula y coarta los derechos más elementales de los cubanos... Pero sobre todo es UN SISTEMA QUE ENGENDRA UN PROFUNDO CULTO A LA IGNORANCIA.
Algún día, al menos el curso de la historia (que las cosas pintan trágicas por el momento) hará que las sabias palabras del Apóstol nos asistan y ese ejército de comisarios filotiránicos sea diezmado y sustituído por el principio martiano de SER CULTOS PARA SER LIBRES!

Anónimo dijo...

EXCELENTE CRÌTICA. Le agradezco a Ondina León que haya tenido la paciencia de ver el filme porque yo no pude soportar tanto muladar junto...
Muy bien que haya PUESTO AL DESCUBIERTO, además, la mascarada que se cuece detrás de las cámaras y micrófonos. El ejército de comisarios raulistas continúa haciendo sus estragos en la isla y luego los envían a repartir el daño, como un virus letal, por el mundo... Estos intelectuales filotiránicos no que han perdido su condición de librepensadores para convertirse en marionetas del régimen que se llenan los bolsillos y el ego con su misión aborrecible! Sí, en efecto ahí incluyo a este "delfín" (en mi época se decía pichón) de los Padrón... a la repulsiva Wendy Guerra, al Padura con sus listas de libros que hay que leer (fórmulas tibias) y tantos otros... El mayor de todos los cínicos Silvio Rodríguez, su querido Pablo que consiguió amarrarse los pantalones y tirar una canita más afilada... En fín... encima, aliados mezquinos y enfermizos como Michael Moore o el Inst. Cervantes, por poner sólo ejemplos... Se animan a enviar tan pésimo filme a competir por el Oscar? Qué diletantismo ilimitado!!! Aún si el jurado resulta sobornable (no sea que esté Sean Pean u Oliver Stone casualemente) siempre quedará la verdad: la dictadura castrista posee una maquinaria productora de mediocridad que manipula y coarta los derechos más elementales de los cubanos... Pero sobre todo es UN SISTEMA QUE ENGENDRA UN PROFUNDO CULTO A LA IGNORANCIA.
Quiera que el curso de la historia (al menos eso porque la realidad pinta negra y sin pespuntes) haga que nos asista la sapiencia de hombres como nuestro Apóstol y ese ejército infame sea diezmado y sustituído su ejercicio por principios de libertad...
SER CULTOS PARA SER LIBRES!
María Ares Marrero

Anónimo dijo...

Estimada Ondina, el comentario 11 es muy similar a uno que puse detrás pues por cuestiones técnicas (que no manejo muy bien) no pude poner mi nombre y no deseaba quedar sólo como anónimo. Ud. puede, si desea, dejar el último que puse con mi nombre: María Ares Marrero.
Dispense la molestia.

Anónimo dijo...

Estimada María Ares Marrero: Muchísimas gracias por sus iluminados y justos comentarios. Me alegra muchísimo saber que hay personas como usted con esa capacidad para indignarse, en el justo sentido del término, y expresar sus opiniones. Tiene toda la razón: la primera gran misión de las dictaduras es idiotizar a las masas, aborregarlas, someterlas y aplebeyarlas. Los nombres que menciona forman parte del ejército de viles que apoyan a los Castro y que la historia debe barrer. Lo peor que tiene la pesadilla cubana es que, aun después de 53 años, no se le ve el fin a corto plazo y una termina por desalentarse un poco. De todas maneras, como dijo Martí, "Decir es una forma de hacer". Y en eso estamos. Otra vez, gracias.
Ondina León

Anónimo dijo...

Habanastation, donde el argumento es el pretexto

Dice una breve nota publicada en Cubaencuentro el 30 de agosto del 2011 sobre esta película que “el filme de Padrón relata la historia de dos compañeros de aula, Mayito y Carlos —interpretados por los niños Andy Fornaris y Ernesto Escalona—, pertenecientes a entornos sociales muy diferentes, que entablan una bonita amistad a partir de su entusiasmo por los videojuegos, en este caso un playstation. Durante una hora y media, el realizador conduce al público a un viaje por dos Habanas distintas dentro de una misma Cuba, para resaltar cómo se puede lograr una amistad basada en profundos valores humanos”.
Esta sinopsis “descafeinada” del film –me imagino que suministrada por la agencia oficialista cubana Prensa Latina a la que alude dicha nota en tres ocasiones– pudiera hacer pensar a los que todavía no han visto el film que se trata de una versión actualizada de El príncipe y el mendigo, donde un niño que vive en una burbuja aséptica creada por sus privilegiados padres va a parar accidentalmente a un barrio marginal habanero, pero sin intercambiar roles como en el argumento original de Charles Dickens, pero yo, que he podido disfrutar ya dos veces la película –y que viajo a La Habana con cierta frecuencia–, les digo que no, que la historia es el pretexto –el medio, vaya– para el demoledor mensaje que su talentoso director, Ian Padrón, nos está enviando con ésta, su Opera prima, que ya le ha cosechado en julio último el Founders Prize Best of Festival, en Traverse City, Michigan, y que en solamente 22 días de proyección en la isla ha sido vista ya por 315 000 espectadores de todas las edades, catalogada además “como el suceso cinematográfico del año”, según la misma fuente ya citada.
Y es que Ian ha resuelto con gran maestría en su primer largometraje “azogar” el lente de sus cámaras para fabricar un espejo exacto de la realidad habanera, por no decir cubana, donde los que viajan –como el padre de Mayito, que es un artista famoso en Cuba–; los que reciben remesas regularmente; los miembros de la nomenclatura del gobierno, y los “macetas” que lucran con las necesidades del pueblo, tienen una calidad de vida muy superior a la de los que no pertenecen a esta especie de “nueva clase” y, lo más terrible, tampoco tienen ninguna posibilidad de “movilidad social” con su trabajo honrado y su iniciativa, atrapados en una realidad congelada por el capricho de esa misma nomenclatura a la que sólo le interesa conservar el poder.
Afortunadamente, esta radiografía de la marginalidad rampante y avasallante que existe hoy en Cuba –donde campea la ley del más fuerte y la “guapería” se impone– fue estrenada en Miami el martes 30 de agosto del 2011, en el teatro Manuel Artime de la Pequeña Habana, con la presencia del director, de su guionista Felipe Espinet y de la actriz Blanca Rosa Blanco; donde ahora en pantalla grande me emocionó aún más que en mi laptop, tanto por su feliz desenlace como por la oportunidad de confraternizar con sus artífices allí presentes, a los que felicito por su osadía y por su honestidad profesional, muy lejos de la edulcoración y del tan odiado y perjudicial panfleto.

Baltasar Santiago Martin

Anónimo dijo...

Señor Baltasar Santiago Martin: Por su comentario extenso y detallado, que agradezco mucho, no me quedó nada claro en qué consiste "la osadía y la honestidad" del "talentoso" realizador Ian Padrón y su claque. Puedo entender que usted se emocione y llore y se desmaye al ver el filme, varias veces, y compartir en persona con los realizadores y actores ¡en Miami!!! Pero no me concreta objetivamente cuál es la densidad estética de la obra o sus valores supremos, que la hacen merecedora de una nominación al Oscar (lo del festival de Moore es una condecoración de la peor izquierda antiamericana y procastrista). Porque la película no es que edulcore la realidad: la prostituye con su afán de inocularnos, a través de los niños y esas escenitas cursi, ciertos valores éticos y humanos que supuestamente perviven sólo en los marginales de esos barrios misérrimos, que el castrismo ha multiplicado exponencialmente por todo el país, con su submundo de delincuencia, machismo, violencia y degeneración idiomática en el que usted, seguro, se sentiría condenado a muerte. Usted que viaja con frecuencia a Cuba (no sé si por estrictas razones familiares, por intereses creados, por turismo sexual o por el "intercambio cultural" obamista), haciendo uso de la libertad individual que le da la democracia en la que vive, debería saber muy bien que las diferentes familias mafiosas, que desgobiernan el país, se alían con los artistas cortesanos para regalarle al mundo "perlas" de apertura, que no son tales. Si usted ve en esta obrita un desafío al régimen dictatorial, entonces, qué puedo pensar: ¿miopía total? ¿Ingenuidad? ¿Complicidad? Ya sé que casi todo en la realidad es del color del cristal con que se mira, pero parece que el de usted, además de ser de fondo de botella, está muy empañado y amañado. Como no lo conozco, no puedo ni darle el beneficio de la duda. ¿Tal vez sea su edad, algo avanzadita, que lo vuelve sentimental y muy nostálgico? Ojalá que así sea, porque esto es una atenuante a su opinión militante: el colesterol espiritual siempre obstruye las entendederas...
Ondina León

Anónimo dijo...

Esto es un blog donde las personas dejan sus comentario , este o no de acuerdo con ellos,no hay porque agradir.No siempre hay que apoyar todos sus puntos de vista o usted esta como el comaandante el que no esta a su favor , esta en su contra.
La palabra democracia , respeto a la opinion de otros no debe faltar, por esas razones siempre los cubnos jodemos todo respeto por favor

JosEvelio dijo...

En efecto este Blog respeta todos los comentarios, para estar de acuerdo o disentir; especialmente cuando los criterios sean fundamentados con reflexiones.Gracias y saludos a todos.

Anónimo dijo...

Los personeros castristas ya están sacando las 'garritas'; para seguir en el vacilón de los viajecitos,los fulas y la pacotilla.!!No hay más 'ná.
manguiypalitodulce

Anónimo dijo...

JosEvelio, no te dejes meter al Baltasar Martín, es un castrista tapiñado. Ondina le contestó muy bien.
Sus opiniones todas son así, lo mismo para un ballet que para esta película de porquería, él siempre se desmaya con Alicia Alonso, y se derrite con Rosita Fornés. Este es un excelso desmantelador, y que tampoco permite que no se esté de acuerdo con sus opiniones, todas extrañamente pro Obama y pro castristas.
Nereyda.

Anónimo dijo...

Miren al desc... de BM la entrevista que le hace al Tony Cortés, como si uno fuera bobo, cogiéndole el título a una frase de Zoé Valdés de su blog, vive enganchado de Zv, y de Bayly, al que le tiene una envidia africana. Dice que Tc fue un artista relevante en Cuba, Tony Cortés fue un farandulero de la peor especie y lo sigue siendo, tal como el mediocre poeta que es el BM.
Lo de la tal Nila es un número, la quieren cambiar por uno de los 5, la deben tener "presa" en una Casa de Protocolo. Y el pendejo del marido está como Cheo Malanga, haciénse el bravo pero echando p'atrás, ¿qué hace todavía en Miami? Ya yo lo hacía en Cuba, entregándose... http://www.cubaencuentro.com/entrevistas/articulos/ni-con-la-cadena-y-mucho-menos-con-el-mono-270024

Anónimo dijo...

Esa entrevista, por cierto, la tuiteó la Yoa, que es otra mediocre, igual, y chea como el Baltasar envidioso.

Anónimo dijo...

Justo anoche esta pelicula fue el tema en la mirada indiscreta,y Ondina tu critica es mas que acertada, y el senior que dice que la ha visto no se cuantas veces, a el es al que hay que darle el Oscar por tener el estomago apto para semejante pujo,quien puede creerse la payasada de que por ejemplo,un hijo de la wendyguerra saque su playstation para jugar con el pordiosero de al lado? please!,que lo unico que estas ratas revolucionarias les ensenian a sus hijos desde que nacen es la desigualdad,y a que se sientan superiores, esta peliculita es la misma propaganda que ha usado la dictadura siempre.Bravo!,Ondina.

Miranda.

angel collado ruiz dijo...

No supe que la película existía hasta hace un mes que alguien me remitió a una página de films cubanos.
Efectivamente al concluir se queda uno con una serie de emociones dando vueltas y quise escribir algo sobre eso luego pasaron los días y borre el tema. Muy acertada la crítica suya. Es exactamente como si 53 años de desbarajuste no hayan pasado. Qué pena de cineastas teniendo la oportunidad de ser arriesgados vuelven al lodo.

JosEvelio dijo...

Saludos a todos y muchas gracias por sus comentarios.

YANA dijo...

A MI SI ME GUSTAN LAS PELIS CUBANASS,PERO PRINCIPALMENTE POR UN MOTIVO MUY LOGICO A MI ENTENDER!! SON LA MEJOR PRUEBA DE LA DECADENCIA DE LA DICTADURA CASTRISTA!!!A VECES ME DEDICO A COMPARAR TODAS LAS PELICULAS CUBANASS JUNTASS CON UNA SOLA NORTEAMERICANA,IMAGINENSE "TITANIC"VS PELICULAS CUBANAS TODASS,NO HAY COMPARACION MAS DEPRIMENTE,LAS PELICULAS CUBANAS SE ME PARECEN AL LARGOMETRAJE IMAGINENSELO POR UN INSTANTE ,VER UN GRAN BARCO COMO LA "REVOLUCION CASTRISTA HUNDIENDOSE POCO A POCO ENTRE AGONIAS ,PERO POR MAS QUE TRATO DE VERLES LAS SIMILITUDES ,TODA LA AGONIA DE EL TITANIC ME PARECEN NADA COMPARADA CON ESTOS MAS DE 50 AÑOS HACIENDO FILMES EN LA CUBA CASTRISTA!!!

TURANDOT dijo...

Gaveto? Es lo mejor de la pelicula.

TURANDOT dijo...

Estos falsos reyes se cuelan en todas partes. La mediocridad es como marea negra, lo tizna todo. Pero gracias a Dios y al talento de Ondina, su replica es suficiente.