martes, 14 de septiembre de 2010

EL BICENTENARIO DE MEXICO.

Con quinientos años de antecedentes y doscientos más de evolución.

Para quienes somos incorregibles y ávidos adictos a nuestras costumbres, historia y tradiciones las constantes referencias a la celebración del bicentenario mexicano no dejan de hacernos pensar en lo que quedó atrás del tan sonado “Grito de Dolores” de 1810 y de los irrepetibles sucesos que durante doscientos años han continuado conformando las tradiciones populares y las instituciones tradicionales mexicanas (gestadas ambas durante la época colonial), siempre en pos de la libertad, la democracia y la justicia.

Sírvanos mencionar la importancia de los previos quinientos años al inicio del movimiento de independencia hecho público por el cura Miguel Hidalgo con el apoyo indivisible de un sinnúmero de patriotas que estuvieron dispuestos a arriesgar sus vidas y prebendas a cambio de la realización de sus ideales patriotas.

Se estima que la actual ciudad de México, sitio donde se asentaron los aztecas migrantes provenientes del norte (y recién separados de las otras seis tribus que se establecieron por todo el territorio actualmente comprendido entre el Rio Bravo al norte y Panamá al sur) fue fundada en marzo de 1325.

Estos grupos florecieron y desarrollaron culturas cuyo progreso en casi todos los campos (cestería, cerámica, arquitectura, astronomía…) siguen hoy día causando admiración, respeto y asombro. Esto se vio trunco con la llegada en 1519 de los españoles quienes de manera impía se avocaron a implantar su supremacía, iniciando así en 1535 el período virreinal de la que fuera bautizada como Nueva España. Los dioses locales como Tlaloc, Huitzilopochtli, Coatlicue, etc. fueron suplantados por la religión católica y los reinos locales vieron si fin ante los conquistadores.

El Virreinato de la Nueva España vio como 62 virreyes manejaron las arcas de esta rica colonia que comerciaba desde dos puertos autorizados, Acapulco para la Nao de China y La Villa Rica de la Vera Cruz (Veracruz) para las exportaciones a la “madre patria”. Es de importancia resaltar que estaba prohibido el comercio inter-virreinatos o colonias.

Trescientos años permitieron el florecimiento de una sociedad novohispánica, misma que estaba fuertemente segregada y dominada por la religión católica, pero que no obstantes sus rigores en otros campos nunca se castigó el mestizaje biológico. Así nacen las castas que serían el meollo de los ideales independentistas.

Este es el panorama que impera en Nueva España a principios del siglo XIX y que un amplio grupo de intelectuales y pensadores, básicamente mestizos, con un profundo respeto por la tierra que los vio nacer y crecer, aprovecha para hacer valer sus derechos de igualdad ante las injusticias socio-políticas de los españoles. La conspiración de Querétaro del 16 de septiembre sería finalmente la que desataría la revolución de Independencia de México.

LA INDEPENDENCIA DE 1810 es tan solo la chispa que con el paso del tiempo, y no sin derramar sangre y cometerse innumerables injusticias, comienza a delinear el siglo XIX que va dando forma al país que no cesa en su búsqueda de libertad y justicia. Son constantes los cambios y ajustes históricos que se dan durante los primeros cien años de vida independiente.

A vuelo de pájaro el siglo XIX mexicano es un mosaico multifacético que por extensión va delineando una parte importante del progreso y desarrollo de las otras colonias-virreinatos, tanto en lo social como en lo económico, en lo político y en lo cultural. Campos diversos pero inalienables.

El movimiento armado, encabezado por criollos toma como pretexto el levantamiento arguyendo y apoyándose en la invasión a España por parte de Francia. Este es el punto de partida utilizado por los separatistas. Otras colonias, o virreinatos, tienen movimientos similares pero menos exitosos por el momento. Es el enfrentamiento del ejército independentista contra las tropas realistas, lo que obliga a los insurrectos allá por 1815 a tomar una posición defensiva.

“LA PATRIA ES PRIMERO”, declaración de Vicente Guerrero ante la oferta de indulto, hace que algunos militares criollos —que habían combatido a los insurgentes durante los años anteriores— tomaran la dirección del movimiento en 1821. Ese mismo año España reconoce la independencia de la nueva nación que hasta ese momento había sido llamada Virreinato de la Nueva España. El México de 1821 recibe, por parte de Chile, Gran Colombia y Perú los primeros reconocimientos al triunfo del movimiento independentista. Estados Unidos lo hace en 1825.

Así se inician las guerras interinas, no habiendo un acuerdo en el manejo del poder, teniendo como tema central la discusión de la forma que tomaría el gobierno de la nueva nación. Se instaura un efímero Imperio (encabezado por Iturbide) en lo que conformaban parte del territorio mexicano el antiguo virreinato de Nueva España y el de la Capitanía General de Guatemala. Los grupos republicanos continúan luchando por sus ideales y debido a que cobraban cada vez más fuerza en 1823 logran derrocar al gobierno imperial y anuncian la instauración de una República.

El momento político es aprovechado por las provincias centroamericanas para separarse de México, y formar las Provincias Unidas de Centroamérica. Texas sigue este ejemplo y se independiza, no sin previas luchas y revueltas, entre 1835 y 1836.

En 1838 México comienza a experimentar en tierra propia una nueva presión internacional: la Primera Intervención Francesa (1838-39), la Intervención de Estados Unidos (1846-48) y la Segunda Intervención Francesa (1862-67).

Ante dicha modalidad de actividad política internacional, de manera paralela el pueblo y gobierno de México reaccionan con una medida legislativa, importante señal de que el país ha tenido grandes avances en la estructuración de su forma de gobierno: las Leyes de Reforma y la Guerra de Reforma no se hizo esperar (1857-61). Hay una nueva Intervención Francesa (1862-67) reclamando cobros por parte del gobierno de Napoleón III y se da la apertura para un nuevo cambio político y la instauración del Segundo Imperio, en paralelo cronológico a la estancia francesa en territorio mexicano. Se restaura la República y Benito Juárez siguió en el poder hasta su muerte el 18 de julio de 1872. Los últimos años de su gobierno fueron duramente criticados por las diversas facciones en que se habían dividido los liberales. Así se inicia el camino para una nueva etapa.

El Porfiriato, dictadura que dura 34 años (1876-1910), importa la cultura, ciencia, tecnología, arquitectura, etc. de Francia, y el flujo de inversiones llega, además de dicho país, de instituciones inglesas, estadounidenses, alemanas y españolas.

Por otro lado, las Leyes de Reforma sirven para favorecer la concentración de tierras (inicio de grandes latifundios y poderosos terratenientes) ante desposeídos campesinos desterrados, obligados a trabajar por bajos salarios e incluso tratados como esclavos teniendo que trabajar hasta la muerte.

Minas, petróleo, ferrocarril, textiles, plantaciones de azúcar: todo ello estaba en manos de extranjeros. Aparentemente el país prosperaba, creando estabilidad económica a pesar de la palpable miseria en que vivían otros sectores de la sociedad.

Por ello, cuando el dictador Díaz señala que México está listo para la democracia, varios personajes de la política aprovechan la coyuntura y se presentan a las elecciones presidenciales de 1910. Como dicha reacción no estaba contemplada como realista por la Presidencia se inician los encarcelamientos de los postulados, lo que hace que los mexicanos, una vez más, tomen conciencia política y actúen. Esta vez fue a través de la publicación del Plan de San Luis, marcándose el final de los primeros cien años desde la guerra de independencia y abriéndose la puerta a la Revolución Mexicana, al segundo siglo de eventos inolvidables en la historia de México y al arribo del siglo XX.

LA REVOLUCION DE 1910, otro rompimiento radical de las instituciones establecidas y que obliga al país a encararse a un movimiento armado, sangriento, desorganizado en sus inicios, pero con metas profundamente nacionales, y cuyos caudillos, con sus acciones, dan paso al inicio de la formación de un México moderno.

MEXICO 2010. Cien años después de la Revolución y doscientos años después de la Independencia México enfrenta un nuevo rompimiento, desgarrador y contemporáneo. En una lucha por mantener la integridad y entidad como pueblo independiente que ni la droga ni la violencia (males recientemente importados y no por mexicanos hágase ver) pueden acabar con la riqueza histórica que inició su forjacion hace cientos de años. Como dijo Vicente Guerrero “LA PATRIA ES PRIMERO”.

Sergio González-Vega. Tiene una Maestría en Asuntos Internacionales. Fue catedrático de la UNAM (México D.F.) y de Oberlin College (Ohio). Funcionario del gobierno y miembro del cuerpo diplomático de México. Actualmente alterna su residencia entre Nueva York, Florida y México.

2 comentarios:

JosEvelio Rodríguez-Abreu dijo...

Por la amistad y por tantas pláticas con los amigos Sergio González-Vega y Carlos Rodríguez.
Por el amor de mi madre por el pueblo de México y su cultura.!!Muchas Gracias!!

Roger Rivero dijo...

Felicidades para este gran pueblo, en una fecha tan importante, magnifico trabajo compartes acá, felicitaciones para su autor y que viva Méjico!!!!