martes, 20 de septiembre de 2011

Los sastres del emperador

Por Ondina León ©

Toda dictadura comienza por ser una dictadura semántica, como lo ha demostrado sostenidamente el castrismo, que desde sus orígenes implantó sus peculiares barrotes léxico-ideológicos y creó un monopolio absoluto sobre el vocabulario y las ideas en la nación. Desde el principio fue el verbo y su poderosa capacidad para crear “realidades” en la mente colectiva, antes que la realidad fuera violentamente transformada para mal con los catecismos políticos, su socialización de la miseria y su entronización de la plebeyez en las masas.
Ya en junio de 1961, en la tristemente célebre reunión con los intelectuales y artistas en la Biblioteca Nacional, Fidel Castro, escoltado por su pistola enchumbada de testosterona y colocada muy visiblemente sobre el buró al que estaba sentado, trazó las pautas del fatídico destino sociocultural de la isla: “Dentro de la Revolución: todo; contra la Revolución ningún derecho”. Como aquella audiencia era pura inteligencia, no tuvo que agregar “Y la Revolución soy yo”, parafraseando al Rey Luis XIV. Los últimos 53 años de la historia de Cuba no sólo han sido el registro telúrico de las veleidades de un tirano omnipotente, nada ilustrado, su sucesor Castro II y sus clanes de mafiosos, sino también un inventario de calamidades y aberraciones lingüísticas, que van desde sustituir “señor” por “compañero” hasta el vergonzoso eufemismo de “inhibición responsable”, para referirse a la censura más férrea, que festivamente se han impuesto e imponen artistas, escritores y periodistas (es un decir…) en aras de publicar sus creaciones cómplices del marasmo.
Más de medio siglo de control total por parte de la dinastía gobernante y sus inquisidores sobre los medios de difusión, la educación general y las prácticas religiosas ―que hasta ayer de tarde eran casi clandestinas y ahora son carnaval colorido― han empobrecido hasta límites desconcertantes la ideología y el lenguaje del cubano de a pie, ese que apenas articula, proyecta la voz demasiado alto y cada dos palabras ensarta una obscenidad, con un impudor de altura, que haría sonrojar a cualquier personaje del más puro realismo sucio.
Y en esta misión para subyugar el léxico, que es decir para controlar el pensamiento y su libertad ontológica, la dictadura ha contado con sus instituciones y sus departamentos, como el DOR (Departamento de Orientación Revolucionaria), ha tenido a ese órgano oficial, siempre erecto y eructante, del Granma, así como se ha servido de unas buenas manadas de intelectuales arrebañados y sedientos de gloria personal y de “un viajecito al extranjero”: estos han sido y son los sastres del emperador del desastre; los que diseñan, cortan y cosen sus vestimentas ideológico-políticas y sus ropajes semánticos más caros, que funden y confunden la patria con el estado y a la nación con un partido, el único que existe en la isla posesa; son los que tejen y bordan los lazos de colores de la supuesta filosofía con que se engalana el “presidio flotante”, según José Antonio Ramos, que deviene el Paraíso a los ojos de la izquierda más trasnochada del mundo entero que, por superstición o intereses creados, no acaba de admitir que el castrismo no tiene ideología, sino circunstancias que lo condicionan y lo hacen aliarse, ¡para depredar!, lo mismo con el extinto imperio ruso marxista-leninista, que con los chinos maoístas, que con el imperialismo de los petrodólares del populista Chávez. El castrismo es castrista y punto: no es socialismo ni comunismo ni nacionalismo radical.
Sin embargo, los déspotas siempre se crean una corte que los ilustre y les dé la prestancia y la legitimidad a sus “proyectos socioeconómicos”, es decir, la cobertura para mantenerse en el poder ad infinitum y controlar a las masas con alguna que otra “conquista” y palabras, muchas palabras narcóticas a falta de pan. Entre los tantísimos ejemplos de estos alabarderos de su majestad Castro I tenemos el del ensayista y filósofo (¡qué exageración de títulos!) Fernando Martínez Heredia ―una de las viudas más desconsoladas del “Che” Guevara, a quien ha dedicado una vasta bibliografía basta, muy aplaudida por el trepador de Arturo Arango, otro (de)sastre más― que, en el paroxismo de su agradecimiento al mecenazgo castrista, se ha atrevido a afirmar: “Fidel puso al ideal comunista europeo en un terreno real en América Latina, y puso al marxismo en español”. Después de semejante afirmación, no le queda otra alternativa que recibir otro premio más de Casa de las Américas y de las propias manos temblorosas del siniestro Roberto Fernández Retamar, su presidente, popularmente conocido como “Reptamás”, el creador del “retamarismo”, esa vocación de reptil venenoso y cobarde, que padecen los intelectuales cubanos oficiales ―¿y quién que “está” y “es” en Cuba no lo es? Venerar al propio ego y publicar tiene su precio…
Tal vez, el más dolorosamente nauseabundo de los casos de estos sastres ha sido y es el de Cintio Vitier, reconocido ensayista, poeta mediocre ―su viuda Fina García Marruz es mejor poetisa― y pésimo político y “filósofo” católico, quien, después de muchos avatares y ninguneo, hasta llegó a ser di-puta-do a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, ese circo castrista de unanimidad miserable. Antes de 1959, Vitier fue el lúcido y decente autor de “Lo cubano en la poesía” (1958), un extenso estudio sobre la creación poética y la identidad nacional que, doce años después, volvería a publicar, pero ya “incorporado al proceso revolucionario”. Hasta su muerte en 2009, la suya fue una carrera de alquimista en la que engendró un ajiaco ecuménico hecho con cristianismo, marxismo, castrismo, antiimperialismo y chovinismo, aderezado con cólicos martianos. ¿Por qué este poeta cortesano alcanzó semejante grado de degradación moral e intelectual? ¿Qué privilegios buscaba en su delirio atorrante? ¿Su ego desbordado lo envileció hasta estos niveles kafkianos? Raúl Castro, en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba este año, esgrimió a Vitier en su discurso como una espada de luz para defender a la nación y a la Revolución, que para él son sinónimos, de los ataques del “vil imperio”. Mayor consagración es difícil de alcanzar, así que espero que Dios juzgue a Cintio Vitier y lo sumerja en la paila del Infierno que le corresponde por la eternidad, como buen sastre canonizado del castrismo. Al igual que tendrá que hacer, en una labor titánica, con otros, que son tantos que se atropellan y provocan un hedor irresistible...

14 comentarios:

Gino dijo...

Un día de 1986 en la casa de cultura de Varadero estaban los tres Cintio, Fina y Eliseo Diego, no recuerdo ya lo que pasaba pero era por supuesto algo ligado a la poesía, yo tenía dos textos, pequeños, temblorosos creo ahora, solo alcancé a leer el primero.
- Cuidado con lo que escribe jovencito, me dijo sin mirarme a los ojos Cintio Vitier, bastó para que alguien me sacara de la sala y me amenazara de forma tremenda, me costó mucho tiempo entender lo que había pasado en realidad, hasta que un funcionario de cultura me dijo que se encargaría de que nadie volviera a saber de mi poesía.

JosEvelio dijo...

Gino una experiencia similar tuve yo 1987, con un poema "Elegía con nombre propio" dedicado a Emilio Ballagas...mis inquisidores fueron Pablo Armando Fernandez, Cesar López y Guillermo Rodríguez Rivera; que le dijo a Pablo Armando:
-empieza tú que yo no estaba preparado para 'esto'.Siempre gracias a Ondina y saludos a todos.

TURANDOT dijo...

Brillante. Que gusto leerte Ondina, que gusto, al fin! Pero ven aca chica, donde estabas tu? Que razones te impidieron escribir antes porque con tanta claridad de ideas y lenguaje, sin dejar de mencionar la lucidez con que comentas "los hechos" mas de un advenedizo de lo que yo llamo "todo el mundo escribe y todo el mundo tiene un blog" se lo hubieran pensado mejor. Bienvenida y bien hallada y por favor, no te vayas.

JosEvelio dijo...

De forma 'brillante' TURANDOT ha resumido el privilegio que son para este blog Guitáfora; los textos de la amiga Ondina León.Gracias y saludos a Turandot y Gino.

Zoé Valdés dijo...

Esa Ondina es mucha Ondina. Sí, el caso de los Vitier es triste, pero todo allí es triste o es mierda. Gracias.

Anónimo dijo...

Me sumo a lo dicho por TURANDOT. Dónde estaba esta mujer, este ser humano a quien Dios le ha dado el don de la lucidez y la inteligencia? Esta mujer es un pozo inagotable de agudeza y sabiduría, por Dios! Sabes qué, Ondina? No se te ocurra dejar de escribir ( ya sé que suena a amenaza, pero no lo es )porque de hacerlo tendríamos que hacer como hizo el pueblo londinense cuando Arthur Conan Doyle "mató" a Sherlock Holmes, ja, ja, ja,
( según se dice ); nos vestiremos de negro e iremos a pedirte que sigas escribiendo e iluminándonos y de paso darte el abrazo que te mereces, un abrazo del tamaño de las Cibeles, Rafael Pantoja un hispano-cubano que te adora

Anónimo dijo...

...por favor no usar coacciones ni amenazas que nos recuerdan al regimen despotico que sufrimos
No puedo estar mas de acuerdo con Turandot, Ondina ha sido un hallazgo de mi muy Querido Josevelio y ojala este con nosotros para la eternidad por su lucidez, honestidad y gracia criolla
Espero su libro con ansiedad...saludos y adelante...Manolo

Roger Rivero dijo...

Muy interesante articulo sobre los sastres y desastres que acompañan a esta dictadura, es un lujito leerte, gracias por compartirlo, de hecho hasta los comentarios dejados son muy interesantes, un abrazo grande a ambos y Ondina no suelte esa pluma para nada!!!!

Anónimo dijo...

Chorrean testosterona los mandantes de la prisión-isla.



Teresa Cruz

Anónimo dijo...

Ay, he pensado que Ondina acaba de llegar al exilio y estaba presa en Cuba pero he revisado las listas de presos y su nombre no aparece. Seguro que estaba en plan payamas en Cuba, un caso muy privado seguramente. Nada, que no quiso allá publicar lo suyo.

Anónimo dijo...

Sra. Leon: Creo que dentro de muy poco sera envidiada por los seudo-periodistas de esta ciudad por tener bien puestos los pantalones y contar las verdades como dice la Diva de "Turandot" con tanta claridad de ideas y lucidez. Cuidado que por el bajo del mismo no se le vayan a salir los CO..J...ES que tiene Ud. que son mas grandes que los del caballo de Maceo.
Mis respetos.

George Sand.

Anónimo dijo...

Sea quien sea Ondina u Ondino, siga con sus escritos que lo hace muy bien.
Nos hace refrescar viejas historias crueles y repugnantes que muchos han olvidado.Muestra de ello fue teatro lleno cuando vino Pablo Milanes.
Si llego al exilio recien bienvenida y si esta hace mucho tiempo bienvenida una vez mas . Agradecida por sus escritos ,hechos con educacion y respeto.Porque al enemigo tambien se le respeta, muchos blog utilizan palabras soeces.

Anónimo dijo...

Querida Ondina
Bien encontrada y bien hallada.

Anónimo dijo...

Sra.Ondina saber decir las cosas con elegancia,ése es su caso.!!Bravo y muchas gracias!!.Manguiypalitodulce.