sábado, 17 de septiembre de 2011

¡Viva Evo!

Por Ondina León ©


Por fin podemos disfrutar de una auténtica buena noticia, en medio de tanta crisis y violencia: en los próximos días Evo Morales viajará a Castrolandia y, ¡agárrense la peluca!, recibirá el título de “Doctor Honoris Causa” de la ilustre Universidad de La Habana. Los tremendistas han salido dando gritos de horror diciendo que es una total desvergüenza semejante homenaje, pero no han tenido en cuenta que Evo es un “presidente de altura” ―La Paz, capital de su cacicazgo, Bolivia, está a 3,650 metros sobre el nivel del mar― y que la alta institución caribeña es la cocinera mayor de nuestra dinastía castrista, que se ha dedicado y se dedica con esmero a cocinar los premios a sus procónsules en la América Cretina (o Letrina, como mejor les sepa). Con estos ingredientes de base, podemos sentarnos a paladear un delicioso ajiaco surrealista, rebosante de humor y de amor por el disparate, con la muy soportable levedad del ser...
Porque a Evo se le sobran méritos para ser coronado doctor y sentar cátedra en cualquier latitud. Para empezar, con su cara de pandereta cobriza y su nariz de pico de cotorra aterrada, este indio aymará, que es Mercedes Sosa sin tetas, tiene el valor de regularmente pararse ante las cámaras y micrófonos de la televisión y “discursar” en castellano, lengua bárbara que domina a la perfección y con la que transmite, muy clarito, sus principios ideológicos y sus proyectos sociales letales. El que no lo entienda debe consultar a un otorrinolaringólogo ―¿o será que tanta hoja de coca masticada le ha atrofiado la lengua al gran orador?
Mérito añadido, Evito no se ha operado aún la nariz como lo están haciendo en masa sus compatriotas, que le pagan fortunas a los cirujanos plásticos para que se las pongan “de blanco”, por supuesto. (Como negra que soy, la vida me ha enseñado a olvidarme de mi nariz y a agradecer mi cinturita de avispa y mi trasero tamaño familiar, que tantas bendiciones me han dado, ¡modestia apártate!). Así que de racista no se le puede acusar a este estadista andino y ladino.
Por si fuera poco, Evo es un ícono de moda que crea tendencias mundiales con sus modelitos ad hoc, esos boleritos ajustados y con bordados policromados, que luce junto con largos collares de flores, como si fuera una hawaiana, y una lluvia de estrellitas blancas sobre su espeso pelucón negro, que no se sabe bien si es cocaína, nieve, confeti o estiércol de llama pulverizado para fertilizarse las neuronas. Todo un “polvazo” que le han echado ―si fuera en Cuba, sería brujería, pero en la Península Ibérica sería un “regalo” que le dejaría cara de cumpleaños y no es el caso. Eso sí, y todo sea dicho, Evo no canta ni recita como Chávez; no es tan teatral y cursi como Rafaelito Correa; ni tiene momentos de lucidez etílica como Danielito Ortega, todos peones del imperialismo castrista y su circo continental.
De telón de fondo, en sus baños de multitudes, no sé bien por qué será que los indígenas ondean banderas de arco iris, mientras lo escuchan pronunciarse con ese tonito tan delicado y sutil, que tal parece una loca de carroza en pleno carnaval de Río de Janeiro. ¿Será que Evo también es líder de los gays y lesbianas del Bravo a la Patagonia y no nos hemos dado cuenta? Mal por nosotros los abiertos y tolerantes, los demócratas empedernidos.
¿Otros méritos de este paladín de las nuevas libertades? Morales ha descubierto, como gran ingeniero genético que es, el origen de los “crímenes contra Natura”, que ya se saben se esconden en los pollos que el imperio yanqui cría en cautiverio y adulterándolos con hormonas, antibióticos y piensos de pescado emplomado. ¿La calvicie? Según nuestro científico en jefe, es un mal europeo provocado por los productos transgénicos que el malvado Viejo Continente genera en contra de las productoras de champús y acondicionadores de cabello. Y como maestro de publicidad que es, Evo nos ha explicado las ventajas de la Coca-Cola como laxante y como limpiador de tazas de baño, es decir, un líquido venenoso multiusos bastante barato, que simboliza lo peor de la sociedad de consumo contra la que él, chamán aventajado, lucha a brazo partido.
O a pierna partida, porque cuando nuestro héroe se decide a jugar fútbol por las planicies andinas, usa sus extremidades para neutralizar de una buena coz a sus adversarios, dándole justo en el centro de la genitalidad, porque no se puede perder ni en una competencia de escupidas. En otras palabras, como deportista, crea y recrea las reglas del juego y gana los partidos, aunque deje a unos cuantos jugadores partidos por el eje, con su carota de inocente ―dice una amiga, judía estadounidense, que a cada vez que lo ve, piensa que Evo se le va a acercar a venderle artesanías...
Además, valor de valores, derrochando sabiduría, Evo es especialista en papas y en sus miles de variedades y nutricionista de vanguardia, que dicta lo que los indios (el término es de cariño, nada de incorrección política, por favor) que lo llevaron a la presidencia deben o no comer para su bienestar físico y espiritual.
Y hablando de espíritu, de todos es conocido que este gran hombre le mete en la misma costura a la brujería andina y hasta la pone en función de salvar al planeta. ¿Se pueden pedir más méritos? ¡Alabado sea el Señor! ¡No! Por esto, esperaré con ansias en mi caney a que este “siboney” sea embestido (que no envestido) por las doctas testas habaneras, que lo nombrarán “Doctor”, así con mayúsculas, porque él es un verdadero Maestro… de todo lo que un presidente no debe hacer ni decir, y esto hay que premiarlo. Mientras tanto, ¡Ave, Evo, el del Gran Ego, los que van a reír te saludan!


9 comentarios:

Anónimo dijo...

De honor hace rato que nuestra universidad carece y todos sabemos la causa. Bravo por Ondina que es ya la voz de la verdad.

Anónimo dijo...

Sra. Ondina Leon: Esto que acabo de leer es verdad?. No sera un cuento o un chiste de mal gusto?
Piedadddddddddddddd!
Me imagino que susodicho BURRO ( y por supuesto no de Bainoa ) ira a recibir su titulo del Kindergarten todo lleno de confetis. Bueno si a nuestro querido Presidente Obama le dieron el Nobel de la Paz sin hacer nada que podemos esperar para los demas.
Me imagino que dentro de poco seran condecorados Correa, Lula, Chavez ( si es que ya no lo tiene ) Ortega y la atorrante presidenta de las Pampas.
Me pregunto, que nos seguira deparando el futuro. Tendremos fuerza para seguir soportanto tanta estupidez?. Menos mal que solo subi esa escalinata para esperar a un novio que tuve en los 70. De lo contrario me limpiaria hoy mismo con el Diploma de dicha Universidad lo que para los espanoles es natural y aqui una mala palabra. El culo.

George Sand.

Anónimo dijo...

Ondina arrasa con su onda. Ya puso a Evo en su puesto de trabajo: vendedor de artesanías. Cuentapropista, que por eso va a La Habana, a renovar su licencia.

Teresa Cruz.

Teresa dijo...

Y si, ya Ondina es la voz de la verdad.

Roger Rivero dijo...

Todos estos insultos a la inteligencia deben tomarse así, como lo hace la Sra. Ondina, con carácter jovial y alegre, pues no queda otra, felicitaciones!!!!

Gino dijo...

No, eso no, a pesar de la risa a carcajadas, por lo "sabroso" del artículo ¿No será mucho?

Anónimo dijo...

Lamento tener que decirlo, pero cada pueblo tiene lo que se merece y ademas despues de 200 anos de independencia, debiamos ser un poco mas cultos, nosotros los cubanos le dimos el poder a un ganster porque era sucio para nuestros intelectuales mezclarse en politica y nos habia llegado un Robin Hood rojo rojito, 50 anos mas tarde estamos por debajo de Haiti y el resto de la America Cretina no conoce nada mas que corrupcion y caudillismo. Los "europeos" argentinos todavia veneran a Peron y la senora K es una ladronzuela de mal gusto, Evo el pobre hace lo que puede con lo que tiene, somos los cubanos los que lo titulamos doctor, merecidisimo por su servilismo al ganster mayor...adoro a Ondina...Manolo

Zoé Valdés dijo...

Yo creo que él no sabe ni lo que es un Doctor Honoris Causa, debe estarse preguntando qué enfermedad le irá a pegar Castro.

Anónimo dijo...

Ondina:
Usted nos esta tomando el pelo, semejante barbaridad no puedo creer.