domingo, 26 de diciembre de 2010

Obituario y querella


Atravesó la noche sin contratos ni duelos,
desnudo y sin artificios
con la promesa de fecundar el olvido
en el significado de sus palabras.
No hay pasado ni buenos oficios
en su historia clínica:
solo la fiebre alta de su vanidad.
Ahora espera la muerte
en la celda abierta,

aislado de sus libros, de sus recuerdos.
No hay camposanto ni rezos
no hay desprecio ni memoria;
para él, tan solo la nada o el vacío.

2 comentarios:

Zoé Valdés dijo...

Muy bello poema, como toda tu obra.

omar dijo...

Qué bello, Josevelio. Voy a copiar y a sacar copias para dejar sobre la barra del bar. Un beso y gracias por tu belleza.