lunes, 12 de septiembre de 2011

Vidas truncas

Por Ondina León ©
A Ricardo Gómez Fumero in memoriam


En los últimos tiempos, a raíz del paso de un viejo juglar castrista por Miami que desató huracanados debates, se ha mencionado con insistencia a la UMAP(Unidades Militares de Ayuda a la Producción), los campos de concentración de trabajos forzados a donde, junto a religiosos, disidentes y homosexuales, fue lanzado el susodicho poetastro ―¡qué coincidencia, hasta rima con Castro! Si bien a lo largo de sus 53 años de existencia la dictadura mafioso-burocrático-militar de La Habana puede exhibir con orgullo una infinita lista de experimentos macabros, aberraciones socioeconómicas y calamidades de todo tipo, que van desde “El Cordón de La Habana” o el caso lácteo “Ubre Blanca”, pasando por las escuelas al campo, la creación de las guerrillas en la América Latina y las campañas bélicas en África hasta la economía del chinchal ahora, siempre nos encontramos que hay algunas acrobacias de ingeniería social más funestas que otras. Por esto, si saludable es para nuestra voluble memoria colectiva recordar los horrores de la UMAP, más lo es aun rescatar para la posteridad la historia de Villa Los Cocos, en Santiago de las Vegas, el primer sanatorio-prisión habilitado en Cuba para los portadores del VIH y los enfermos de SIDA.
Porque, récord de récords, otro más, Cuba es el único país del mundo que ha aislado forzosamente a los ciudadanos que han sufrido y sufren de esta condición. Mostrando las poderosas garras del estado fascista-sanitario, y so pretexto de proteger a la población, en 1986, el “buen pastor” del gobierno castrista decidió encarcelar de por vida a cientos de jóvenes, en lo que fue un antiguo centro de rehabilitación psiquiátrico militar, amparándose en el Decreto Ley 54, de 1981, que le permite al Ministerio de Salud Pública establecer “medidas excepcionales de cuarentena”, creando así una dantesca celda dentro de la gran cárcel que aún es el país.
Los jóvenes, en su mayoría de 19 años a 39, fueron arrancados de sus centros de trabajo o estudio, separados de sus familias, rebajados a ciudadanos de séptima y estigmatizados por la sociedad que, vergüenza da decirlo, mayoritariamente apoyó el “desvelo” del gobierno por la salud colectiva, porque todo se hacía para evitar la difusión del VIH y para ofrecerles a estos “descarriados” una atención médica y una alimentación esmeradas, en un recinto de paz, lejos de la humillación diaria que es la vida en Cuba. En el proceso, los médicos fueron cómplices activos y amorales, que para nada se detuvieron a pensar ni un momento en esas “frivolidades” de los derechos humanos o las libertades civiles o, simplemente, en el respeto a la libertad individual: el SIDA era un crimen y un atentado contra los poderes del estado, no una enfermedad más.
Tras una feroz cacería humana en la llamada cadena de portadores, al “sidatorio” de Villa Los Cocos fueron arrojados militantes comunistas, delincuentes, artistas, médicos y estudiantes de medicina, obreros comunes, prostitutas, marineros, militares y burócratas, todos juntos, pero no revueltos. Porque allí también se estableció el imperio de la exclusión y la discriminación, tan caros a la dictadura castrista. Así, los machos guerreros del emperador Castro, que habían llevado en alto su bandera en África, y que estaban rotulados como “soldados internacionalistas”, fueron separados de los “blandengues”, de los “pajaritos”, de esos homosexuales que manchaban el honor caballeresco de las huestes de la testosterona caribeña. Incluso, hay tres “barrios” muy diferentes dentro del oficial y pomposamente llamado Centro de Atención Integral a Personas con VIH-Sida, es decir, Villa Los Cocos: “Marañón”, el exclusivo por sus condiciones de vida; “Arco iris” y “Edificios”, como si fueran Miramar, La Lisa y Luyanó.
Los testimonios de los sobrevivientes de este infierno sanitario en el que, según el doctor Jorge Pérez Ávila, su antiguo director, cada paciente le costaba al estado cubano la “insignificante” cifra de $18,000.00 pesos anuales, son escalofriantes por sus escenas de reyertas, alcoholismo, promiscuidad y violencia verbal. No hay peor castigo para un ser humano que el hacinamiento, obligarlo a coexistir en una cárcel, con extraños y ajenos a su naturaleza, sin haber cometido ningún delito, al no ser ese de ser genuinos y amar de acuerdo con sus identidades. Pero cuando se invoca “la salud del pueblo”, toda consideración es superflua a los oídos totalitarios y a la angustia de la sociedad, que se vuelve cómplice al delegar su salud y su bienestar en un gobierno deshumanizado y despótico.
La maquinaria de confinamiento marchaba muy bien, perfectamente engrasada, hasta que el imperio ruso comenzó a desmoronarse y el “rubloducto” se secó, dejando a los chulos castristas sin las fuentes de financiamiento de todas sus aventuras y las “conquistas de la Revolución”, incluido el sanatorio. A principios de los años 90, luego de decretado el “Periodo Especial”, las autoridades tuvieron que cambiar su política de aislamiento total y, poco a poco, comenzaron a establecer un sistema de pases y salidas de los prisioneros, con algún familiar garante o un empleado con “pureza ideológica” de Villa Los Cocos. Luego, vino el desplome total y los recluidos tuvieron que optar entre seguir encerrados para garantizarse alimentos y ciertas medicinas o salir a la calle a luchar solos por su dieta hipercalórica o por el tratamiento antirretroviral en un país en plena decadencia general. La mayoría optó por la libertad y hasta por retomar sus carreras y reconquistar cierta normalidad, antes de caer en la batalla por la vida. Según Tomás Quintero, el actual director de este sanatorio-cárcel, todavía a nivel popular se considera el centro como un “almacén de personas aisladas”, aunque desde hace diez años el ingreso a este es “voluntario y transitorio”.
Después de 25 años de su puesta en funcionamiento, ¿qué balance deja Villa Los Cocos? ¿Cuántas vidas se truncaron tras sus muros? A los miles de cubanos que han desaparecido en el Estrecho de la Florida; a los que han muerto en las cárceles castristas; a los que se han suicidado; a los que perdieron la razón y deambulan por el mundo; a los que nunca más vieron al familiar querido que falleció en la distancia habrá que sumar a los jóvenes que murieron por el SIDA sin ser libres, con los sueños rotos y la esperanza marchita, con una sed infinita de nuevos horizontes. Para todos ellos, estoy seguro que Dios habilitó un sitio muy especial no a su diestra, sino junto al fuego eterno de su amor. ¡Que desde allá nos iluminen y nos ayuden a ser cada día más libres y más amorosos!

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Sensible post es "Vidas truncadas"; por tantos amigos entrañables que allí padecieron, el aislamiento cruel y la humillación por ser portadores del VIH y enfermos de SIDA.Gracias nuevamente amiga Ondina León.
JosEvelio Rodríguez-Abreu

Simon-Jose dijo...

Mi muy estimada Ondina Leon,
Tal como dice JosEvelio, Sensible Post.
Siempre estuve en el sector de los que calificamos ese "experimento macabro", como muy bien calificas esos actos, como una politica erronea y, sobre todo, inhumana.
Gracias en nonbre de todos los que nos opusimos a esa politica, aunque sin efecto debido a que la unica arma que siempre tuvimos fue nuestra palabra.
Y tambien gracias en nombre de todos los que sufrieron "aquello" por traer a la publicidad tan doloroso tema.
Un abrazo cubanisimo,
Simon Jose Marti Bolivar.

Zoé Valdés dijo...

Gracias.

Anónimo dijo...

Sra.Leon: Nunca supe de este horror creado por los hermanos Castro y sus secuaces hasta que hace unos dias alguien me conto a cerca de Villa Los Cocos ( pareciera como si se hablara de un resort en Republica Dominicana , no? ). Por supusto que me recordo los campos de concentracion de Hitler. Otro mas en la lista de los muchos genocidios cometidos por ese regimen que a pesar de los anos muchos "comemierdas" ( y pido perdon a los verdaderos comemierdas) de todo el mundo apoyan con pasion.
Gracias por hablar de este tema tan doloroso para la familia cubana.
Mal rayo parta a todos los que hicieron posible que Villa Los Cocos existiera y Dios de mucha luz a todos los que padecieron y murieron en ese Resort Tropical de la Isla Maldita.

George Sand.

Frida M dijo...

Extraordinario, necesario artículo.
Gracias a Ondina León y a mi querido JosEvelio.
Frida M.

Anónimo dijo...

Gracias por esta denuncia, Sra. Ondina León.

Viví muy cerca de esta villa, plena de villanía en esa época que Ud. tan bien describe. Gracias por el talento que despliega en su artículo.

Anónimo dijo...

Certero, justiciero. Gracias a Ondina León.

Teresa Cruz

Anónimo dijo...

Gracias, Josevelio. En efecto, en la película "Azúcar amargo" el personaje hermano del protagonista (papel que encarna el actor Larry Villanueva, que llegó de niño por el Mariel) es un confinado a la fuerza, aunque sus circunstancias son diferentes a las de la mayoría de los allí encerrados, pues forma parte de un grupo de rockeros y otros jóvenes desesperados que ingenuamente se inocularon a sí mismos el virus del SIDA a manera de protesta desesperada contra la opresión y la represión que padecían. Asimismo hay una cinta de la que tengo copia que produjeron unos jóvenes que luego se exiliaron "Al margen del margen" que contiene los testimonios desde dentro del centro de muchas personas. Planeo ponerlo en un formato que me permita colgarla en Youtube u otro medio y ese es un proyecto que espero acometer pronto. Gracias nuevamente por "mover los caracoles" del asunto. Un abrazo,
Rolando Morelli

Anónimo dijo...

Gracias a esta maravillosa escritora y a Josevelio por brindarle el espacio, para recordarnos y que nunca olvidemos los horrores de la dictadura, cuantos crimenes, caunto genocidio, paralelo con Hitler, debiamos aprender de los judios como hacerle ver al mundo los horrores de los Castro, y esperar que esa historia nunca se repita, pero tenemos que educar primeroa los nuevos exilados que rehusan aprender o reconocer los horrores del asesino, gracias de nuevo....Manolo

Roger Rivero dijo...

Magnifico articulo que expresa cómo las vidas de los cubanos han sido truncadas por esta dictadura que oprime todavía a nuestro pueblo, y no imagino el karma tan grande que estos opresores han adquirido por medio de tanta maldad e ignorancia, un cordial saludo a la autora y al Josevelio y las gracias por compartirlo!!!!

Roger Rivero

Anónimo dijo...

Mi querida Ondina:
Genial, como todos sus escritos.Pero estoy en desacuerdo con algunos puntos del post, ahi le va la explicacion.
Es sabido y mas que sabido que el gobierno de los castro durante estos siniestros anos de dictadura a elavorado y llevado acabo crueles y letales planes encotra de nuestro pueblo.Pero lo que si no me queda claro y no se puede asegurar que "Villa los Cocos" haya sido un plan macabro del gobierno.
Eran tiempos muy dificiles y la comunidad medica internacional desconocia las verdaderas causas de la enfermedad, como se trasmitia y si de epidemia se convertiria en una pandemia.La ignorancia de la ciencia en aquellos anos en referncia al VIH era total , se especulo mucho en cuanto a la enfermedad.
Muchos paises del mundo tomaron medidas muy parecidas a las del gobierno cubano , aislamiento en areas de hospitales solo podian entrar personas autorizadas.
A los enfermos no se les permitia tener contacto ni tan siquiera entre ellos, mucho menos con el mundo exterior.
Todo esto sucedio por el desconocimiento de la ciencia a esta nueva enfermedad .
En cuanto a lo que usted hace refierencia , que dentro del sanatorio hubo divisiones sociales es muy cierto unos enfermos tenian mejores condiciones de vida que otros y todo dependia de su vinculo con el gobierno.
Saludos

Anónimo dijo...

Respetable Comentarista Anónimo: Una cosa muy diferente es aislar a un enfermo de SIDA en un hospital, para protegerlo de virus oportunistas, que pueden complicar el cuadro clínico, y otra muy diferente es encarcelar a un portador del VIH asintomático y privarlo de sus derechos humanos básicos, como trabajar o tener libertad de movimiento. ¿Podría usted poner ejemplos de países que hayan cometido semejante crueldad con sus ciudadanos? ¿Es usted médico o abogado? ¿Vivió en Cuba durante esos años negros? ¿Ha perdido a un ser querido víctima del sida? O tiene falta de información o carece de sensibilidad para estos temas cubanos. Cualquier comentario aclaratorio será muy bienvenido. Gracias.
Ondina León

JosEvelio dijo...

Comparto con la amiga Ondina León, la interrogante que dejó el último comentario anónimo, con relación al Sanatorio "Los Cocos" ;para portadores del VIH y enfermos de Sida.Muchos amigos y matrimonios por la depresión que generó en éllos el cautiverio y aislamiento a que fueron sometidos.Saludos y siempre gracias por sus comentarios.

Anónimo dijo...

Estimada Ondina:
Primero que todo,no era mi intencion molestar a nadie con mi comentario.Que es una opinion my mia.
No soy medico ni abogado.Si vivi en esos anos en Cuba, y no perdi a ningun familiar, pero eso no me hace incensible al tema y mucho menos ser una persona cruel.Porque esos sentimientos no los abrigo.
Falta de informacion puede ser, usted estara mas informada que yo.
Su blog es adorable y como le he dicho en otros comentarios lo que mas disfruto es de su correcta escritura.
Saludos
escritura