viernes, 11 de junio de 2010

Longina, de Manuel Corona (1880-1950).

En el lenguaje misterioso de tus ojos
hay un tema que destaca sensibilidad.
En las sensuales líneas de tu cuerpo hermoso
las curvas que se admiran despiertan ilusión
y es la cadencia de tu voz tan cristalina
tan suave y argentada
de ignota idealidad,
que impresionado por todos tus encantos
se conmovió mi lira y en mi la inspiración.
Por ese cuerpo orlado de belleza
tus ojos soñadores y tu rostro angelical
por esa boca de concha nacarada
tu mirada imperiosa y andar señoril.
Te comparo con una santa diosa
Longina seductora cual flor primaveral
ofrendándote con notas de mi lira,
con fibras de mi alma, tu encanto juvenil.
Manuel Corona

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